viernes, 31 de diciembre de 2010

Gutiérrez

Primavera del 2011. Tras una noche regular Efe se despereza como una marmota con pijama y se deja caer fuera de la cama. Tropieza de la mesilla de noche a la puerta, al baño y a la ducha. Se viste como un pincel y va al trabajo como cada mañana.

—Buenos días, Gutiérrez.
—Buenos días, Fernández.
—¿Buena noche?
—Regular. La verdad es que he soñado con el colegio.
—No me diga.
—Como lo oye, qué hartura. Bueno, no pasa nada. Venga, vamos a clase.


Efe entra entonces en el aula seguido de Gutiérrez. Los niños se ponen de pie, se cuadran y saludan marcialmente al cabo de la guardia civil.



—¡Buenos días, Cabo! ¡Buenos días, Señor Fernández!
—Buenos días.
—Buenos días, niños. Atended: antes de empezar la clase me gustaría daros una noticia sobre nuestro compañero, el cabo Gutiérrez, que no por esperada resulta ser menos dolosa. A lo mejor alguno ya lo sabe porque lo ha visto en el telediario o...
—¡Anda, profe, jajaja, cómo vamos a ver el rollo ese del...!


*PPLAAAAAAAAAASSSS*

—¡A ver, qué os he dicho mil veces de interrumpir al señor profesor!
—¡Pero, cabo, que yo no quería, que yo sólo...!


*PPLAAAAAAAAAASSSS*

—¡Y qué os he dicho de hablar cuando no se os pregunta nada!
—Snobs, snobs...
—Gutiérrez, la verdad, no sabe cuánto lo voy a echar de menos cuando se vaya la semana que viene. He hablado con los del sindicato y me han dicho que a lo mejor nos volvemos a plantar otra vez dentro de dos semanas.
—Hombre, Fernández, pues muchas gracias, que este destino es realmente estupendo, se lo digo de corazón. A ver si hay suerte.
—¡Profe, pues yo no quiero que se quede!


*PPLAAAAAAAAAASSSS*

—¡Niño, que están hablando tus mayores!
—De verdad, Gutiérrez, usted no puede irse, si se va usted me voy yo.
—Hombre, si de verdad todos hicieran presion...
—¡Desde luego que sí, cuídeme la clase que ahora mismo voy a llamar al enlace sindical! ¡O ustedes siguen amenazándonos para que vengamos a trabajar o no venimos ni un solo día! ¡Se va a enterar el gobierno!
—Dios le oiga, Fernández, Dios le oiga.

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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Copia Certificada

Esto es un iraní, un inglés y una francesa que van a Italia y...


Copia Certificada es una interesantísima historia acerca de una mujer que conoce a un escritor y pasa el día con él. La señora es madre y está interpretada por Juliette Binoche, mientras que el inglés parece inglés y no lo había visto en mi vida. El director de la película es Kiarostami, el señor de las cerezas y demás.

¿He dicho ya que la historia es interesantísima?

Bien, la cuento.

Binoche conoce a un Erudito Inglés en la presentación de su libro y queda con él para pasar el día. Aunque ella tiene un hijo repelente lo deja aparcado en su humilde casa sin problemas, ya que son una familia liberal en la que todos se toman como el pito del sereno. Así pues, cogen el coche y recorren carreteras secundarias y hablan de sus cosas. La tensión se puede cortar con un cuchillo y es todo incomodísimo, tanto que uno se pregunta por qué no acaban con la cita y se pegan un tiro. Pero ella es francesa y le gustan esas situaciones. O está loca. O algo.

Ella decide entonces llevarlo a un pueblecito donde hay un pequeño museo. Allí hay un cuadro antiguo que es una falsificación antigua, lo que debería interesar al erudito, ya que es experto en ese tema, pero tiene un alma que es como un bacalao mojado y no responde mucho. Van luego a tomar un café donde ella charla con La Sal De La Tierra (¡gran escena!) y donde ella bromea diciendo que el inglés es su marido.

Al salir de la cafetería hablan como si de hecho fuesen un viejo y extraño matrimonio, lo que desconcierta bastante. Uno piensa: caramba, es una película francesa rodada por un iraní en Italia, seguramente el inglés se ha dado cuenta de que ella está loca y le sigue la corriente. Y después: un momento, ¿y si son una pareja real y en realidad todo lo anterior era una especie de juego de rol que debía acabar en una cama redonda con una docena de enanos y La Sal De La Tierra les ha chafado el mojo?



