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Miscelánea.

Monday, July 27, 2015

Inside Out, Ant Man

De Inside Out ya habrán leído todo lo imaginable: que recuerda a La cabeza de Herman, que es la mejor película de Pixar en años, que le ha gustado a Boyero, que los arquetipos físicos de los caracteres emocionales reflejan y refuerzan unos estereotipos sexistas y superficiales, que lo mejor es lo del fútbol, que ay, qué pena, los recuerdos olvidados, que si el gato, que si el perro, que...

Lo que habrán leído menos es que hay un personaje irritante, egoísta e hiperactivo (diríase que pasado de anfetaminas) que es culpable de absolutamente todo lo malo que ocurre en la historia y que se escapa de la película sin castigo. La más que hostiable Alegría nos amarga cada maldito minuto en que ríe, salta, grita o corre, llevando a la película a un desenfreno de odio que sólo termina cuando, por culpa de su propia estupidez, acaba perdida en un mar de recuerdos a largo plazo.

¡A partir de ahí la película alcanza sus mejores momentos!

¡Salen emociones con bigote! ¡Triple Dent Gum! ¡La niña protagonista escapa de casa y casi acaba en el mundo de las drogas y la prostitución! ¡Un gran personaje se sacrifica por todos los demás! ¡La Tristeza demuestra ser útil y no sólo un personaje cuqui! ¡Aparece el Botón De La Pubertad! ¡Pasan cosas! ¡Triple Dent Gum!

Al final todo acaba bien, hay grandes momentos y escenas muy divertidas. No es la mejor película de Pixar ni de lejos pero al menos no es Cars ni Brave.



Por cierto, antes de la película Pixar emite un corto, Lava, que es lo peor que ha hecho la compañía desde que se fundó. Es cursi hasta la vergüenza ajena y aburrido hasta el sopor. Si encima tienen la desgracia de verlo doblado (¡que prohiban ya doblar las canciones!) no sean tímidos si deciden prenderle fuego a la sala.

Ant Man es una película de aventuras muy divertida. Marvel, de forma sorprendentemente razonable, ha rodado una película pequeña, urbana, de ladrones y espías industriales, que le queda como un guante al superhéroe protagonista. Sin traumas excesivos, grandilocuencias ridículas, invasiones alienígenas ni conquistadores megalomaníacos.

La sinopsis, sencillísima: Scott Lang es un ladrón honrado, Hank Pym un científico retirado. Se conocen, trabajan juntos, luchan contra el mal y surge el amor (yérnico). No se la pierdan, que no está siendo el año demasiado pródigo en blockbusters que merezcan la pena.

PS: ¡Triple Dent Gum!

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Tuesday, July 21, 2015

Anatomía del anonimato



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Friday, July 17, 2015

La pluralidad informativa

Desde los alarmantes resultados de las elecciones europeas el gobierno no ha hecho otra cosa que alentar la búsqueda de escándalos que minasen la credibilidad de Podemos. No del PSOE, un compañero de viaje, ni de Ciudadanos o UPyD, a fin de cuentas potenciales aliados, ni tampoco de IU, que nunca ha dado miedo a nadie. Podemos, sin embargo, aparecía pujante, abiertamente contrario al PP y repetía consignas casi tan machaconas como aquel mítico "Váyase, señor González" que devolvió el poder a la derecha franquista de toda la vida. El enemigo estaba claro.

En aquellos primeros días la batalla se centró en los lazos de Monedero con Venezuela, el país que ocupa actualmente el nicho mitológico que ocupaba Cuba en la generación anterior y, ante la desesperación de no encontrar nada mejor, un posible caso de corrupción de Tania Sánchez, por entonces en IU y pareja de Pablo Iglesias. Meses después ni hacienda ni los jueces han encontrado nada ilegal, pero las consignas están para repetirlas, no para que sean verdad.

Recuerden ese lloriqueo continuado sobre la "coalición de perdedores": no hay mejor ejemplo para ilustrar que una imbecilidad dicha un millón de veces acaba siendo asumida como cierta, evidente y necesaria.

Según se acercaban las elecciones municipales y autonómicas aumentaba el acoso de los medios (de todos los medios excepto La Sexta, acusada por esto mismo de radical, comunista, traidora, proxeneta, diabólica, masona, pansexual y oligofrénica), pero el colmo de la histeria llegó después de que el PP (especialmente Esperanza Aguirre y Cospedal) hiciera el ridículo perdiendo dos millones largos de votos, algo que sólo está acostumbrado a hacer el PSOE, mucho más dado a los vaivenes electorales.

A partir de ahí, cualquier cosa ha sido suficiente para rasgarse las vestiduras. El PP tenía el caso Gurtel, pero Ahora Madrid tenía un concejal que había contado un viejo chiste racista en una conversación sobre los límites del humor hacía cuatro años. El PP tenía el Caso Bárcenas, pero una concejal de Barcelona se había hecho una foto meando en la calle. El PSOE tenía los EREs de Andalucía, pero Rita Maestre había enseñado las tetas en una capilla, volviendo automáticamente ciego a un Cristo de madera, un párroco y tres estudiantes del Opus Dei.

Pero nada de esto era bastante, había que ser creativos y apuntar a un pez gordo como Manuela Carmena, la flamante alcaldesa de Madrid. Dicho y hecho, de pronto salían a la luz sus impactantes y desoladoras nuevas medidas: que si Carmena va a poner una tarifa al turismo; que si va a imponer una tarifa a los cajeros automáticos; que si los madrileños pobres van a alimentarse de bebés crudos, que si Manuela Carmena exigirá el derecho de pernada en todos los matrimonios católicos. Que si...

