sábado 21 de noviembre de 2009

¡Los mayas lo sabían!

Fuimos al cine tres personas. Una quería ver un gran despliegue de efectos especiales. Otra iba para integrarse en el selecto grupo de Profesores Guays de mi colegio. Yo iba a escuchar cosas como:

¡Los mayas lo sabían!

¡Los neutrinos están calentando el centro de La Tierra!

¡Hay una sobrepresión de ochenta pascales!


Y lo conseguí completamente, claro. De hecho la cosa fue aún mejor ya que los mayas lo sabían "desde hace miles de años", y los neutrinos antes "habían mutado en una partícula elemental diferente". Lo de la sobrepresión me escama un poco porque me cuesta creer que el equivalente de un dedo empujando un poco pueda contribuir mucho a romper el titanio. Seguro que es cosa de los dobladores. Crucemos los dedos.



2012 es un despropósito de inicio a fin. La premisa inicial es científicamente tan ridícula que hace que Armaggedon y El Núcleo parezcan tesis doctorales. Los diálogos son de chufla, los personajes insuficientes y la testosterona desplegada (un must be del género) no llega al nivel de una chufa. Si algo salva a la película es que es tan mala que puedes reírte de ella. Por ejemplo:

-El doctor plástico Gordon va siempre vestido para operar.
-El Antonov despega en unos quinientos metros.
-La nube piroclástica es menos veloz que un biplano.
-Un biplano es menos veloz que un escritor de CF.
-La cobertura de los móviles no se pierde jamás, ni siquiera bajo tierra.
-Es posible cruzar un estado en biplano.


Y, lo mejor de todo: El Buenismo Mata.

Si no se lo creen, vean la película y observen con atención todo ese final con las compuertas que se abren, que no se cierran, que si muere gente, que si no... Si alguien lo ha visto o carece de miedo a los spoilers, que siga leyendo.

Hechos Buenistas: Unos polizones se cuelan con ayuda de un currito. Un científico mordido por Roosevelt(1) da un discurso. Unos mandamases abren unas compuertas.

Consecuencias: Un polizón muere al abrise las compuertas. Las compuertas se atascan con el cadáver y un cable. Con las compuertas abiertas la nave no funciona y están a punto de morir doscientas mil personas.

Hecho Heroico: El protagonista acaba desfaciendo el entuerto que él mismo había contribuido a provocar al colarse en el barco. Hago hincapié en que retira a tirones un cable que ha logrado detener toneladas de maquinaria hidraúlica: el protagonista es, probablemente, un Terminator de la serie T-800.

Veredicto: 2012 es malísima pero no puedo condenar del todo una película que, pese a todo, logra el body counter más alto que recuerdo al redactar estas líneas: matar unos seis mil quinientos millones de personas en veinticuatro horas no es algo que suceda en demasiadas películas.

¡Qué grande y qué malo es Roland Emmerich!(2)

(1) Obviamente, no Theodore sino Franklin Delano.
(2) Dios santo, acabo de ver (otra vez) 10.000 en la televisión. Qué espantosamente cutre y maluta que es. Estoy empezando a valorar a los directores que son capaces de realizar escenas de épica-garrafón. No es tan sencillo como parece: a Emmerich no le sale.

PS: ¿Era necesario hacerle ese peinado tan espantoso a Amanda Peet? ¿El director la odia acaso? ¿No le gustó en Studio 60?

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martes 17 de noviembre de 2009

¡Sea un héroe por cinco céntimos!

Hace unas horas han liberado a los marineros del Alakrana. La sucesión de los hechos, contada de forma resumidísima, ha sido la siguiente.

1. Unos piratas malvados capturan un barco pesquero español.
2. Los piratas piden un rescate.
3. El Gobierno decide mandar a las valerosas tropas al rescate.
4. Sube la cuenta de gastos. Los barcos y las tropas consumen.
5. Un ingeniero español crea un fichero EXCEL dotado de IA.
6. Las tropas capturan dos piratas y son llevados a España.
7. Los jueces españoles se ponen las botas coloniales.
8. Los abogados del Mal aparecen con su capa.
9. EXCEL dice que las cuentas le susurran cosas.
9. Los piratas son menores. Lo dicen ellos.
10. Los piratas son mayores de edad. Lo dicen los batablancas.
11. Los piratas son menores. Lo dice la madre de un pirata.
12. Los piratas no son menores. Lo dice una moneda al aire.
13. EXCEL dice que el gasto ya es mayor que el rescate.
14. Los piratas, mientras, negocian.
15. Los marineros, mientras, se roen los nudillos.
16. Las familias de los marineros, mientras, aprenden arameo.
17. Las tropas navegan y miran la puesta de sol cada día.
18. EXCEL dice que, por dios, paremos de gastar dinero.
19. Los familiares maldicen en arameo.
20. El Gobierno sopesa la Tercera Vía.
21. Tercera Vía: Pagar tras mes y medio de mareo general.
22. Los piratas menores/mayores desaparecen del Interés General.
23. EXCEL grita, pero en la oscuridad nadie oye su alarido.
24. El gobierno paga.
25. Los marineros son liberados tras 2.3 millones de euros de rescate.