En realidad qué más da. A partir de ahí siguen como si fuesen un matrimonio: se echan cosas en cara, discuten, recorren viejos lugares, rememoran cuestiones olvidadas... De modo que acaba la película tras una hora de brillante actuación teatral de dos personajes insoportables que hablan, hablan y hablan sin acabar de decir nada que no tenga que ver, directa o indirectamente, con ellos mismos.

Interesantísimamente inaguantable, vaya.

Sólo es apta para culturetas que aún estén empezando. Los que ya tengan un curriculum bien repleto de rarezas cinemátográficas pueden prescindir de verla. Les vale con hacer un mohín de suficiencia y decir que Kiarostami ya ha hecho todo lo que tenía que hacer en cine y que Binoche, que está tan estupenda que aparenta ser una señora de cincuenta que aparenta sólo cuarenta y cinco [1], debería leerse los guiones antes de rodar nada.

Muerte y destrucción.

[1] Tiene cuarenta y seis, por cierto.

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Ishmael Comes Back

23:15. Suena el teléfono.

—¿Hola, Ishmael?
—Hola, perdona que llame tan tarde.
—¿Tarde? Si yo me acuesto a las dos como poco.
—Ya, ya, pero, bueno, no sé...
—Bueno, qué quieres, a ver, qué has roto ahora.
—Es que iba a subir lo de los cuentos y el primero de ellos está en pdf.
—¿No te lo han mandado con otro formato?
—¿Otro?
—A lo mejor te han mandado más de una versión, para que pudieras elegir y eso.
—Ah, voy a ver.
—...
—Ah, pues sí, está aquí, no lo había visto.
—Bueno, muy bien. Lo coges, lo copias y lo pegas, muy fácil. Por cierto, otra cosa. Mira tu pantalla.
—¡Ha salido una ventanita! ¡Dice "hola"!
—Soy yo. Si estoy despierto estoy conectado. En lugar de llamarme puedes hablarme por ahí.
—Ahhh... Vaya, no lo sabía... Bueno, voy a subir eso.
—Muy bien.


23:25. Suena el teléfono.

—Hola, Ishmael. Dime.
—Ya lo he subido, mira a ver qué tal está.
—Voy.
—...
—Mmm... A ver, has puesto una entrada cuyo título es "Primer cuento", no has puesto quién es el autor, no has explicado que vas a empezar a subir los cuentos, el título del cuento casi no se ve y el interlineado es mutante.
—Oh, uh, oh... ¿Y qué hago?
—Escribe una minientrada explicando que vas a subir los cuentos del concurso y a continuación sube el primer cuento, de modo que el nombre de la entrada sea el título del cuento. Y pon el nombre del autor, hombre, que se te ha olvidado.
—Ahh, mmm, muy bien. Ahora lo pongo.
—Muy bien. Ya sabes, no hace falta que llames, sólo tienes que hablarme por el chat.
—Sí, sí...


23:35. Suena el teléfono.

—¿Qué has hecho ahora?
—Ya lo he puesto todo como me has dicho. ¿Qué tal queda?
—Ah, bien, mejor. En la minientrada me mencionas, aunque no me haces la pelota lo suficiente. Bueno, no pasa nada. A ver el resto, mmm. El nombre del autor casi no se ve. ¿Por qué no lo pones algo más grande y en negrita?
—¿Cómo hago eso?
—Edita la entrada y ve a redactar. A la izquierda está el tipo de letra y el tamaño.
—¿Y qué tamaño pongo? Es que no sé qué tamaño tiene la letra que uso.
—El tamaño de letra del texto es el normal, así que pon el large.
—Ahhhh...
—Sí, y ponlo en negrita.
—Ya está, a ver, recarga.
—Ajam. Mejor. Ahora se ve algo, perfecto. El interlineado sigue siendo raro, pero bueno...
—Yo lo he copiado y ha salido así.
—¿Lo has pegado en "edición en html" o en "redactar"? En redactar, ¿verdad?
—Pues sí. No lo hago más, ¿no?
—Mejor no. Mejor escribe siempre en html y usa redactar sólo para añadir florituras.
—Ahhh...
—Bueno, ya está bien, más o menos.
—¿Lo dejo así?
—Sí, sí. Mañana yo os enlazo con algo.
—¿Con qué?
—Tengo algo en mente...




23:45. Suena el teléfono.

