jueves, 31 de diciembre de 2009

Lotería Termodinámica

Aunque pensaba actualizar esto hace unas horas, entre perro y flautas invernales se me ha echado el tiempo encima y, para colmo, me he dejado un par de aclaraciones en el tintero. Soy lo peor.





PS: Con las prisas he olvidado aclarar la segunda parte del texto, en la que se calcula el punto donde es máxima la ganancia del estado hallando, simplemente, el único máximo local de dicha función en su intervalo de definición, que además es absoluto por construcción. Cualquier alumno de segundo de bachillerato que curse matemáticas debería ser capaz de comprender y reproducir el cálculo, pero a mí sólo me interesaba mostrar cómo se pude hacer una estimación, bastante gruesa, en un problema del que sólo se saben un par de detalles.

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ODIO

Antes de nada, una tira. Luego Dios proveerá.




Tras unas semanas de insana tranquilidad, hoy me he despertado metiendo ambos pies en un charco de lodo existencial de diecisiete centímetros, lo que me ha dejado un mal cuerpo fenomenal. El lodo llevaba acumulándose unos días, pero ya saben cómo son las cosas del alma: mientras se pueda chapotear y ver el fondo, todo es divertido[1], así que no había prisa en sanear.

En el aspecto personal este año que acaba empezó genial, con momentos de felicidad, ternura, viajes en tren[2], planes locos, declaraciones de madrugada, sueños robados, pizza y cocacola. Luego el año perdió impulso, un eufemismo para decir que la pifié, y todo se convirtió en un pequeño infierno al que arrastré a algunos amigos y conocidos. Unos le echaron un vistazo a las llamas, otros se quemaron el trasero. Ninguno se lo merecía.

Los últimos meses han pasado, extintor en mano, huyendo hacia adelante montado en este blog. Multitud de entradas desesperadas y desesperadamente censuradas, textos para mantener la mente ocupada, los dedos limando el teclado, las pequeñas incursiones para reponer papel, goma y rotuladores varios, las sesiones medicinales de cine, el abandono de los libros, mudos, por el messenger, las pequeñas y grandes distracciones, las puñaladas dadas y recibidas, los favores imposibles, las bromas negro antracita del catálogo Venca, las tiras filtradas, los comentarios e ideas amañados, los hurtos menudos, las traiciones y mentiras, las oportunidades perdidas, los autosaboteos...

Odio este 2009.

Pero lo volvería a repetir, si pudiera.

[1] O quizás eso sólo valía con los charcos y las botas de agua... ¡El radio de convergencia de mis analogías se me escapa!
[2] Que es algo que mola siempre, y más cuando te esperan y te despiden en la estación.

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lunes, 28 de diciembre de 2009

PeT, Paradox, In The Loop

Después del empacho de ego del último post, éste va a ser de una sencillez mortalmente aburrida. Primero vamos con una tira de PeT y luego dos minireseñitas:



Paradox: Probablemente la mejor serie dramática que he visto este año, y eso que parte de una premisa de CF, garantía usual de "caspa", y que sólo han sido cinco capítulos para la primera temporada.

Paradox empieza cuando un astrofísico recibe una transmisión desde el espacio de una serie de imágenes que parecen indicar un accidente que ocurrirá en el futuro inmediato. Contacta entonces con la policía y, más o menos a regañadientes, investigarán de qué se trata e intentarán evitarlo. En sucesivos capítulos irán llegando más imágenes anticipando crímenes y accidentes, y el grupo protagonista se las verá y se las deseará para prevenirlos a tiempo.

Contado así la serie podría ser cualquier cosa, lo que la hace excelente es el modo en el que el guion de la primera temporada atrapa a los protagonistas y los hace partícipes, peones y en cierto modo víctimas también, de las propias imágenes. Por otro lado ellos no son ajenos al hecho, perturbador, de que alguien parece estar tirando de sus hilos desde el futuro...

La primera temporada han sido sólo cinco capítulos, cada uno mejor que el anterior, donde si algo queda claro es que nos podemos ir olvidando del american way of happy ending, ya que tanto los aciertos como las pifias estarán a la orden del día, afectando de diverso modo a los protagonistas.

Una genialidad. Un guion redondísimo.

In the loop: Fui a ver esta película sin tener ni idea de que era un spin-off de The Thick of It, pero no lo necesité en absoluto. In the loop narra las peripecias políticas de los gabinetes americano y, sobre todo, británico, en los días previos a la última invasión de Irak.

Bueno, en realidad no es Irak, ya que ya está Obama como presidente, pero la situación que se satiriza es la de aquella última invasión con George W. Bush a la cabeza. Cambios menores de escenario, nada más.

Película coral, el despliegue de personajes despreciables es interminable: pirados, psicópatas, trepas, pusilánimes, idiotas... La película no deja títere (político) con cabeza y es una gozada escuchar la retahíla de improperios que se dicen, ver las puñaladas traperas, las pequeñas zancadillas, las manipulaciones... Hora y media de mala baba, de humor salvaje y disparado, de diálogos ácidos sin descanso, hora y media de carcajadas en la sala de cine, con momentos en que daban ganas de aplaudir.

La mejor comedia del año de largo.

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domingo, 27 de diciembre de 2009

Ego volo feminam nunc!!

Pese a ser advertido, amenazado y vilipendiado, he decidio escribir y subir este post acerca de mi lista de regalos para Reyes.


Se acerca ya el uno de enero, fecha de intercambio de regalos en la Casa Capitular, y aún no tengo claro qué tipo de presentes que no deseo van a encasquetarme mis queridos amigos y familiares: como nunca pido nada, nada que quiera me dan. Este año, sin embargo, he pensado que podría intentar anticiparme a la zozobra kármica habitual y pedir alguna cosilla que me guste, un capricho, nada demasiado costoso de adquirir o robar en alguna parte, ni la fragua de Vulcano ni las gafas de pasta del chico de Flight of the Concords, apenas un detalle...

Este año quiero una novia.

Una novia de ésas de verdad, como las que tiene la gente normal que veo por la calle. He intentado alguna vez preguntar por su procedencia, buscarles la etiqueta de lavado o el código de barras, pero no ha habido manera, así que esta vez la pienso pedir para reyes. Y a los Reyes mismos, que no se diga que no me esmero.



Queridos Reyes Magos:

A la petición habitual de que me traigan los regalos con el comienzo de año para así sentirme rebeldemente soviético quisiera añadir esta vez algo especial: una chica. Como no hay nada semejante a un catálogo IKEA para chicas, tendré que improvisar una descripción que espero les ayude a encontrarme un ejemplar adecuado. Seamos positivos, al menos así no tengo que elegir entre nogal, sauce y caoba, y podré quedarme con el material más a mi gusto. Como en MerkaMueble[1].

Aunque no tengo demasiadas manías[2] me gustaría indicar primero mis preferencias estéticas. Soy flexible al respecto pero agradecería un ajuste por mínimos cuadrados. Si no saben en qué consiste consulten la wikipedia.