Ahora las preguntas que yo me hago son:

Para acabar pagando, ¿no habría sido mejor ahorrar tanto estrés a tanta gente, en especial los secuestrados y sus familiares?

Para acabar pagando tan poco, ¿era necesario gastar tantísimo en recursos? Porque no estoy seguro de las cuentas, pero mes y medio de paripé nervioso-colonial cuesta caro.

Para acabar haciendo el ridículo, ¿no habría sido mejor pagar de tapadillo el primer día y hacer como que aquí no ha pasado nada?

Para acabar haciendo el ridículo, alternativamente, ¿no habría sido mejor hacer las cosas a la francesa y matar a todo el mundo con fuego y napalm y echarles la culpa luego a los piratas?

Sé, por supuesto, que habría sido intolerable que muriese uno solo de los marineros pero este asunto se podría haber llevado de dos maneras razonables pero antagónicas: Asalto de tapadillo y manta a la cabeza o pago de tapadillo y manta a la cabeza. Lo intermedio es caro, ridículo, ineficaz y, para colmo, da publicidad y ánimos a Piratas Mundi para que siga secuestrando marinos.

Son políticos, ¿no? Pues que mientan, pero que mientan bien.

A veces da la sensación de que tenemos jerifaltes que jugaban muy muy poquito de pequeños a juegos de mesa. Habría estado bien que jugaran más al Monopoly y al Risk y menos al Conejo de la Suerte. A ver si hago una colecta entre mis colegas y le regalamos un Imperial y un Carcasone a la Moncloa.

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lunes 16 de noviembre de 2009

Papel Mojado

Leo en los periódicos de hoy que San Obama ha llegado a China. No sabía que tenía previsto este viaje, lo que demuestra a las claras mi desconexión del Universo Todo o bien que La Casa Blanca ha hecho un cursillo ninja de Viajes al Exterior.



En cuanto al motivo del viaje, sabemos que cada vez que un blanco va a China es para traerse la pasta, así que podemos presuponer que todo lo que rodea este objetivo no son sino abalorios para distraernos de la desnudez del emperador. Obama habla de derechos humanos, habla de internet, habla del tejido adiposo del cerdo, habla de la variación de la posición con el tiempo... Pero, como los buenos magos, lo importante no es lo que nos muestra, sino lo que oculta a nuestros ojos.

Lamentablemente, al no ser visible no hay modo de comentarlo como no sea a posteriori. Es decir, cuando ya sea demasiado tarde.

Pero, ya que no podemos comentar el truco, siempre nos queda hablar de la ayudante en tanga, de la pajarita, de la salud de las palomas y de los brillantes colores de la caja mágica.

Digamos pues dos cosas:

1. Que China y EEUU se han puesto de acuerdo para sabotear, otra vez, cualquier posible acuerdo acerca de la reducción de emisiones de CO2. La excusa es tan mala que no merece la pena ni mencionarla.
2. Que ver a San Guantánamo Obama defendiendo los derechos humanos es tan gracioso que casi aprendo, por fin, a aplaudir con los pies: mi sueño de infancia. (Sé que éste es un apunte tendencioso. ¡Deténganme!)

Lo que nos lleva a dos conclusiones malvadas:

1. El Nuevo Eje del Mal somos nosotros con ellos. Pero disimuladamente.
2. A San Obama se le ha colado un guionista de 30 Rock en la plantilla de asesores.

Nada más por hoy, sólo quería apuntar en alguna parte que los acuerdos entre países son papel mojado, meras declaraciones de intenciones o tratados de tapadillo. Es que si no, un día me levanto de buen humor y se me olvidan todas estas obviedades. Mejor no arriesgarse.

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domingo 15 de noviembre de 2009

El secreto de sus ojos (reseñita)

He vuelto a ir al cine otra vez. No se crean que lo hago para ganarme una coartada moral que me permita criticar luego lo indecible la industria cinematográfica. No, señores, no.