—¡Efe, Efe! ¿¡Has visto el blog!?
—Sí, qué pasa.
—Es que he recargado el blog y he visto una etiqueta y un enlace que yo no he puesto. ¡Creo que no he tocado nada! ¿¡Se ha puesto solo!? He llamado a Nelson para preguntarle pero dice que él no ha sido, ¿es que eso se puede poner automáticamente?
—Ishmael, no, eso no se pone solo.
—¡Y entonces qué ha pasado, dios mío! Yo juraría que no he puesto la etiqueta, aunque podría ser porque con el despiste que tengo... ¡Pero el enlace a tu blog...! ¡Y si alguien nos está cambiando las cosas!
—Ishmael, calma, que no pasa nada.
—¿No?
—No, que lo he puesto yo. He usado tu contraseña para cambiar todo eso.
—¿Tú tienes mi contraseña?
—Me la diste tú hace dos meses y, como era de esperar, no la has cambiado.
—Oh.
—Sí.
—Entonces ya está todo, ¿no?
—Ajam. Y te recuerdo otra vez que no hace falta que llames, estoy en el chat.
—Sí, sí, claro, claro. Venga, hasta mañana.
—...

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lunes, 27 de diciembre de 2010

Identidades Notables (y Majas), otra vez


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domingo, 26 de diciembre de 2010

Wyrms

Orson Scott Card fue un día al bar y, ahíto de zumo de zarzaparrilla, empezó a perder el sentido, la verticalidad, el don de lenguas y la conciencia. Lamentablamente ni ocurrió en ese orden ni estaba solo.

Con él estaba Wilson McCanahan, el espíritu del vino, el escritor espúreo que se aparece cuando es menos necesario, el científico gnomo que investiga aquello que nadie quiere investigar. Wilson, el bromista Wilson.



—Orson, deberías irte ya a casa.
—Qué, acaso insinúas que estoy demasiado borracho como para seguir bebiendo.
—Que el cielo me lance un rayo ahora mismo si no estás sobrio como una vaca sobria. Yo lo decía porque parece que va a llover y no has traído paraguas.
—No estarás riéndote de mí, ¿verdad, bellaco de mil caras?
—Orson, no sólo sé que estás sobrio sino que sé que serías capaz de escribir ahora mismo una novela sobre cualquier cosa que quisieras.
—¡Desde luego que sí! ¡Camarero, otra zarzaparrilla! ¡Y que sea doble!
—Recuerdo cuando me dijiste que querías escribir algo de fantasía... Para demostrar que puedes hacerlo a toda esa gente que dice que no sabes.
—Eso dicen, ¿verdad? Claro que sé hacer fantasía... Con duendes y esas cosas, ¿no?
—Con duendes, elfos y gnomos... ¡Y con un monstruo!
—Qué herejía, ¿seguro que lo dije yo?
—Lo recuerdo como si fuera ayer porque, de hecho, lo dijiste hace tres zarzaparrillas y un ginger ale.
—Ah... Cierto...
—Recuerdo además que, para rebajar el tono pagano, querías incluir a la virgen María y a Cristo, en una especie de reflexión religiosa digna del mejor libro de Dune.
—Que es el sexto, ¿verdad?
—Claro que sí, el sexto es incluso mejor que el quinto, ya sabes que en esto somos los únicos que estamos de acuerdo.
—¿Recuerdas al dios-hombre-gusano Leto? Yo quiero escribir algo como eso... Yo quería hacerlo pero Herbert se me adelantó treinta años en el tiempo. Maldito.
—¡Pues escríbelo ahora! ¡Pero mejor! ¡Será la novela definitiva!
—¡Con duendes, elfos, gnomos, la virgen, una profecía, un monstruo-dios-gusano...!
—Pero no olvides que lo tuyo es la ciencia ficción, Orson, no puedes dejar de lado a tus lectores.
—Debería meter algo de genética...
—Sí.
—Y usarla para explicar de dónde salen todas las razas humanoides.
—¡Sí!
—¡Y así enmendarle la plana a todos esos libros insulsos de fantasía!
—¡Exacto!
—¡Usaré una astuta modificación del virus de la rescolada que me inventé en La Voz de los Muertos! ¡Y hablaré de la voluntad,la individualidad y el deseo! ¡Y me saldrá sólo ligeramente mística y antropocéntrica! ¡Nadie notará nada!
—¡Será tu obra maestra!
—¡Me darán el Hugo y el Nébula y ese otro que nunca consigo recordar!
—¿El Grammy?
—¡Ése!
—Perfecto, Orson, ya sólo necesitamos un título.
—Mmm... Saldrá un diosgusano, que no será tal sino el híbrido mutante maligno alienígena cuya raza ha sido exterminada y quiere vengarse y, errr, repoblar el planeta con sus hijos que...
—¿Sí...?
—¡Lo llamaré Wyrms, como worms, pero con una y griega!
—¡Sorprendente, eres un genio, Orson!
—¡Lo soy! ¿Verdad?
—¡Nadie lo es tanto como tú! ¡Brindemos por ello!
—¡Camarero, dos zarzaparrillas! ¡Y un bolígrafo, y papel!
—Orson, quizás deberías usar el portátil que has traído. Oh, mira cómo llueve...
—¡Camarero, nada de papel ni bolígrafo, que sean cuatro zarzaparrillas! ¡Y siga trayéndolas hasta que haya acabado con esto!