0. Por orden, me gusta el pelo castaño rojizo o moreno, pero no rubio.
1. Me encantan las pecas y las narizotas.
2. Me gustan las niñas guapas (como tonto), algo más enananajas que yo.
3. Sin mutaciones extrañas. Me gusta la gente con el fenotipo promedio usual.

Además de estas imprescindibles y (semi) negociables superficialidades, no me importaría demasiado (eufemismo) que en cuanto a carácter y personalidad fuera:

4. Inteligente, lo que implica loca, pero no de barbitúricos, sino de las otras.
5. Más cariñosa que yo, y que le gusten los bichos y los niños.[3]
6. Simpática y payasa, pero que no haga el payaso en público. Que me da corte.
7. Que sea Princesa del Guisante, pero con menos azúcar y menos colchones.
8. Que sea un poco berseker y malvada.
9. Culta, que le guste leer y que le guste el cine. Y que le guste yo.

Nada más que eso, señores magos. Hay cosas que no están en la lista porque consiero que están más o menos implícitas. También faltan rasgos secundarios, como el piso en Madrid, el apartamento en Londres y el palacio en Venecia, pero creo que podría pasar de ellos a cambio de un pleno en todo lo demás.

Gracias por todo, que tengan unos gratos festejos invernales. Saluden a los camellos y a los pajes de mi parte. He dejado leche y galletas en el alféizar de mi ventana.


Ah, qué a gusto me quedo este año: al menos esta vez no será culpa mía si me traen regalos espantosos. Transferencia de responsabilidades, creo que llaman a esto.

[1] Intrincada referencia a los vídeos de MundoFicción.
[2] Chiste autoreferencial de tercer dan.
[3] A mí no me gustan, pero me gusta la gente a la que le gustan.

PS: Espero me perdonen el latín infecto del título. Gracias.

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viernes, 25 de diciembre de 2009

Los Gnomos

Lo bueno de ser físico es que en Navidad puedes explicarle a tu hermana pequeña cómo funcionan algunos aspectos menores del clima.



Verás, nena, como tú vienes de Tierras Bárbaras no sabes lo que es el frío de verdad. Aquí no basta con tener un abrigo grueso, guantes ni bufanda porque cualquier resquicio basta para que se cuelen los gnomos de la humedad.

Los gnomos de la humedad son pequeños y van siempre con pequeños cubos de agua a cuestas. Cuando encuentran un hueco en tu ropa entran y trepan hasta llegar a tus riñones. Allí vacían toda el agua y luego soplan y soplan.



Los gnomos de la humedad son seres muy delicados y sólo viven en sitios con temperaturas de más de 0º Celsius. Por debajo de esa humedad no pueden vivir, ya que el gnomo de la nieve tiene ocupado ese nicho ecológico.

Luego hay otros gnomos, como el gnomo del calor, que es un pequeño carterista que te roba calor cuando pones los pies sobre el suelo frío. Por eso tenemos una alfombra, porque ahí no puede vivir, ya que hay peligrosos ácaros que se lo comerían. ¡Como pirañas a una vaca! ¡Ñam, ñam!

Otro día te hablaré del gnomo de la división. Ahora vamos a cenar.



Que tu hermana sea una biologa de veintiséis años es sólo un matiz.

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jueves, 24 de diciembre de 2009

El Código (III)

Aunque la vida te sa sorpresas, sorpresas te da la vida, ay, Dios, hay cosas que no cambian jamás. Una de ellas es la sempiterna mala suerte que me acompaña en los lances de lo sentimental. Entendiendo la palabra "sentimental" en el sentido heterodoxo habitual en la Escuela de Viena, claro.

-Ayer tuvimos una comida de navidad con los del trabajo.
-Me da la sensación de que has vuelto a meter la pata...
-No, qué va.
-Dime qué has hecho esta vez, anda.
-Verás, yo le había comentado a aquella amiga de la otra vez que me sentaría con ella durante la comida, porque si no, corría el riesgo de que el Psicópata y el Fascista se sentaran conmigo...
-Así que ella llegó antes, te guardó un sitio y luego tú no te sentaste con ella por algún motivo absurdo que sólo entiendes tú, ¿no?
-...
-Empieza a darme miedo conocerte tan bien.
-No, espera, no fue así. Déjame que lo cuente.
-Venga.
-Ella llegó antes que yo al restaurante y se sentó en un extremo de la mesa con dos amigas. Yo llegué más tarde con unos amigos y no lo vi claro.
-...
-Es que, verás, como iba con más gente habría sido raro dejarlos de lado e irme con ella... Y además, unos compañeros se cambiaron de sitio para venirse conmigo, así que me acompañaba media docena larga de personas y no cabíamos en su extremo de la mesa.
-Pues haber ido tú solo.
-No podía, habría tenido que dejar a mis colegas de lado.
-No son tus colegas, son tus compañeros de curro.
-Matices... El caso es que me acerqué donde estaba ella para saludar. ¡Ahí estuve bien!
-Sigue.
-Entonces una de sus amigas me dijo que me sentara con ellas, que había un sitio disponible... No recuerdo si me dijo que me lo habían guardado, tengo mala memoria. Peeerooo...
-¿Pero...?
-Pero ella no me dijo que me quedara. Así que, bueno, supongo que no tenía interés, y como además tenía un compromiso con el resto de mis compañeros de mesa, no podía sentarme a su lado. Habría estado feo.
-Eres lo peor, no sé cómo te sigo hablando.




A estas alturas de esta conversación ficticia, y mucho antes en realidad, ya estaba convencido de que mi asesora logística imaginaria[1] iba a mandarme a freír espárragos, pero yo soy un chico con recursos y sé freír cualquier cosa. Mi único problema en la cocina son las aviesas encimeras. Total, que seguí adelante, heroico:

-Bueno, la gente se fue sentando en su sitio y en unos minutos sólo quedaba un sitio libre.
-Junto a ella.
-Exacto. Y además sólo faltaba un profesor por llegar: el Psicópata.
-Oh, dios.
-Yo me acerqué a donde estaba ella y se lo dije, de broma, ya sabes.
-Y no te sentaste con ella.
-¡Claro que no, si no me dijo nada!
-¡Te había guardado un sitio a su lado!
-Eso no está nada claro, ella no me dijo que me sentara, lo dijo su amiga.
-¡Las amigas hacen esas cosas!
-Eso no tiene ningún sentido. Si quieres algo lo dices.
-¡Pero tú le dijiste que te sentarías con ella!
-Le dije que quería sentarme con ella, pero no me confirmó nada ni me dijo que me fuese a guardar un sitio, así que el hueco fue una coincidencia.
-Necesito unos rumanos que acaben contigo pero-que-ya.
-Bueno, me volví con mi grupo y le dije a un amigo común que se sentara él con ella, para evitarle el Psicópata. Pero él me dijo que me sentara yo, absurdamente. No sé por qué no comprendía mis reticencias.
-Increíble, sí.
-Así que llegó Arturo, un poquito tarde porque estaba guardando el descapotable, y se sentó con ella toda la cena.
-Y tú te acercaste a hablar con ella para que viese que no eres un caso perdido.
-Nonono, yo jamás me levanto de la mesa salvo si es para ir al baño, a menos que ya hayamos acabado todos de comer.
-¿Y la dejaste con el pirado ese todo el rato...?
-Nooo, otra gente sí se levanta, así que pudo hablar con más o menos todo el mundo.
-Menos contigo.
-No, claro, que hubiera venido ella.
-Así que ella puede levantarse pero tú no...
-No, claro, pero ya me entiendes, igual a ella no le parece mal, yo qué sé.
-A ver si lo entiendo, voy a recapitular: quedas con la chica en que te sentarás con ella, luego ella te guarda sitio pero no te sientas con ella y le das unas excusas absurdas, la abandonas con el pirado que conduce sin camiseta y no le haces ni caso en toda la cena. ¿Me dejo algo?
-¡Lo estás contando mal...!
-¡Las narices, eres idiota profundo! ¡Te autosaboteas!
-¡De eso nada! ¡Fue culpa suya, por no ser nada clara...!
-¡¿Qué?!
-Es más, luego estuve enfurruñado toda la tarde, cuando salimos todos por ahí.
-No me digas que salisteis y la chica aún te seguía hablando.
-Sí, claro, el enfadado era yo, que todo me había salido mal.
-Pero, pero... ¿¿Tú estabas enfadado?? ¿¿Encima??
-¡Ya no te cuento nada más, que me regañas!
-¿¡Pero es que hubo más!? ¡¡Qué más hiciste!!
-¡Yo nunca hago NADA!
-Igual es ése el problema...
-No sé qué insinúas.
-Vete a freír espárragos YA.



[1] En realidad, como soy un bocas, suelo contar mi vida a las primeras tres personas que me saludan cada día por el msn, luego hago un promedio y me sale siempre una Asesora Logística Media que además es, por qué no decirlo, malvada.

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Paradojas Estadísticas

¡Atención, éste es un post con referencias matemáticas! [1]
Huya, prevenido lector de letras. Huya y avergüéncese.


Hace mil años unos compañeros y yo perdimos algunas horas de nuestro tiempo en darle vueltas a un problema estadístico sencillo pero que chocaba un poco con nuestro sentido común. Verán, el problema se plantea como sigue:

Rafael, mi lector ficticio de referencia, acude a un programa televisivo donde tiene que elegir una caja de tres que hay. Dos de ellas están vacías pero la tercera contiene un premio, un cheque regalo por un millón de euros (o, equivalentemente, una cita conmigo con todos los gastos pagados), que es el objetivo obvio de Rafael.

El presentador, sonriente, es el Diablo, y Rafa se come los nudillos de puro nerviosismo pensando, sobre todo, en su madre. Él sabe que la probabilidad de ganar el premio es un tercio, así que es alta pero insuficiente, por lo que hiperventila y suda como un lector de revistas de peluquería.



Rafael elige entonces una caja. Tiembla como un flan y le han elegido una ropa espantosa para vestir pero elige una caja. Es un héroe.

El presentador entonces lo mira, mira a la cámara, sonríe mostrando sus colmillos de depredador y, de las dos cajas restantes, elige una, la abre... ¡Y está vacía!

Rafael, que no ha asistido a ningún curso de probabilidad y sigue sumido en su taquicardia, no sabe qué significa ese gesto. Peor aún, cree que sus probabilidades de ganar han mejorado drásticamente: "Si antes que había tres cajas la probabilidad de ganar era de un tercio, como ahora sólo hay dos cajas, la probabilidad de acertar será de un medio."

El Diablo entonces ofrece a Rafael la posibilidad de cambiar su elección. Nuestro lector, pillado por sorpresa, siente cómo se le acelera aún más el pulso. Su camisa parece el Niágara, su pequeño tic infantil (rascarse la oreja, la nariz, la rodilla derecha y vuelta a empezar) se asoma a la puerta de su mismidad, su vejiga le envía señales claras de rebelión... "Como la probabilidad de acertar es la misma cambie o no cambie, lo mejor será que siga con mi elección inicial: ¡Diez mil anuncios del Detergente Colón no pueden estar equivocados!"

La cuestión problemática de este asunto es que, matemáticamente hablando y si no hay nada raro detrás, la probabilidad de que Rafael acertase con su caja inicial sigue siendo de un tercio y no ha subido a un medio como él cree. Al abrir la otra caja, vacía, su probabilidad ha pasado sólo a la caja no elegida restante, de modo que la probabilidad de que esté el premio en ésta es ahora de dos tercios.

Es decir, que la caja que no hemos elegido de inicio tiene el doble de posibilidades de contener el dinero o ese vale-para-una-cita-con-este-atractivo-bloguero. Rafael, que no sabe nada de matemáticas pero sí de detergentes, decide no cambiar de caja y, en dos de cada tres universos, perderá por haber leído en diagonal este post y llorará como la nena que es, por supuesto.

Quizás hasta se haga pipí encima.

...

Ahora bien, ¿a qué me refiero con eso de "no hay nada raro detrás"? [2]

Verá, lector genérico, si Rafael ve regularmente este concurso y sabe que el presentador siempre procede de la misma manera entonces puede estar tranquilo: el colmillo afilado y la sonrisa son impostados, es mejor cambiar de caja y apostar por los conocimientos de matemáticas del Menda Lerenda. Ahora bien, si el Diablo sólo ofrece el cambio de caja en ciertas ocasiones y ya sabe que jamás ha dado un premio entonces puede sospechar que sólo lo hace cuando el concursante ha elegido la caja correcta desde el inicio, en cuyo caso es mejor aplicar el Paradigma del Detergente y no cambiar jamás de producto por mucho que te digan que el otro lava más blanco.

Obviamente, si el presentador es realmente bueno en su trabajo, a veces permitirá que los concursantes cambien de caja y ganen. En caso sontrario se le verá el plumero y los espectadores y los anunciantes se irán de parranda a otra cadena.


Ejercicio práctico:

Vean cualquier concurso sencillo como el planteado y calculen las probabilidades de victoria del concursante [3]. Si lo observado se ajusta a lo calculado es que el concurso es justo. Si los concursantes ganan menos de lo que deberían es que el Diablo es un gran profesional al que conviene tener en nuestra cadena. Si, por contra, los concursantes ganan más de lo que deben entonces es probable que la productora del programa odie al patrocinador, que el Diablo negocie en petit comité con los concursantes en su camerino o bien que la audiencia sea demasiado baja y haya que subirla como sea.

Personalmente, en el concurso de las cajas, yo mantendría a los concursantes ganando una de cada cuatro o cinco veces. Algún teórico de la conspiración pensaría que, efectivamente, soy el Diablo, pero no podría argumentarlo matemáticamente hasta que no hubiesen pasado unos cientos de programas.

Mis patrocinadores me amarían con locura...

Y alguna chica en los camerinos, también.