Me encanta el cine y, sobre todo, me encanta ir y ver las películas en la sala. Me encanta el rito de quedar, esperar a los amigos y comprar las entradas. Me encanta que llegue siempre alguno tarde, discutir sobre qué asientos son mejores, quejarme sobre el frío glacial del aire acondicionado o del infierno de su ausencia. Me encanta ver las películas repantingado en mi asiento y mordisquearme las uñas mientras miro furtivamente a mi alrededor para ver las reacciones ajenas. Me encanta salir de la sala e intercambiar opiniones, críticas, rebuznos o risas, comentar cada escena que nos ha gustado o que hemos odiado. Me encanta esa cerveza posterior.

Soy un animalito de costumbres.

Ayer vi El secreto de sus ojos, una película de Campanella adaptando una novela de Eduardo Sacheri.

Ya conocía al director y a los actores (sobre todo a Darín) de películas anteriores, así que iba al cine con toneladas de prejuicios sólo ligeramente atemperados por algunas buenas críticas que había leído. Al final, una buena película con algunos puntos criticables.

El secreto de sus ojos cuenta dos historias entrelazadas: la investigación de un crimen brutal ocurrido hace muchos años y el desencuentro amoroso entre los protagonistas. Miradas y miradas que delatan el amor, el deseo y la pasión de los enamorados, de las víctimas y del verdugo. Ligeramente cómica cuando empiezan los hechos y progresivamente oscura según se resuelven o se oscurecen los mismos, la película es mucho mejor en su inicio que en su parte final, demasiado alargada, demasiado mascada, demasiado seria. El epílogo final, si no sobra, al menos sí que debió ser aligerado a tijeretazos.



En su tramo intermedio más que los protagonistas sobresale un personaje maravilloso, Sandoval, interpretado por Guillermo Francella, que está perfecto. Sandoval es un funcionario eficaz pero perezoso, un tipo alegre e inteligente, casado y felizmente infeliz, que se ahoga en la bebida porque disfruta matándose de esa manera. Genial, simplemente. Las mejores escenas son suyas.

Con todo, una película muy apreciable. Siento ser tan tibio pero, aunque me disfruté bastante algunos pasajes la última media hora se me hizo pesada, lo que me dejó con un regusto amargo.

¿Alguien recuerda El Último Mohicano por algo que no sea la escena final, el sacrificio, la persecución y la muerte? No, ¿verdad? Es que el resto no merecía la pena, no le den más vueltas, pero nos parece buena por esos quince minutos magistrales.

Debería ser obligatorio que las películas tuvieran su mejor escena al final. Cachis.

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sábado 14 de noviembre de 2009

FAUNA: Sociales

De todos los compañeros que tengo este año hay uno que es especialmente perturbador. Es un chico aniñado, delgado hasta el punto de ser un tirillas, con un corte de pelo cuidado y una remesa inagotable de polos espantosos y desgastados que debió de comprar hace años, cuando Aznar invadió La Tierra.



Arturo admite no ser del Profundo Sur y se declara levantino. A veces dice que lleva sólo tres años en nuestra región pero se contradice en algunos datos y da la sensación de que lleva más tiempo. A aquéllos que le hablamos nos dice que tiene veinticinco años, lo que le llevó a ser secretario en una votación del claustro como miembro más joven del profesorado. Sin embargo, la directora descubrió que tiene varios más y no le sentó nada bien.

-Yo es que nunca digo mi edad.-Dijo él, sereno e indefendible.

La primera semana de clase sus alumnos le preguntaron sobre las profesoras y él declaró que había una que era la más guapa del instituto. Por si quedaba poco claro por la descripción, les dijo a quién se refería, información que los niños transmitieron a todo el centro, en especial a la profesora de sus anhelos.

-¡Seño, seño, le gustas al de sociales!
-¡¿QUÉ...?!
-¡Que nos lo ha dicho, que eres la más guapa de todas y que está enamorado de ti!
-¡¡¡...!!!


No obstante, Arturo tiene un corazón tan amplio que tiene espacio para otra chica más:

-Oye, Arturo, ¿has visto a Olga?
-¿Quién?
-Una chica morena, muy guapa, de inglés, con flequillo...
-Ah, ¿se llama Olga? Yo es que la llamo Ojos Bonitos.
-Yo pensaba que te gustaba más Rocío.
-¿Quién?
-La de dibujo, una rubita...
-¡Ah, Pelo Bonito! Sí, ella es más guapa, pero Ojos Bonitos tiene los ojos más bonitos.
-...