Y así pasó una noche febril, en el límite de la inconsciencia, escribiendo como si estuviera poseído por el espíritu de un trillón de monos atados a sendas máquinas de escribir. Al amanecer tenía su novela y era perfecta.

—Wilson, jamás he escrito nada mejor, ¡brindemos!

Pero Wilson ya no estaba allí.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Días Idiotas (un ejemplo)

Llego a las 9:30 al colegio y no encuentro a los alumnos por ninguna parte: normal, es el último día del trimestre y nadie está donde debería, ya que está muy ocupado estando donde no debe, desorganizando alguno de los eventos programados para pasar la mañana en paz y armonía.

Milagrosamente no hay cumbayá. Pero casi.

10:00_ Ultimísimo Día Idiota. Los profesores van a cantar villancicos. Necesito buscar un sitio donde esconderme.
10:15_ El de naturales se ha traído una guitarra y SABE tocarla. Alucina
10:20_ El orientador es judío, casi le da un patatús al ver la portada de "Los Lobos", con una esvástica.

—Mmmm... No serás nazi, ¿no?
—Uhhh, no.


10:23_ Ahora ya sé maldecir en hebreo, viva.
10:45_ Los niños de primero vienen de rojo y blanco y amenazan con tocar juntos la flauta. El horror, el horror.
10:50_ Ya me han preguntado veinte veces si jugaré al fúmbol. Les digo la verdad: mis rodillas son un chiste, estoy viejo, gordo y odio la Navidad.
10:51_ "Si hubiera un concurso de comer pasteles, sin embargo..."
10:55_ Oh, dios mío, es peor de lo que pensaba: hay un concurso de villancicos. Me han pedido que sea jurado pero me he desvanecido en plan ninja.
11:05_ Primero A toca, errr, Blanca Navidad. De hecho, más que tocarla, la viola.
11:07_ El pabellón es un congelador, por cierto. Vamos a morir todos.
11:10_ Primero A va ahora a por esa en que María llega tarde a alguna parte y remienda algo alguien. Es una versión punk, está claro.
11:20_ Primero B sale al no-escenario. Wow, un chico lleva un saxo. Otro coge una pandereta, pero no es lo mismo.
11:22_ La del aguinaldo, viva y bravo. El saxo sube la media. En lugar de ser espantosos son sólo horribles. El público ruge. Quizás sea de hambre.
11:30_ Los peces en el río. No me había dado cuenta pero la Virgen es RUBIA en esta canción. Ahora me la imagino como Patricia Conde, damn.
11:31_ Los peces no parecen muy frescos, no.
11:40_ Segundo A. Son pocos, imagino que porque la desvergüenza se pasa con la edad. El camino que lleva a Belén.
11:42_ Ah, es El Porrompompero... Me gusta más la versión de Bowie. Quien, además, es más guapo y no desafina.
11:45_ Lo confirmo ya: Segundo A va a ir al Infierno. Ahora toca Segundo B, cuyas alumnas me aman locamente, quizás porque no les doy clase. (100% verídico).
11:50_ "Dime, niño, de quién eres..." No me lo puedo creer: son aún peores que los anteriores.
11:55_ ¡Han matado la Navidad!



12:00_ Nadie de tercero canta, qué poca deportividad[1]. Sale un grupo conjunto de Cuarto A&B. ¿Están ululando..?
12:01_ ¡No, ESO es INGLÉS! Oh-my-god!
12:03_ Alguien les ha robado las voces y sólo se oye un murmullo. Es decir, son mis favoritos. Voy a acercarme al jurado para decírselo.
12:05_ Un chico toca bien la guitarra y otro lo acompaña con, cómo se llama, ¿un cajón? Ellos son buenos pero el resto... "Que sí, que no..."
12:06_ Va a ser que no, me temo.
12:10_ ¡¡La profesora de música está bailando ANTES del anís!! ¡Esto se cae!
12:15_ ¿Un dúo ahora? El chico de la guitarra es bueno, debería huir de aquí. Oh, es un villancico gitano. Hay un niño en la cuna y le pasa algo
12:20_ Sale el coro de profesores... Acabo de caer en la cuenta: ¡Estoy viviendo un capítulo navideño de Glee! ¿Dónde está la niña embarazada?
12:21_ Teachers killed the music!
12:22_ Están destrozando "Campanas de Belén" o cómo se llame. Hay un pastorcillo perdido que lleva requesón.
12:25_ ¡Fin! ¿Ahora toca el fúmbol?