Por si hay algún peluche entre mis lectores, aclaro la solución:

1) Si elige siempre la caja no elegida de inicio, entonces gana el 67% de las veces.
2) Si mantiene la elección inicial, entonces gana el 33% de las veces.
3) Si se la juega a cara o cruz, sin pensar en nada, en ese caso acierta el 50% de las veces.

Por lo que lo óptimo es, si el juego es limpio, cambiar de elección.


[1] Este problema que planteo es muy clásico, así que no me extrañaría nada que lo conociera la mayoría de mis lectores. Mis disculpas de antemano por ello. Gracias a Alfredo por el enlace.
[2] Estoy suponiendo en todo momento que no hay ningún gnomo mágico que haga trampas con el contenido de las cajas: la única posibilidad para el mal la ostenta el presentador, y sólo mediante los ardides comentados en este texto.
[3] ¿Recuerdan el baile que se traía con las tarjetitas Mayra Gómez Kemp en el primigenio 1, 2, 3? Pues ya saben... Si iba pillada de tiempo y ofrecía cambiar, malo. Si había tiempo de sobra, adelante. Lástima que no tuviera internet hace treinta años.

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Monstruos, monstruos, y más monstruos

Voy a aprovechar que hoy tengo comida navideña para subir una tira inocua. Como siempre, todo lo que leen aquí es ficción, así que no vayan a pensar nada raro. En realidad yo soy un anciano profesor de geografía que estudió Filosofía y Letras en Salamanca en una vida anterior. Luego me reencarné en un koala de insanas costumbres sentimentales y aquí me tienen, fingiendo ser alguien que no soy.



Cuando vuelva de la comida navideña, cuyo menú no he elegido yo y me parece un horror, veré si alguien ha comentado algo. He hecho una apuesta conmigo mismo: si no comentan nada gano y me debéis una cena cada uno, mientras que si ocurre lo contrario[1] pierdo y he de invitaros a todos. Como la apuesta la he hecho conmigo mismo, que soy absolutamente de fiar, no habrá problema alguno en ser juez y parte por una vez.

Gente con mi integridad moral ya no queda.

Voy a aprovechar que me sobra espacio para reseñar la película de Spike Jonze Donde viven los monstruos.

La película narra una historia intimista de acción y destrucción. Un niño insoportable, hijo de una señora divorciada y hermano de una hermana adolescente, tiene problemas mentales serios: habla y juega solo, se aburre, no conoce internet ni hace deporte alguno, por lo que no tiene amigos y eso le hace ser un brasas para su familia. Su madre y su hermana, obviamente, no pueden dedicarle demasiado tiempo porque el niño es imbécil, así que lo soportan con cierta mezcla de cariño y resignación.

En una crisis familiar que se antoja habitual el niño decide escapar de casa para siempre jamás, coge una balsa y acaba en una isla plagada de grandes monstruos. Éstos, seguramente extras de una versión porno-furry de Seinfield, tienen problemas mentales aún más severos que los del niño: todos sufren un cuadro claro de depresión, con episodios de ansiedad y un transtorno bipolar evidente. El cabecilla del grupo, además, está enamorado de una monstrua que habla con buhos. Bueno, ella cree que habla con ellos, porque los buhos, ahora sí, son los únicos personajes no despreciables de todo el metraje: se limitan a asentir o negar con miedo, temerosos de caer demasiado rápido en la pirámide trófica de la isla.

Usando su habilidad innata para el mal el chico logra engatusar a los monstruos para que lo proclamen Rey. Su reinado comienza entonces como una fiesta, aprovechando la cresta de la ola bipolar, pero al poco las cosas empiezan a ir peor, con peleas internas, mutilaciones y pisotones en la cara. El niño comprende entonces que es un rey pésimo y que quizás su familia no lo hacía sufrir porque sí, sino porque se lo merecía.

Así, satisfecho de haber liquidado psicológicamente a un grupo de ferocez depresadores de la Factoría Henson, el niño vuelve al hogar, donde espera que las cosas vayan mejor ahora que, bueno, tampoco tiene ningún lugar mejor al que ir.

La moraleja de la historia es: si huyes de casa llévate la VISA de tu madre, no un pijama con forma de zorro. Son cosas importantes que todo niño debería aprender, por lo que recomiendo encarecidamente que abandonen a sus hijos en la pueta del cine mientras Vds. van a ver cualquier otra película que esté en la cartelera.

Opcionalmente pueden darse a la bebida.

La fotografía de la película es muy bonita. Hay escenas estéticamente preciosas. La banda sonora alterna momentos entrañables con momentos que inducen una ira berseker. El diseño de los monstruos es genial. El actor que hace de niño creo que es también un niño, pero eso no me vale como excusa: quiero matarlo con un hacha. También quiero matar al escritor del cuento y al director.

Confieso que a alguno de mis acompañantes le ha gustado mucho la película. A mí no, a mí me ha gustado más Avatar: saquen sus propias conclusiones. Necesito una subvención que me haga más soportable ver películas con niños lloricas y gritones.

Malditos enanos.

[1] Lo contrario de "nada"... Je.

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domingo, 20 de diciembre de 2009

Receta

Tras una salida al cine para ver la peli más esperada de la última década[1], un primer análisis, seguramente superficial, revela los ingredientes necesarios para construir un éxito de aventuras buenistas:

-Bailando con Lobos, donde un americano se integra con los indios.
-Los últimos días del Edén, con su baile entre el Amazonas y los buldózers.
-La Princesa Mononoke, con su ecologismo espiritual y su Deus ex Machina.
-El Último Mohicano, donde un inglés traduce ¡épicamente! a su enemigo.
-Braveheart, donde se arenga a las tropas para ganar una guerra perdida.
-Alien, con sus peleas entre minimechas y bichos. Y por Sigourne.
-Apocalipsis Now, con su viril y loca destrucción desde los helicópteros.
-Matrix, por el bullet-time.
-Existenz, Matrix y Tron, por las las conexiones con el videojuego.
-2001, por la estilizada nave base con partes giratorias.

Una vez tomada la esencia (o algunas escenas) de cada una de estas películas se añade todo al wok del 3D, se aliña con los FX y se contrata a cuatro monos negros que le den un hálito de consistencia interna al guion.

Y en once años y tres horas de metraje uno obtiene Avatar.



Dos apuntes y un veredicto final:

1) El sistema 3D no sirve absolutamente para nada: La profundidad de campo la borra o la añade nuestro cerebro para comprender lo que ve sin marearse, mientras que los efectos de objetos que salen fuera-de-pantalla son innecesarios y pueriles. El 3D sólo es útil para: a) hacernos creer que tener una copia pirata en 2D es insuficiente para disfrutar de la película, y b) ganar más dinero. Nada más. No aporta nada.
2) En un planeta donde todas las especies animales (y no se ven demasiadas imagino que porque cuesta realmente hacerlas) tienen dos pares de brazos y un par de piernas es absurdo que la especie dominante tenga sólo cuatro miembros. Es una patada voladora en la cara de Darwin que imagino que Cameron ni siquiera ha llegado a plantearse. Es lo que ocurre cuando haces tus alienígenas humanoides más humanoides que alienígenas. Los miembros podrían desaparecer (las serpientes no tienen) pero no tiene demasiado sentido en una especie que es básicamente arborícola. A efectos de diseño, en suma, los pitufos son demasiado diferentes al resto de las especies de su planeta, y canta.