Tengo curiosidad por saber quiénes serán Culo Bonito y Tetas Bonitas. No sé si preguntarle directamente o esperar a que me lo cuente él mismo.

A la hora del desayuno todos los profesores que tenemos el recreo libre salimos del centro para tomarnos un café y unas tostadas. Pero él no sale. Él trae siempre de casa un sandwich hecho a mano envuelto en papel Albal. Ni siquiera toma café de máquina para acompañar, sino que se sienta en una esquina de la sala de profesores mirando al vacío.

-Arturo, ¿te vienes a desayunar?
-No, no, he traído un sandwich de casa.
-Pero, tío, vente a tomar un café al menos.
-No, no. Verás, es que soy un avaro y no me gusta gastar dinero.
-Pero, macho, si vienes en un descapotable...


Porque él viene en un descapotable de los que ya no se fabrican. Un coche diseñado para recorrer la costa valenciana y atraer el vicio y el pecado a su interior. Un día le pregunté y me contó lo barato que lo había adquirido y lo feliz que era conduciéndolo...

Cuando quedamos todos para tomarnos unas cervezas, lo que cada vez ocurre con más frecuencia, él siempre puntualiza que él no puede salir entre semana porque es alcohólico y no controla. "Si salgo al día siguiente no puedo trabajar, y eso no está bien".

Un día, sin embargo, se quedó con nosotros a comer en una pequeña celebración de bienvenida del curso. Tras beberse una botella de rioja con otro compañero, Arturo se animó un poco a hablar y nos contó que le encantaba conducir sin camiseta "porque se le excitaban los pezones" y era "una sensación muy agradable", además en verano llevaba "un gorro blanco grande, para el sol". También nos contó que le encantaba correr sin camiseta por el paseo marítimo y que, en general, le gustaba mucho ir sin camiseta para sentir el fresco en el pecho.

-Arturo, tío, tienes pinta de quitártela para todo menos para follar.
-Bueno, es que para fornicar tengo un polo de cuadros que me gusta mucho llevar puesto.
-...
-De hecho, a veces me lo pongo los viernes para venir a clase, porque, claro, luego salgo por la noche y los viernes son muy apropiados para esas actividades.
-...


Tras estas polémicas y trascendentes declaraciones Arturo reparó en que Ojos Bonitos llevaba unas botas altas con apreciable tacón.

-Me gustan mucho tus botas.
-Vaya, gracias.
-Me encantaría beber champán de ellas.
-...


Ni que decir tiene que Arturo es observado con cierto distanciamiento por el resto de profesores. Al principio pensaban que era raro. Ahora creen que es un peligroso psicópata que cualquier día vendrá con armas y se dedicará a matar a todo el que vea.

Se equivocan: Arturo me adora. Pero yo tendría cuidado si fuese Ojos Bonitos.

-Efe, tengo miedo, Arturo me mira mucho, creo que va a invitarme a salir...
-Huy, Olga, pues a ése no puedes decirle que no.
-¿¿Qué??
-Está loco, ya has visto lo que dijo de tus botas... Si le dices que no seguro que un día viene y te mata con una sierra.
-¡No me digas eso...!
-Yo sólo te informo porque soy tu amigo.
-Tienes razón, ¿y tendré que acostarme con él?
-Exacto, con él y su polo de cuadros.
-Bueno, si no hay otro remedio...
-Mmm... Creo que a partir del año que viene voy a usar yo el mismo truco de hacerme el psicópata.

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jueves 12 de noviembre de 2009

CELDA 211 (reseñita y aclamación)

Mis nuevos compañeros de trabajo ya se han dado cuenta de que pueden contar conmigo para ver absolutamente cualquier película que estrenen en el cine. Ayer vimos Celda 211 y disfrutamos como enanos con ella.



La película de Daniel Monzón cuenta la historia de un funcionario de prisiones que se ve atrapado en un motín, con bastante mala suerte, justo nada más pisar la cárcel por primera vez.

La descripción del paisanaje humano es magnífica. Los funcionarios, los supuestos buenos, son la hez: cobardes, pusilánimes, traidores, sádicos, vagos, miserables. Los presos, los supuestos malos, qué diablos, son malos: asesinos, psicópatas, ladrones, chusma inclasificable. Ambos grupos se rigen por unas normas bien definidas. Los primeros siguen leyes que, a las primeras de cambio, se pasan por el forro. Los segundos siguen sus propias normas, basadas en tres cosas: cierto honor carcelario, el odio común a sus captores y la supervivencia a toda costa. Estas normas, a diferencia de las leyes, no pueden romperse porque el riesgo es demasiado alto, lo que hace a los presos gente mucho más de fiar que a los policías.