—Joder, qué bien nos ha salido.
—¡Mejor que en los ensayos!
—Oye, ¿tú cómo nos has visto desde fuera?
—Dios, fatal, habéis matado la música.
—...
—...


12:35_ Ahora empieza la sesión deportiva, cuyo interés es nulo... Hasta que los profesores jueguen, claro. Mejor me tomo el tercer café de hoy.
12:45_ El pabellón es tan pequeño que no hay fuera de banda. Se juega con las paredes y las caras de los espectadores despistados.
13:15_ Profesores de amarillo pollo, alumnos de azul variado. Juegan el imbécil, el alto, el friki, el geek, el judío, el director, el modernito y el afónico guitarrista. La definición de apolíneo se resiente al verlos.

—Oye... ¿Tú no juegas?
—¿Yo?, qué va, tengo las rodillas fatal.
—Vaya... Es que, como nos has criticado antes, esperábamos ahora verte jugar para poder criticarte a ti.
—Cachis, pues no puedo. Ya sabes, los meniscos.
—...


13:25_ El Alto parece Beckenbauer. Coge el balón, el resto se abre, lo sube, lo reparte... Así da gusto.
13:30_ Lo bueno del partido es que un alumno casi mata al imbécil en una jugada. El golpe en la cara y la costalada posterior han molado mil.
13:31_ Lástima que no lo haya rematado luego. Cachis.
14:00_ Al final 8:5 para los Amarillo Pollo. El público es muy chaquetero y anima a los ganadores. ¿Voy a por otro café? Dios, qué horror de día. ¡Y aún queda una hora!
14:05_ La imbécil está hablando a gritos en la sala de profesores. Creo que tiene complejo de altavoz con tetas. Bueno, sus tetas no son un complejo. Café, iPod y a leer. ¡Qué crezca mi fama de asocial!

Tres cuartos de hora más tarde salimos todos para asistir a la comida de navidad. Si me descuido me dejan en tierra. Mamones. Una vez allí, lo normal: comida regular, postre espantoso (que encanta a todos), chistes insufribles de sobremesa y copas hasta que el cuerpo aguante.

Personalmente, mi cuerpo no aguanta ni un minuto más desde que llegué al colegio por la mañana, así que me las piro en cuanto dejamos el restaurante. Veo cómo sonríen mis fanes, la imbécil y la enana cabezona. El imbécil se ha ido un poco antes, así que me pierdo su hipócrita cara de asco en la despedida, lástima.

El año que viene no pienso quedar ni para apedrear la sede de la Consejería. Menudos plastas de compañeros me han tocado este curso.

[1] Luego me explicaron que en tercero no se daba música. Acabáramos, así que la culpa de todo este sufrimiento es de la profesora de música. Ajá. Eso explica que todo el mundo la odie casi tanto como a mí.

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miércoles, 22 de diciembre de 2010

TRON WARS

Para aquellos lectores que tengan menos edad de la normal y mucho más de la aconsejable, que sepan que Tron fue una película de dudoso éxito a la que los años y la mala memoria subieron un par de peldaños, hasta casi llegar a ese estado mítico de película-de-culto. [1]

Bobadas. Era un truño.

Su continuación, realizada treinta años después, sigue los pasos de su predecesora a dos niveles: por una parte calca el esquema argumental de la misma; por otro, consigue ser tanto o más aburrida que el Tron original.

La película es más simple que un trompo: el héroe de la primera película ha sido confinado en ese mundo paralelo electrónico-absurdo donde viven programas. Su némesis es su gemelo malvado clónico electrónico cibernético [2], quien pretende conquistar el mundo y blablablabla. Afortunadamente, veinte años después su propio hijo (un rebelde millonario sin causa) acaba siendo transportado a Mondo Chip, donde conocerá el amor cibernético (y pacato), recuperará a su padre y descubrirá su propósito en la vida (ser rebelde con causa y más millonario que antes). Todo eso mientras se enfrenta al malvado villano y a su mano derecha...

