sábado, 19 de junio de 2010

Bujold, Willis, Kierkegaard

No tengo demasiado claro desde cuándo no reseño ningún libro, lo que significa que hace ya demasiado tiempo.


Hace ya unos meses me pasé por la librería del pueblo y entre otras cosas me llevé Diario de un Seductor, de Kierkegaard. Este autor danés, lo confieso, apenas me sonaba de las clases de filosofía a las que no atendía, de mis desbarajustes procrastinadores en la wikipedia y de la cantinela mítica de Faemino y Cansado. Total, que lo cogí con curiosidad y me encontré con una novelita simpática, que no es cómica pero que sí hace cierta gracia, ya que no es sino un Manual del Chungo.

El protagonista, el chungo, es un señor sin escrúpulos cuya única afición en la vida es enamorar, seducir y abandonar a las chicas de clase alta que, según él, le enamoran. Porque, claro, a las de clase media-baja le basta con seducirlas sin más, sin pararse a considerarlas siquiera. La novela cuenta, sin más, todo el proceso que sigue para conquistar a una joven y que acaba, y se sabe desde el inicio, con ella hecha un cisco, completamente destrozada, enamorada y anhelante del regreso de su amado.

Aunque es un punto naif, el Diario es bastante actual en ciertos aspectos. Incluso podría ser educativo leerlo. Por otro lado, tiene cierta gracia encontrar en el texto algún gesto, algún movimiento, algún recurso para ligar que todos hemos visto de cerca. [1]



El Aprendiz de Guerrero, de Lois McMaster Bujold, es una space opera protagonizada por un antihéroe carismático, Miles Vorkosigan: medio enano, cojo, jorobado, simpático, buena persona y genio. En esta novela Bujold presenta al personaje al final de su adolescencia y lo mete en un montón de problemas de creciente complejidad. Viajará por el espacio, conocerá gente, se enamorará, contraerá deudas, interferirá en guerras, hará amigos probables e improbables, se ganará el respeto de todos, negociará y enredará...

Y todo ello sin una onza de épica garrafón. En toda la novela no hay ni una concesión a la galería, nada de testosterona ni de tácticas brannigan[2]: todas y cada una de las acciones de Miles están pensadas y la gracia de la historia reside precisamente en seguir su huida hacia adelante, viendo cómo sale de un problema para meterse en otro.

Es una novela de aventuras, a fin de cuentas, con un enfoque muy femenino. Y ahora ya podéis correrme a gorrazos. Eso sí, yo me lo he pasado teta leyéndola. Muy muy recomendable.

El libro del día del Juicio Final, novela de CF de Connie Willis. Ya conocía a esta autora de Oveja Mansa y Por no mencionar al perro, ambas estupendas, y Tránsito, abominable y soporífera, así que esperaba encontrarme una historia tanto mejor cuanto más humor tuviera. Desafortunadamente se queda un poco coja en ese aspecto.

La historia aprovecha uno de los temas favoritos de Willis, el viaje en el tiempo, para dividir la acción en dos tramas paralelas, una que transcurre en el pasado y otra en el futuro próximo, estando ligadas y liadas ambas por un par de pandemias simultáneas. La novela cuenta, básicamente, los problemas de los personajes para sobrevivir mientras intentan comprender qué ha salido mal en un viaje temporal bastante arriesgado a la Edad Media.

Es muy entretenida y sólo le saco un par de pegas. Por un lado es algo previsible y se alarga demasiado. Por otro es demasiado seria casi siempre, especialmente la fracción de historia centrada en la viajera temporal.

Willis es muy buena cuando hace comedia. Maneja perfectamente los resortes del romance patoso, del enredo y escribe situaciones, personajes y diálogos divertidos. En esta novela, sin embargo, el humor sólo aparece en contadas ocasiones a través de algunos personajes. [3]

Está bastante bien, con todo, pero es difícil de recomendar a ciegas. Puestos a leer algo de Connie Willis, mejor las dos que citaba antes.

[1] Unos más que otros.
[2] "¡Kiff! Lo hice con la mujer, informa a los hombres!"
[3] Para la posteridad queda eso de "estudiar a Petrarca".

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17 comentarios:

A las 19 de junio de 2010 00:46 , Blogger Cattz ha dicho...

Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmiles...

 
A las 19 de junio de 2010 00:55 , Blogger Inés ha dicho...

Forward Momentum!! Y secundo la moción de Cattz: ¡¡Mmmmmmmmmiles!!

Y a mí "El libro del día del juicio final me gustó". Vale que me gustó más "Oveja mansa", pero me gusta como trata Connie Willis el tema de los viajes en el tiempo.

Su novelita corta "Infiltrados" te encantaría (creo).

"Diario de un seductor" sé que la lei hace tiempo, pero ahora mismo no recuerdo.