Todos los personajes, digamos, son unos hijos de puta, sólo que a unos se les ve venir y a otros no tanto. Se salva el protagonista, interpretado muy bien por Alberto Ammann, un pobre desgraciado con el cerebro y las pelotas muy bien puestos. Un tipo honrado rodeado de asesinos y de políticos, lo peor de cada casa...

El contexto en que transcurre la película es esencial. Basada en una novela de F.P. Gandull (1), la participación de los presos de ETA mueve gran parte de la trama: su relación con los presos comunes, las implicaciones políticas que tendrían sus muertes, la preocupación y el buitreo que despiertan en los medios. Todo muy bien usado, muy bien contado, todo un poco repugnante y miserable.

Mención aparte se merece el personaje de Malamadre, un tío de una pieza, con un punto psicópata pero con las ideas muy claras, un asesino que despierta una simpatía incómoda. Luis Tosar clava al personaje hasta el punto de que dan ganas de aplaudir.

Me ha encantado la película. Es magnífica. Entre ésta y Pagafantas por mí el cine español, esa entelequia, ya ha salvado el año. Y perdónenme si olvido alguna otra en este momento, pero estoy perezoso y mi memoria no da para muchas alegrías.

Ya están tardando en verla. Si diera minipuntos los tendría todos. ¡Corran al cine!

(1) Al que confieso no conocer absolutamente de nada. Me perdonen.

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martes 10 de noviembre de 2009

Corazón de Papel

No quiero dejar de contar cómo sigue la historia de desamor entre Pececito de Colores y Lacasito Azul. Sé que no interesa a nadie más allá de Ñoños Mundi, pero son mis patrocinadores y son caprichosos, así que vamos a ello.



Una semana después del incidente con el corazón, Lacasito llamó mi atención, cara de pena mediante, acerca de su futuro a medio plazo: sus padres, sin prestar la más mínima consideración a su corazón adolescente, habían decidido mudarse de ciudad el año próximo. La chiquilla sólo tenía neuronas para pensar en su novio, el pobre, que se iba a quedar solo.

Y me lo contaba a mí.

Jueguen a extrapolar sin miedo: si Lacasito elige con tanto tino a su confesor, ¿qué tipo de novio podría haber elegido?

"Dios mío, ¿pero con qué clase de infraser sale esta pobre inconsciente...?", pensé.

A los dos días, un poco por azar, un poco porque el interfecto vino saltando hacia mí como una cabra dotada de un juego extra de brazos, logré averiguar quién era el novio en cuestión: uno de mis tutorados del curso anterior, dotado del asombroso superpoder de sobrevivir usando una única neurona. No quiero decir nada malo del chico pero si todos fuésemos como él nos habríamos extinguido en la primera glaciación.

Unos días después avisté una nota en la mesa de Lacasito, que la leía medio a escondidas. Obviamente tuve que requisarla.

Y ahí estaba: una carta de amor. De súper amor. De despedida y amor eternos. De promesas y lágrimas. De amistad desesperada. De más amor. Del novio no, claro, que no sabe escribir. De Pececito de Colores.

-¡Profe, profe, léela! ¡Es una nota, léela!
-Errrr... No.
-¡Nos dijiste que leerías las notas!
-Dije que era potestad mía decidir si leerlas o no.
-¿Qué...?
-¡Que no pienso leerla!
-¡Joooo...!


Al finalizar la clase le devolví la carta a Lacasito. Luego hice lo que todo profesor haría por el bien de su curso: fui a comentarlo con el tutor.

-Efe, pero mira que eres cotilla...
-¿Yo...? Qué va, Paco.
-Y, bueno, entonces, ¿Lacasito va a salir con Pececito?
-Nooo, que nooo. Lacasito tiene novio. Y Pececito está colado por ella.
-Yo pensaba que a Pececito le gustaba Diana.
-No, verás: a Diana le gusta Pececito, pero él está colado de Lacasito. Gonzalo está a su vez pillado de Diana, y quien persigue a Gonzalo es... ¡Tío, eres un cotilla, me sonsacas cosas!
-¿¿¡QUÉ!??


Y ahí sigue la cosa. A ver si consigo convencer a todos para que salgan con quienes me caen bien. Total, explicar cómo sumar fracciones es más aburrido que todo esto, además de mucho menos creativo, a dónde va a parar.

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