¡Y su mano derecha es Tron!

Tron, el programa-personaje de la primera película (que nadie recuerda de puro idiota/confusa que era) vuelve esta vez para, errr, para no decir ni casi hacer nada, redención-ex-machina aparte, como si fuera un calco venido a menos (¡a menos!) de Darth Maul. [3]

Y es que Tron Wars está plagada de guiños (ejhem) a la saga de George Lucas. Ese look jipi-yedi de Bridges, esas batallitas con armas de luz, ese lado oscuro, esos diseños diáfanos en los interiores, ese fascismo institucionalizado...



Lo peor de la peli:

1. La primera escena es una charla entre padre e hijo que da vergüenza ajena. Que el padre sea un CGI no ayuda, pero lo realmente hiriente es el diálogo de sopa boba.
2. El lamentable actor protagonista. Bridges estando fatal es mil veces mejor que él.
3. La ausencia total de ideas, de ritmo, de tensión, de guion, de diálogos, de todo.
4. El buenrollismo zen de baratillo. Muerte y destrucción, hombreyá.

Lo mejor de la peli:

1. Las dos chicas con frase, que son el sueño húmedo de cualquier fetichista del plástico y/o del rollo emo. (Fui con un pervertido total al cine, vi sus ojos vidriosos, sé de lo que hablo).
2. La escena en el bar de moda, con un anfitrión (el genial Michael Sheen: vulturi, licántropo, amor de Liz Lemon) que hace a la vez una parodia del Joker de Nicholson y del David Bowie de David Bowie mientras suena la música y se rifan las toñas entre buenos y malos.
3. Ya está, no hay tres. El diseño de producción se da por hecho, caramba.

Para la mitología del disparate, una escena: el protagonista descubre que el Imperator de Mondo Chip podría ser su padre. Habla como él, huele (a chispitas) como él, se mueve como él... Pero no es él, no, sino su gemelo clónico maligno cibernético electrónico, quien se quita el casco, lo mira y le dice:

-Luke, yo NO soy tu padre.

Bueno, no se llama Luke, pero mi cerebro oyó Luke y eso basta.

Maravilloso.

Es casi tan mala y aburrida como Terminator IV. Huyan de ella como si fuesen polvorones animados en una fiesta navideña.

[1] Fue una de las primeras películas de CF donde la tecnología jugaba un papel. Además era una película juvenil sobre juegos de ordenador... El reverso tenebroso de Juegos de Guerra, digamos.
[2] Por primera vez en la historia del Universo suelto esta retahíla de adjetivos con absoluta precisión. El malo es todo eso, lo juro.
[3] Exacto, es justo lo que están pensando: el personaje que da nombre a la película no llega ni a secundario. Wonderfulioso, yeah.

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Problema Doblemente Imaginario

Como lo prometido es deuda, es mejor no prometer nunca nada. En caso de prometer algo, asegúrese antes de ser capaz de romper cualquier promesa realizada cuando lo necesite.

Ante las numerosas peticiones recibidas en sueños, no me queda más remedio que plegarme al clamor popular y extender el Modelo de Ocupación Laboral a un sistema de dos niveles. Las ecuaciones que se plantean son lineales, muy sencillas y son análogas a las que se encuentran en otros muchos problemas que no tienen nada que ver con éste.

No es culpa mía, es que las matemáticas se acuestan con cualquiera.



Ahora vayamos con el modelo. Las premisas son:

1. Tenemos dos puestos de trabajo con plazas fijas. A los trabajadores de uno y otro puesto los llamaré Titulares y Catedráticos. ¡Son nombres elegidos puramente al azar!
2. Cualquiera puede ser titular. De hecho, para este puesto de trabajo son válidas las premisas del Modelo Sencillo.
3. En este modelo los titulares pueden dejar su trabajo porque se jubilan o bien porque ascienden a catedráticos.
4. Los catedráticos sólo pueden lograr este trabajo si antes han sido titulares.
5. Cada vez que un catedrático se retira (se larga a la empresa privada, se jubila, muere, etc) entra a ocupar su lugar un titular, que asciende.
6. Dado que seguimos viviendo en un país súper chuli de la muerte donde no hay discriminación de ningún tipo, ni siquiera por parte de la naturaleza, el porcentaje de ascendidas es idéntico al de mujeres titulares.
7. Al principio de los tiempos no hay ninguna mujer en ningún puesto. De repente le damos al Interruptor Cósmico de Igualdad y hombres y mujeres se vuelven profesional y socialmente indistinguibles, sin prejuicios ni discriminaciones.
8. Al final del Universo habrá tantas mujeres como hombres. Probablemente entonces Dios decida fastidiar la fiesta con el Apocalipsis. Es el final del Universo, ¡es ahora o nunca!
9. Vamos a llamar j a la fracción (o porcentaje) de titulares jubilados anualmente y a a la fracción de titulares que ascienden cada año.
10. Vamos a llamar j' a la fracción de catedráticos que se jubila anualmente.
11. Si hay T plazas de titular y C de catedrático, vamos a llamar x al cociente entre C y T. Tengan en mente que x será del orden del 30%. [1]