La película, de todos modos, es entretenida. Hay bichos chupis, robots y naves que disparan cosas, ¡para ser aburrida tendría que ser como Terminator IV! Y no es tan mala. De hecho es extrañamente mejor que el trailer, que parece directamente el anuncio de un juego nuevo.

Eso sí, véanla en 2D. No tiren su dinero tan alegremente como yo.

[1] Eso dice la publicidad, aunque la verdad es que hasta hace dos o tres meses no tenía ni idea de su existencia.

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viernes, 18 de diciembre de 2009

Evaluaciones (¡Se sienten, coño!)

Como todos los años, después de calificar a los alumnos y meter todas las notas en el ordenador los profesores nos reunimos en unas maratonianas sesiones para, teóricamente, evaluar (esta vez de verdad) a los alumnos.

El procedimiento suele ser el siguiente:

Nos reunimos todos los profesores de cada grupo junto con un directivo y/o un orientador. El tutor preside la reunión, donde se comenta la situación general de la clase y los casos de alumnos especiales (conflictivos, embarazados, hipoacúsicos, chinos, etc), para luego pasar a la lectura y revisión de las calificaciones de cada alumno.

En los primeros trimestres no suele haber demasiados cambios de nota, así que estas reuniones deberían ser más o menos rápidas y no pasar de la hora de duración. Este curso, sin embargo, la directiva nos ha sorprendido con papeleo extra: cada vez que un alumno suspenda una asignatura hay que decir en qué ha fallado y qué medidas pensamos tomar para ayudarlo a aprobar.



Sorprendentemente ahora las reuniones son aún más largas. Una mente un poco malvada pensaría que, dado que el aumento de la burocracia sólo se produce en el caso de los alumnos suspendidos, aprobando a más alumnos descargaríamos parte del papeleo.

Obviamente nuestra integridad como profesores está más allá de toda duda y ningún profesor jamás dará un aprobado general para así ahorrarse rellenar algunos informes. En mi caso tengo cuatro grupos y un total de ciento veinte alumnos. Un profesor de dibujo[1] suele tener el doble de grupos y alumnos a su cargo. ¿Creen acaso que por ahorrarnos rellenar setenta u ochenta papelajos íbamos a repartir los aprobados como cualquier Papá Noel durante la Nochebuena?

¿Piensan tal vez que la Administración nos presiona sutil y burocráticamente para que aprobemos a unos pocos chavales más?

Oh, vamos, ellos nunca lo harían...

Este martes tuve una sesión de evaluación con bachillerato y me enfrenté por primera vez al nuevo papeleo:

-Perdona, Ángeles, ¿qué es esto de "Medida de atención a la diversidad"?[2]
-Es para que me digáis qué medidas vais a tomar para que el alumno apruebe.
-O sea, que "diversidad" significa "suspendido", ¿no?
-Mmmmñbbsí.
-Bien, ¿y los niños de bachillerato no son un poquito mayorcitos para que se responsabilicen ellos solos de si tienen que estudiar más o menos para aprobar?
-Es que nos han dicho que esto es así para todos.
-Aaaajaaap. Así que tengo que rellenar todo esto... Uhhmmm...
-Mmmmñbsssí.
-Bien, pues les voy a poner a todos lo mismo.
-¿Lo mismo?
-Sipe, a los veinticinco.
-Pero...
-Es que la diversidad de mis alumnos es poco diversa.
-...


Por lo demás ninguna novedad con las evaluaciones. Las mismas rencillas internas, algún desplante, algún cotilleo [3], alguna calificación mutada a última hora, algunos regateos con los alumnos de apoyo, algún cambio menor de la clase, algún minigolpe de estado al tutor...

-Por cierto, he consultado la normativa y resulta que los alumnos de Refuerzo los propone el profesor de Matemáticas, mientras que es el profesor de Refuerzo quien dispone, si es que tiene sitio y le parece bien. Así que...
-¿Sí...?
-Pues que, como yo doy las dos asignaturas, he hecho una lista de los alumnos que propongo y dispongo para Refuerzo. Ten, mira.
-Pero... ¿¡Me vas a pasar a estos cuatro!?
-Yeeep.
-Pero, pero... ¡Si son los malotes de la clase!
-Exacto. Y como Refuerzo tiene prioridad, que lo he consultado, prefiero meter en esa clase a los alumnos que puedan aprovecharla y sacar a todos los problemáticos.
-¡Me dejas un marrón en Lectura!
-Oh, vamos, voy a meter en Refuerzo a la pobre Ana Ruiz, al angelito de Martín Porras, a la desnortada de María Pizzo... ¿De verdad quieres dejar que suspendan matemáticas por no meterlos en Refuerzo? ¡Es que lo necesitan tanto...!
-¡...!
-Ahh, me encanta que los planes salgan bien.
-¡&%@#€*&!


[1]EPV, Educación Plástica y Visual, en realidad.
[2]Lo entrecomillado es literal.
[3] Mi asperger se ha zumbado a su mejor amiga, quien se lo ha dicho a su novio, quien se lo ha dicho a la novia del asperger, con quien éste aún no se había acostado. Solución: mi asperger vuelve a volar libre por esos pasillos de Dios.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Regalos Navideños

Ahora que se acercan estas hermosas fiestas plagadas de tradiciones muchas veces el Malvado Consumismo nos aliena hasta el punto de hacernos olvidar qué estamos celebrando realmente. Es por esto que voy a recomendar algunos regalos navideños para que vuestros amigos más cercanos vivan la Fe desde la rabadilla hasta el bazo, o poco más.



Como soy un gafas sólo se me han ocurrido algunas lecturas:

Génesis, de Robert Crumb: el tebeo perfecto para los más pequeños de la casa. Crumb, usando su trazo limpio (casi de línea clara) y un amor indescriptible por el Antiguo Testamento, recrea las más bellas historias jamás escritas. El cuidado extremo por la fidelidad al original hará, sin duda, que tanto niños como adultos disfruten de esta obra repleta de matices.

Juliano, el Apóstata, de Gore Vidal.: la novela que debes leer si quieres comprender cómo cambió el mundo, a mejor, con la aparición del cristianismo. Los viejos dioses paganos, sus mitos sin sentido, sus flaquezas y miserias, su filosofía de baratillo, sus inexplicables ritos, su vacuidad...

Caín, de José Saramago: novela magistral, seria, profunda, casi un ensayo que analiza el sufrimiento, la pena y la culpa de Caín a lo largo de su exilio. El protagonista, tras traicionar a Dios, a su sangre y a sí mismo, vaga por el mundo y el tiempo conociendo de primera mano todas las grandes intervenciones del Creador en La Tierra. Así, será testigo de su infinita magnificiencia, sabiduría, integridad y piedad, sin acabar nunca de purgar del todo un pecado imposible y abominable, pero acercándose cada vez más a la redención.