Y sobre lo del monito... ¿Una chica leyendo en un café también debería funcionar? Porque cuando yo he ido a leer a alguna cafetería mientras me tomaba un té, lo máximo que he recibido ha sido miradas de incredulidad. Vamos, lo que decía yo, que doy miedo.

 
A las 19 de junio de 2010 01:09 , Blogger Cattz ha dicho...

Inés, conozco una tetería en La Laguna en la que yo también te miraría con incredulidad si pudieras leer, no hay luz.
Y Oveja Mansa me gusta taaaaaaaaaaanto.

 
A las 19 de junio de 2010 02:26 , Blogger Pétalo ha dicho...

Martín ligaría conmigo si estuviera leyendo eso. O quizá pensaría que es gay. No sé.

 
A las 19 de junio de 2010 09:07 , Blogger Efe Morningstar ha dicho...

Cattz, Oveja Mansa es una comedia romántica de las que no hacen en el cine. Mola mil.

Inés, sí me ha gustado la novela, pero con peros. No tiene quiddich, lo que es bueno, pero es demasiado extensa, creo que tarda demasiado en arrancar,

Pétalo, por dios, ése es BRIE. Es el HIJO (mutante híbrido superpoderoso) de Martin... ¡ASALTACUNAS!

 
A las 19 de junio de 2010 10:46 , Blogger ca_in ha dicho...

Brie no debe utilizar ese método para ligar. Por muy atractivo que pueda resultar un macho heterosexual leyendo en un café, si está sentado en una trona se pierde todo el efecto.

Cattz, lo de tu tetería me ha recordado a la amiga de Promethea, la de las gafas con luces de posición.

 
A las 19 de junio de 2010 17:31 , Anonymous Sans ha dicho...

Cosas de la lectura diagonal: al principio pensé que hablabas de Bruce Willis y no entendía nada.

 
A las 19 de junio de 2010 18:01 , Blogger Rune ha dicho...

Yo llegué súper emocionada, anhelante como estoy de Bruce Willis desde hace tanto tiempo...
En fin, me apunto la primera para leer.
Saludos, ser seductor.
:P

 
A las 19 de junio de 2010 19:52 , Blogger Efe Morningstar ha dicho...

Caín, no me puedo creer que para una vez que alguien comenta un dibujo sea para criticar una silla. O sea, si es monísimo de la muerte, por dios.

Sans, ata en corto a tus hormonas pero que ya. Brucewillishombrepordios.

Rune, ¿¿otra que lee pensando en tipos en camiseta interiior?? ¿¿Perobuenoquéesesto??

Estáis fatal.

 
A las 19 de junio de 2010 21:37 , Blogger Rune ha dicho...

Mmmmm, siiii, voy a ponerme la Jungla de Cristal :)

 
A las 19 de junio de 2010 23:06 , Anonymous Sans ha dicho...

¿Qué tiene que ver Bruce Willis con las hormonas?

Lo que pasa es que me da pereza leerme el texto entero .__.

 
A las 20 de junio de 2010 01:50 , Blogger Pétalo ha dicho...

Oh dios mio Brie!!! Es verdad! Lo siento!!! Nadie te ha dicho que te pareces mucho a tu padre??? De todas maneras yo creo que Brie debe ser de mi edad más o menos eh????

 
A las 20 de junio de 2010 08:56 , Blogger Cattz ha dicho...

- Pétalo, pues ya debe de rondar esa edad, sí XD

- Efe, yo pensaba que lo verde era una especie de chal... O el cuello enormemente aparatoso de una bata.

 
A las 20 de junio de 2010 13:32 , Blogger ca_in ha dicho...

¿¡Que te he criticado la silla!? Eso Cattz. Yo me he limitado a señalar que las tronas no son sexy, y como Brie necesita una para estar en esa posición en una mesa normal de un café normal, yo pensaba que en eso le habías sentado.

Pétalo, no hagas caso a efe, que Brie debido a sus genes gatunos hace tiempo que es mayor de edad.

 
A las 20 de junio de 2010 18:20 , Blogger Pétalo ha dicho...

Ah que lo verde es una silla!!!! Yo pensaba como Cattz, que era una especie de...capita de catedrático o algo.

 
A las 20 de junio de 2010 23:26 , Blogger molinos ha dicho...

NO compartimos lecturas..podemos seguir hablando de sexo..

 
A las 22 de junio de 2010 11:41 , Blogger Charles M. Towsend ha dicho...

Joder, precisamente acabo de terminarme "El Aprendiz de Guerrero", cortesía de nuestro dealer favorito.

Coincido en casi todo lo que dices sobre el libro... AUNQUE yo a Miles Vorkosigan lo veo MUY Merisú, a pesar de sus defectos físicos.

 

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