Con todos estos supuestos está claro que el número de titulares se calcula exactamente igual que en la entrada anterior. Sólo hay que tener en cuenta que lo que antes llamábamos J ahora equivale a los jubilados más los ascensos.

Es decir, que J= j+a.

Así que tenemos que el número de mujeres titulares es:

M(t)= 50 - 50e-Jt



Ahora vamos con lo que nos interesa: vamos a ver qué pasa con esas pobres y discriminadísimas catedráticas que no tienen dónde caerse muertas pues están rodeadas de malvados ancianos polidactilares.

A las catedráticas las designaré con M'. Léanlo eme prima, como si llevasen toda la vida haciéndolo.

El número de catedráticas disminuye según se van jubilando y aumenta conforma son ascendidas las titulares. Ahora bien, como el total de catedráticos no varía, la fracción que se jubila debe igualar a la fracción de los titulares que ascienden. Teniendo en cuenta que el total de catedráticos es una fracción (x) de los titulares, se tiene que:

a = xj'

Es decir, que el número de ascensos está determinado por cuántos catedráticos se jubilan cada año. Es tan lógico que me dan ganas de tomarme un flan. La ecuación es, por tanto:

dM'/dt= -j'M' + j'M

Fíjense ahora que ya tenemos todo planteado y que sólo necesitamos calcular la solución de esa ecuación diferencial. No puede ser tan horrible, ¿verdad? Bueno, voy a escribirla entera, con el valor de M que ya conocemos, para que la vean mejor.

dM'/dt= -j'M' + j'(50 - 50e-Jt)

Como ven, es una bonita ecuación lineal que tiene tres bonitos términos:

dM'/dt= j'50 - j'M' - j'50e-Jt

Cuya solución puede escribirse como la combinación lineal de soluciones que obtendríamos si tuviésemos cada uno de esos términos por separado.

Así que:

M'(t)= E + Fe-j't + Ge-Jt

Donde E, F y G son tres numeritos que se determinan forzando a que esa solución encaje en la ecuación anterior y luego aplicando las condiciones iniciales del problema. Es decir, que cuando t=0 no tenemos ninguna mujer y M'=0.

Obtenemos pues que (hágalo usted mismo, hábil lector):

M'(t)= 50 - 50[J/(J-j')]e-j't + 50[j'/(J-j')] ]e-Jt

Es decir:

M'(t)= 50[ 1 - [J/(J-j')]e-j't + [j'/(J-j')]e-Jt ]

¿Es cosa mía o tiene una pinta espantosa e inmanejable?

Como sé que así no se ve ni un pimiento, vamos a usar unos valores de ejemplo. ¿Qué les parece si se jubilan al año un 4% de titulares y un 10% de catedráticos? ¿Y si hay (más o menos) tres veces menos de éstos que de aquéllos? ¿Suena bien? Perfecto. [2]

Entonces j= 0'04, j'= 0'10, x= 0'3 y J= 0'05. Redondeando un poco queda esto:

M'(t)= 50 + 115e-0'1t - 165e-0'07t



Y ahora, para que vean qué pinta tiene este simpático monstruo voy a hacer una grafiquita donde voy a dibujar M(t) y M'(t). Además señalaré cuánto tiempo se tarda en llegar al 45% en cada uno de los dos puestos de trabajo. Soy un amor, no me digan que no.



¿Ven el momento en que cada una de las gráficas cruza la línea de ese 45% de referencia? ¿Se ve bien que las catedráticas tardan unos quince años más que las titulares en llegar a ese porcentaje? El sentido común ya nos decía que esto iba a ocurrir: el modelo sólo sirve para dar idea del tiempo que tiene que pasar, que vuelve a exceder la década. [3]

Es decir, que aun suponiendo mucha felicidad, progreso y armonía, el sistema es lento como un demonio lento. Nada nuevo bajo el sol.