La alcaldesa, mientras tanto, usaba su cuenta particular de túiter para desmentir tanto dislate: nada de tarifas, nada de hundir el turismo, los bebés están mejor escalfados, los matrimonios son un rollo repollo...

Quizás cansada de corregir a los medios, quizás pensando que es mejor organizar un poco la información que sale del ayuntamiento, quizás deseando tomarse un daikiri en un spa de Portugal mientras la ciudad se vuelve loca, Carmena ha dado vía libre a la creación de una web municipal que se encargue de confirmar o desmentir las noticias que vuelan, como armoniosos zurullos alados, sobre la meseta ibérica.

Esta web.



¿Un organismo público dando información al ciudadano directamente? ¿Sin pasar por TVE ni Antena3? ¿Sin pasar por El País ni ABC? ¿Sin pintorescas portadas en La Razón? ¿Sin tertulianos de Al Rojo Vivo? ¿Sin Edurne Uriarte? ¿Sin Marhuenda ni Buruaga? No sabemos en qué estaban pensando en Ahora Madrid pero en diez días el PP, el PSOE, El País, la Federación de Asociaciones de Periodistas Españoles (la FAPE) y la madre del cordero han acusado al ayuntamiento de la capital de censura.

¡De censura!

Porque censurar es informar y no, como pensábamos, intervenir en los medios para manipular o eliminar la información. Si es que somos unos incultos, unos memos y unos paranoicos, ¿cómo vamos a saber mejor que nuestro gobierno qué es la censura?

¡Estoy deseando saber con qué nos sorprenderán los medios el próximo lunes! ¿Quién toca ahora? ¿Pablo Iglesias mataba bebés foca en Noruega? ¿Errejón era un transexual ruso sin papeles? ¿Ada Colau será un clon de Jordi Pujol?



PS: En realidad nada de esto importa. Esto es sólo la tormenta de mierda informativa que usa el gobierno para distraer al votante de todo aquello que podría llegar a conocer y comprender, con el riesgo luego de que se moleste y deje de votar correctamente. Un riesgo mínimo, por supuesto, ¡no nos hemos cargado la educación sólo por el dinero!

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Wednesday, July 15, 2015

Martín Santos, Lee Child, Mike Carey, Joe Abercrombie, Camilleri

Compré a Tiempo de silencio picado por la curiosidad, ya que Gregorio Morán hablaba en términos muy elogiosos de la novela de Martín Santos en ese ensayo-mamotreto lúcido, socarrón y biliar que es El cura y los mandarines. Y se entiende que le guste a Morán, porque comparte su forma de humorismo con Santos: no hay nada más divertido que ver la miseria, el ridículo, las torpezas y los planes frustados en los personajes ajenos. Tiempo de silencio alterna entra la descripción de la sordidez mundana de la posguerra a las andanzas tontunas de un protagonista en la inopia, que no entiende cómo es el mundo hasta que llega a astisbar, sólo un poquitín, la podredumbre existe más allá de su clase social, de su barrio de clase medio-bien y de su pensión humilde pero más-o-menos-honrada.

De Lee Child he leído/devorado tres novelas seguidas en una semana: El inductor, El enemigo y El camino difícil. Descubrí al autor hace unos años por una adaptación al cine de otra de sus novelas. En ella Tom Cruise interpreba al personaje fetiche de Child, Jack Reacher, y me divertí tanto que pensé en buscar y leer alguna de las novelas del autor. Una idea estupenda (que sólo he tardado dos años y medio en llevar cabo, viva).

Literatura de género muy divertida, con un protagonista duro como el granito y una ética por encima del bien y del mal. Para desatascar entre lecturas densas Lee Child es perfecto.



El diablo que ya conoces es la primera novela de Mike Carey, un guionista de cómic conocido sobre todo por su trabajo en las series Hellblazer y Lucifer, ambas de Vertigo, el sello adulto de DC. En su estreno literario Carey no se aleja demasido del mundo de fantasía que conoce, contando la historia de un exorcista novato, algunos espíritus, varios asesinos y un par de demonios.

En la parte buena digamos que la historia gana según se acerca el final, cuando se resuelve una trama bien montada. En la mala, que el protagonista recuerda demasiado a un John Constantine novato y jovenzuelo y, sobre todo, que está escrita sin demasiada gracia. Le falta chicha a la literatura de Carey, lo que puede ser un fallo de novelista novato o una carencia más grave. Dios proveerá.

Medio rey es la primera novela de la última trilogía de Abercrombie. Como siempre, transcurre en ese mundo botarate y amoral de sus novelas anteriores. Como siempre, nadie espera heroicidades y las traiciones son moneda de cambio. Para variar, el protagonista es buena persona y bastante pardillo, una alteración desconcertante que se le irá pasando a base de patadas en el culo.

Para fanes irredentos del género, especialmente para quienes se aburran con las intrigas palaciegas, los magos y la mitología enciclopédica y prefieran los tajos profesionales, las mutilaciones y los despeñamientos. Abercrombie es, ante todo, edificante.

Un filo de luz continúa la saga de Montalbano de Camilleri. Ya saben qué van a encontrar: asesinatos extraños, la mafia, tratorías, digestiones gargantuescas, mujeres que no quieren a sus maridos, maridos que no quieren a sus mujeres, amantes y discusiones con Livia, esa novia eterna que siempre está de mal humor y que el comisario nunca acaba de dejar.

¿Nunca he mencionado que no la soporto?

Para incondicionales.

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Thursday, July 9, 2015

Nunca llueve mierda a gusto de todos




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