La Puta de Babilonia, de Fernando Vallejo: una obra esencial para comprender el mundo desde un punto de vista económico y moral que toma a la Iglesia Católica como referente de la excelencia ética. Vallejo hace un análisis magistral (aunque quizás algo gélido y desapasionado) acerca del progreso y la evolución social de occidente, guiado de la mano desde el siglo quinto por el Papa de Roma. Un estudio histórico que nadie debería perderse.

Si Vd. o su regalado son católicos ya está tardando en comprar estas bonitas y piadosas recomendaciones.

¡Corran a las librerías antes de que se agoten!

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viernes, 11 de diciembre de 2009

FAUNA: Tecnología

Otro de los profesores estrella de este año es Tejera, un granaíno que presume de mala follá y de ser más bruto que un arado. Como es un hombre de los que cree que el movimiento se demuestra andando y que caminante no hay camino, se hace camino al andar, él demuestra cada día su granainidad.

Tejera es un hombre recio de barba cerrada, tripa prominente ganada a base de cervezas y tapas, mirada siempre torva y mandíbula poderosa. En la categoría de tipos humanos corresponde al tipo gorileresco, si es que existe. Si no existe es porque ha escapado de su especie o porque nunca perteneció a ella.



Desde que llegó al instituto se ha caracterizado por ver tangas, sujetadores, hombros, ombligos, culos, escotes y brazos y piernas desnudos allí donde todos los demás sólo vemos molinos.

-¡ESTO SE VA A ACABAR, A CLASE NO PUEDEN VENIR ASÍ!!
-¿Así cómo...?
-¡SIN ROPA!
-¿Cuál decías que era tu clase...?
-...


Tejada habla siempre a gritos. Habla como si estuviera comandando una expedición al Polo Sur en mitad de una tormenta. Habla como si los cylon acabasen de atacar Caprica. Habla como Noé habló a los suyos previniéndolos del desastre... Sólo que Tejada es la tormenta, los cylon y el desastre

Hace un par de semanas, en el claustro que ya comenté, tomó la palabra para preguntar si él, como tutor, tendría en el futuro que decirle a los padres de una posible alumna que abortase en secreto por qué tenía faltas justificadas esos días de hiel y rosas.

-ES QUE, A VER SI LUEGO ME VOY A METER EN PROBLEMAS POR CULPA DE ALGUNA NIÑA.
-Hombre, Tejera, yo creo que podríamos esperar primero a ver qué pasa con la ley y...
-SÍ, SÍ, LO QUE SEA, PERO YO NO ME HAGO RESPONSABLE.
-Bueno...
-QUE ENTRE QUE VAN MEDIO DESNUDAS Y QUE AHORA ABORTAN GRATIS...
-...


Hay quizás que aclarar que Tejada es un poco de derechas. No mucho. Lo justo para estar en contra de absolutamente todo lo que han hecho los gobiernos españoles, unos blandos, desde Felipe II. Esto, que en otras circunstancias no sería importante, en mi colegio significa que se ha hecho un aliado fenomenal y carismático que lo adora: Arturo, el Psicópata. Por contra, se ha enemistado con prácticamente todo el resto del claustro.

Es por eso que hace unos días, cuando nos quedamos a comer una buena parte del profesorado para celebrar que teníamos que reunirnos a continuación, Arturo y Tejada se sentaron a mi izquierda y mi derecha respectivamente, presidiendo yo la mesa mientras mis amigos me miraban de lejos, sin duda envidiosos de mi posición y del privilegio de mantener una charla de primera mano con los dos profesores más entrañables del colegio.

-¡TENED CUIDADO CON LOS PENDRIVES!
-¿Qué? ¿Por los virus?
-¡NO! ¡ES QUE EL OTRO DÍA UNA ALUMNA TRAJO UNO LLENO DE FOTOS DE ELLA Y SU AMIGA...!
-Bueno, eso no es malo...
-¡Y ESTABAN DESNUDAS, SALIENDO DE LA DUCHA!
-No me digas que guardaron las fotos en el pc.
-¡NO, PERO LAS ESTUVIERON VIENDO...! ¡UNA TENÍA UNA TOALLA PEQUEÑÍSIMA...!
-...
-¡¡PEQUEÑÍSIMA!!
-Bueno, mientras no las graben en el pc ni usen la conexión del colegio para subirlas a internet no pasa nada.
-¡¡ERROR!! ¡¡HAY QUE TENER CUIDADO!!
-¿Por...?
-¡PORQUE SI SE PASAN A NUESTROS ORDENADORES, LA TENENCIA DE ESAS FOTOS PUEDE SER DELITO! ¡Y LAS COSAS NO ESTÁN PARA TONTERÍAS!
-Sí, claro, hay que tener cuidado de que esas fotos no salten de un pc a otro motu propio.
-¡EXACTO...! ¡PORQUE SALEN DESNUDAS!
-Eso es.
-¡DESNUDAS! ¡CON TOALLAS PEQUEÑÍSIMAS! ¡Y PIERNAS! ¡Y ESCOTES...!


Inexplicablemente, Tejada tiene soliviantada a todas las profesoras y alumnas del centro. Creo que ven algo turbio en él, pero yo creo que es su aplastante virilidad, que las obnubila.

No estaban preparadas para conocer un Hombre De Verdad, sin duda.

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martes, 8 de diciembre de 2009

Cosmo Efe (Sección Amor)

Hace unos días uno de mis compañeros, tutor de una de mis clases, me paraba por un pasillo para comentarme qué tal le había ido la tutoría:

-¿Qué tal te ha ido con los enanos?
-Pues como siempre, un monográfico sobre ti.
-Jijiji.
-O sea: te odian, pero están encantados.
-¡El carisma es lo que tiene...!


Tras esta breve charla mi ego y yo bajamos a la sala de profesores, dejamos algunos partes a medio rellenar en alguna parte y nos fuimos al banco, a hacer cola diez minutos para que un oficinista ineficaz me dejara todo el puente sin dinero líquido. Pero esto no interesa a nadie.

El día antes, en mitad de una de mis apasionantes clases, una chica rompía a llorar, se quitaba una pulsera y se la daba con desprecio a su compañera de clase, para que hiciera con ella lo que quisiera. Como quiera que mis superpoderes de cotilla son conocidos en todo el universo, me acerqué a la puerta de clase y llamé a la alumna al pasillo. Ya sabía que la chiquilla había cortado con su novio en el recreo anterior... ¡Me pagan por saber cosas como esa! [1]



-A ver, Ana, ¿qué pasa...?
-¡Que es imbécil! Sobs.
-Tu novio, ¿no? ¿Qué ha hecho?
-Que lo he dejado y está enfadado.
-¿Mmm...?
-Es que uno me ha dado dos besos para saludarme y él se ha puesto celoso, y siempre se pone igual y ya estoy harta, así que hemos roto.
-...
-Y además le he dicho que me gusta uno de la clase...
-¿¿De tu clase?? Dios mío, ¿quién?
-Carlitos.
-AGHFZXSSS. ¡Tienes un gusto horrible!
-¡Profe!
-¡Es súper enano!
-Jijiji.
-Oh, bueno, ¿y a tu novio qué le has dicho exactamente?
-Que me gusta uno pero que yo a él no le gusto.
-Diosssanto, alma de cántaro, ¿pero para qué se lo has contado?
-¡Pues porque es verdad...! ¡Y ahora está enfadado!
-Pues claro, mira que decirle nada... Y más si no le gustas al otro y no vas a salir con él... No me extraña que se haya cabreado.
-¡Profe, que le acaba de pegar un puñetazo a la pared!
-Ya, normal. Bueno, ¿y la pulsera?
-¡Me la regaló él pero ya no la quiero! Sobs.
-A ver, Ana, ¿cuánto tiempo has salido con tu novio?
-¡Tres meses!
-¿Y siempre se porta como un imbécil?
-No...
-Cuando te regaló la pulsera todo iba bien, ¿verdad?
-Sí... ¡Pero es que ahora es idiota!
-Vamos a ver, ¿cuánto tiempo llevabas pensando en dejarlo?
-Uhhh... Una semana o dos...
-¿Y él se lo esperaba?
-No...
-Así que todo lo que tú has tenido una semana para pensar él se lo ha encontrado de repente hace media hora en el recreo, ¿no?
-Mmmmsí...
-Bueno, pues el pobre animalito ahora está cabreado porque no se lo esperaba, y estará jodido y por eso hace el mongolo. Mira, peor sería si ni se enfadara, porque sería que le da igual.
-¡Pero le ha pegado a la pared! ¡Y se ha hecho daño! ¡Es idiota! Jo, pobre...
-Pues claro, todo el mundo es idiota, y no esperes que las cosas vayan a mejor con la edad... ¿Es que tú pensabas estar con él para siempre?
-Pues no.
-Pues apréndete el cuento, cada vez que salgas con alguien y rompáis al menos uno acabará hecho un asco.
-Jo, profe.
-Nada de jo, profe. ¿Tú quieres tener un recuerdo bonito de este tío o no?
-Sí, pero es que es tonto.
-A ver, no seas idiota. Quédate la pulsera, que te la regaló cuando todo era mono. Si en unos días se comporta como un ser humano normal y se le pasa el enfado te la quedas, y si ves que sigue pegándole a las paredes, la vendes y con el beneficio te compras un paquete de chicles o algo así. ¿Vale?
-Jijiji. Vale.
-¿Mejor?
-Sí.
-Pues hala. A otra cosa.
-Graciasprofe.


En la hora siguiente la amiga del alma de la chiquilla consiguió que volviera de la breve risa al llanto, para a continuación, con la inestimable ayuda de dos piligüilis, conseguir uberenfadarse con su novio y ponerlo a caer de un burro. Al día siguiente ya había hablado con él y, aparentemente, había dejado de pegarle a las paredes, lo que me parece genial porque me ahorra tener que pornerle partes por dañar el material escolar.



Balance Final de la Situación:
1. Diez minutos de clase perdidos.
2. Una alumna anímicamente recuperada.
3. Men Solidarity International Group me nombra Miembro Honorario.
4. Disminución del volumen burocrático. Y por tanto:
5. Aumento relativo del bosque amazónico.
6. Apuntes para un post. Este post.
7. Cotillas Mundi me nombra Drama Queen del Año.
8. Probable feed-back en forma de cotilleos extras que alimenten mi alma.
9. Una alumna que me cae mal se queda sin pulsera gratis.

¡Ser un cosmohéroe siempre trae recompensa!

[1] O por algo muy parecido, ¿no?

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domingo, 6 de diciembre de 2009

MISFITS: adolescentes y superpoderes

Una de las preguntas más tópicas que surgen entre amigos cuando eres un adolescente algo marginal con tendencias frikis es: "¿Qué superpoder te gustaría tener?". Es una pregunta absolutamente demencial fuera de la secta de lectores de cómics pero que tiene un valor incalculable a la hora de catalogar a tus amistades.

El friki, ante esa pregunta, está desnudo: se siente impulsado a responderla desde lo más profundo de sus genes subculturales y sabe, al tiempo, que en realidad estará diciendo qué es lo que más desea. Admitirá sus ambiciones y, con un poco de despiste, su perversiones.

El profano, sin embargo, quizás mire con desdén a su interlocutor y responda de cualquier manera, seguramente porque no lo ha pensado previamente un millón de veces. Es por eso que las más brillantes mentes marvelzombis [1] condensaron una pregunta demasiado vaga en otra de opciones restringidas de la que no se pudiera escapar:

"¿Qué superpoder prefieres: volar o ser invisible?"



Respondiendo lo primero te retratas como un tipo de acción, directo y exhibicionista. Lo segundo, sin embargo, hace pensar en ti como en un pervertido japonés que dedica sus horas libres a colarse en los servicios y vestuarios femeninos. Básicamente la pregunta es un test de extroversión/introversión encubierto... Y de más cosas: No subestimen nunca la cantidad innumerable de dobles lecturas que puede hacer un friki maligno de una respuesta a una pregunta tan (casi) inocente como esa. Advertidos quedan.

En Misfits, una serie inglesa sobre un grupo de delincuentes inadaptados que consiguen superpoderes por accidente [2], hay un chico que se vuelve indetectable (invisible, inaudible...), otro que puede retroceder el tiempo para alterar el presente, una telépata y una chica que puede excitar sexualmente a los hombres más allá del límite de su control. ¿Quieren hacer una prueba divertida? Vean los primeros cinco minutos del primer capítulo e intenten adivinar quién adquirirá qué habilidad: los guionistas han dotado a cada chico del superpoder que mejor casaba con su forma de ser o su trayectoria personal.

La serie, excelente, con unos personajes terriblemente desagradables a los que un magnífico guion nos hará querer en un par de capítulos, va por su cuarto capítulo y sólo quedan dos más para que cierre la primera (¿y última?) temporada. Este cuarto capítulo es, directamente, una pequeña obra maestra del género de la CF.

Segundas y terceras oportunidades, la posibilidad de cambiar el pasado, las consecuencias de hacerlo, las consecuencias de no hacerlo, el efecto mariposa, los pequeños detalles...

Sólo por este capítulo ya merece la pena ver la serie entera, y son sólo seis capítulos de excelente televisión. ¡Ya están tardando en verla!

[1] ¡Alerta: oxímoron!
[2] Lo que es casi imperativo en el género.

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jueves, 3 de diciembre de 2009

Anecdotario Semanal

Esta semana que ya acaba ha estado marcada por la Huelga Sorpresa Desatada Por Los Alumnos Desde El Tuenti. Los hechos han ocurrido más o menos como sigue:

Miércoles 25: Celebración de segundo claustro largo del curso, ya comentado aquí. Se presenta un edurecimiento de las normas respecto a la movilidad del alumnado en el centro. La propuesta de la Dirección de atornillar a los niños a las sillas no sale adelante por poco, pero sí logra que no salgan a los pasillos entre clases. Un profesor anónimo con gafas insinúa que él no conoce a todos los alumnos del centro, lo que le impide amenazar con medidas administrativo-punitivas a aquellos alumnos que, desobedeciendo anárquicamente las normas, decidan estirar las piernas entre clases. Para hacerlo, declara, debería perder un tiempo precioso acompañando al citado rebelde a dirección, lo que haría que llegase tarde a clase. Así pues, dejando claro que a él todo le da igual, opina que la normativa es impracticable.



Jueves 26: Se informa a la chavalería de las nuevas reglas. Los alumnos más avanzados aprenden a teletransportarse al baño en cuestión de minutos. Otros aprenden a correr bajo el fuego de partes enemigos. La Quinta Columna comenta en petit comité que las cosas que funcionan es mejor no tocarlas y que ellos pasan de disparar, que si todos (incluidas las Vacas Sagradas[*]) acuden a clase a su hora y no diez minutos sistemáticamente tarde no hay necesidad de prohibir nada.

Viernes 27: Un alumno con tres heridas graves por disparo de parte es expulsado pero clama venganza. La Dirección inyecta siete litros de benzoato de amonio al seis por ciento en el rebelde, que pasa a mejor vida administrativa.

Lunes 30: Calma chicha que precede a la tormenta. Por la tarde un alumno se cruza con un profesor por la calle:

-Profe, ¿tú nos vas a poner partes si nos ves por los pasillos?
-¿Yo, más papeleo? ¿Más trabajo extra? ¿Yo? Me niego.
-Guay, profe.


Martes 1: Tras un día de miradas desafiantes y una reunión de delegados de grupo, el Tuenti se pone en marcha y los alumnos de bachillerato empiezan a organizar una huelga. Como la huelga es secreta se olvidan de mandarle la convocatoria a todos los alumnos. Sí informan sin embargo al profesor gafotas de matemáticas. Menudo despiste.

Miércoles 2: La huelga está convocada a las 9:15 pero no hay coordinación. La huelga se pasa a las 10:15. A las 11:45 por fin se reúnen los estudiantes menos duchos en teletransporte. Sus reivindicaciones están claras. Es decir, si lo has leído en Tuenti, porque allí no se entiende nada. La Directiva se enfurruña... ¡Es una huelga sorpresa, nadie ha avisado de nada! Los alumnos vuelven a clase tras una hora de discusión. A las 13:45 se convoca una sentada en el hall. La Directiva pide sus nombres a los alborotadores. Alguien propone usar las mangueras anti-incencios para disolver la huelga pero un topo de la Delegación confirma que son de adorno.

Algún profesor charla con los alumnos:

-¿Qué tal? ¿Han tomado represalias?
-No, pero, buff, es que no nos dejan hacer nada.
-Ya, es que podéis trabajar pero no ir al baño sin permiso... En el claustro se habló del tema y hay quien puso pegas pero la Directiva desestimó hacer una votación.
-¿¿Sí...??
-Seeep.
-Pues verás, ¿sabes lo que nos han dicho a nosotros...?
-Oh, cuenta, cuenta...


Después de la dura jornada laboral la Quinta Columna queda para comer y hablar mal de los ausentes: el deporte nacional.

Jueves 3: Los alumnos de bachillerato echan humo: la Directiva ha intentado sembrar cizaña entre delegados y alumnos pero lo ha hecho tan torpemente que se le ha visto el plumero. Maquiavelo ríe en su tumba. El representante mundial de los profesores de matemáticas con gafas y barba se ríe ostensiblemente por los pasillos.

A tan sólo unas horas del viernes el clima de tensión se masca en el ambiente. Malamadre se pasea por la galería central y los jefes no las tienen todas consigo.

Mientras funcionen las máquinas de café seguiremos informando.

[*] Vaca Sagrada: s., fam., dícese del funcionario con tantos años a sus espaldas y tan próximo a la jubilación que es prácticamente intocable. Para él no existen las guardias ni los horarios, ni los padres ni las tutorías, ni los carteles de no fumar ni las reuniones de departamento...

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Planet 51 (reseñita)

Tenía muchísimas dudas prejuicios sobre esta película debido a que es española y a que, ya desde la primera imagen, me pareció un plagio descarado de Goomer. Considerando además que últimamente el trailer de cada película incluye siempre dos (o tres) de sus tres mejores escenas y que el de Planet 51 no me había convencido demasiado, mis esperanzas eran básicamente inexistentes.



Quizás debido a esto la película me ha gustado. No esta al nivel sobresaliente de (casi todas) las de Pixar, pero sí aprueba sin problemas. La animación es tan buena como cabía esperar, los personajes no desentonan (ya que son básicamente clichés) y el guion es su punto más flojo, sobre todo en el inicio, lo que hace que la película tarde un poco en arrancar.

De hecho, el punto de mejora es la presentación de Rober, el monérrimo robot explorador, que hace de catalizador, recurso cómico, deus-ex-machina y lo que haga falta. Un gran personaje.

La historia ya la conocen: un humano aterriza en un planeta alienígena y, debido a cierta incompetencia (muy divertida), no está preparado para enfrentarse al asuntillo de que está poblado, lo que lo meterá en todo tipo de problemas.

La película tiene en contra cierta falta de ritmo al inicio que se va solventando según avanza el metraje y aunque funcionan muy bien los guiños a algunas películas clásicas de CF (no tan bien como en la excelente Monstruos contra Alienígenas), a veces rozando peligrosamente el robo (como el diseño del perro alien), también resulta en exceso tópica en ocasiones.

En cualquier caso, lo que hace que la película funcione es una elección genial del guion: en el Planeta 51 los alienígenas viven al modo de vida de los cincuenta en EEUU. La ropa, la música, los vehículos, la moral, las pelis de invasores del espacio, los cines, los cómics... Todo es como en esos maravillosos años cincuenta que tan bien dan en el cine posterior. Recuerden Regreso al Futuro o Grease, por ejemplo.

Son tan naïve... Me encanta.

Además, los cincuenta(*) son la ambientación propicia, ya que riza el rizo de alienígenas que no son los alienígenas y sirve de base a muchas situaciones cómicas de la película.

Los créditos finales, por cierto, hay que verlos. Los diseños y los dibujos son una preciosidad y hay además una escenita extra que se van a perder si abandonan la sala corriendo.

Si tuviera que ponerle nota le daría casi un siete. Y si es usted un niño y disfruta del humor blaaanccco blaanquísssimo, entonces vaya ya al cine a verla, que no hay tantas películas de animación que merezcan la pena al año. Piensen que la siguiente que van a estrenar, la de los príncipes negros y ranas de Disney, tiene una pinta absolutamente bochornosa.

Ab-so-lu-ta-men-te. En serio. El horror.

(*) Recuerden aquella viñeta genial del imprescindible Miguel Brieva en la que se decía, con toda la razón del mundo: "El Futuro ya ha ocurrido, y ha sido en los 50 en EEUU".

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