[1] Hala, ahí tienen datos recientes. Fíjense que el porcentaje de mujeres titulares ronda el 36% mientras que el de catedráticas apenas llega al 14%. Si miran la grafiquita verán que un 36% de titulares corresponde (a ojo) a un 20% de catedráticas. Además, ese 36% se alcanzaría antes de los veinte años. Esta disparidad se debe a varios motivos: 1) no tengo ni idea de los datos reales de jubilación, 2) obviamente algo de discriminación hay, 3) ni aun con el cumbayá nos creemos que profesionalmente hombres y mujeres opten por las mismas opciones al fifti-fifti, 4) el Interruptor Cósmico en realidad tarda cierto tiempo en empezar a funcionar (para empezar, es necesario que haya tantas licenciadas como licenciados) y, sobre todo, recuérdenlo, 5) este modelo es más simple que un botijo y no se le puede pedir demasiado. Pobrecito.
[2] Como es de esperar, cuanto más movimiento haya más rápidamente sube el porcentaje de mujeres en el trabajo. Así, aumentando jubilaciones, ascensos y desafortunadas defunciones en el puesto de trabajo (caídas por las escaleras, matarratas en el café, etc) todo va más aprisa.
[3] Confieso que esperaba entre veinte y treinta años, no entre diez y veinte.

PS: Si yo fuese un chico experimental me inventaría un parámetro ajustable y haría virguerías con él, sería capaz de ajustar el número de ranas que besan príncipes o la probabilidad de que los escorpiones crucen una charca a lomos de un batracio... Pero ése no es el propósito de la entrada. Cachis.

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lunes, 20 de diciembre de 2010

Evalúa, Rifa, Compra, Vende

Acaba por fin el año y celebramos los Tres Ritos Fundamentales del Fin de Trimestre. El primero es la Evaluación de los niños, de la que ya he hablado tantas veces que creo que me ha salido callo. El segundo son los Días Idiotas entre la evaluación y las vacaciones. El tercero son las Actividades Lúdico-Deportivo-Culturales que se organizan para ese diez por ciento de niños que no saben qué hacer tras recibir sus notas.

Estas Actividades se centran en el clásico partidillo de fútbol entre profesores y alumnos, aprovechada por unos y otros para darse patadas y finiquitar vendettas previas. También suele proyectarse alguna película para los niños tristes, contentar al profesor que siempre quiso montar una gymkana, organizar un concurso de cocina para que las madres del AMPA lleven postres al centro... Lo que sea con tal de matar el tiempo.

Los Días Idiotas, que pueden ser hasta tres, suelen dedicarse casi exclusivamente a jugar al ahorcado en la pizarra, medio ver películas, escaquearse y, algunos, empezar temas nuevos con la esperanza de espantar así a los niños los días siguientes. [1]

La Evaluación, ya lo sabemos todos, sirve para que el profesor de francés le diga al de matemáticas que suspende a mucha gente y para que éste le señale que da clase a todo el grupo, malotes incluidos, y no sólo al 40% de niños medio espabilados que pretenden estudiar bachillerato más adelante.

De buen rollo todo.

El resto del tiempo, a dormitar.



Hoy, tras cuatro reuniones consecutivas de lo más soporífero, hasta la discreta tutora de uno de los grupos ha empezado a decir en voz alta lo que pensaba. En particular ha dicho que habría que tirar los niños a un pozo o bien matarlos directamente, opciones alegremente secundadas por el siempre atento profesor de religión, un sabio que igual aconseja darse de baja a los profesores como mira a los niños y les dice:

Divertíos ahora porque después de esto ya no hay nada más.

Entre el dislate habitual de notas regaladas, jerga legal, gilipolleces administrativas, peloteos ridículos, balbuceos pedabóbicos, yo me he entretenido en hacer un diagrama que creo que podría ser útil para los padres, aunque lo he hecho pensando que la web es su medio natural.




Quizás debería fotocopiarlo y repartirlo, con alguna pequeña modificación previa.

Mmmm... Dudas, dudas.

[1] Yo hago eso, claro.

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domingo, 19 de diciembre de 2010

Wilson Cabezahueca

Di la verdad o miente siempre, pero coge el truco.

Mark Twain tiene un universo muy peculiar y un humor muy socarrón que me encanta. En Wilson Cabezahueca aparecen el Viejo Sur, las plantaciones, el Mississippi, los juicios, las relaciones entre blancos y esclavos [1] o entre sudistas y yankees, y ese pueblo llano tan bobo que es blanco siempre de todas sus bromas.



Yo me divierto leyendo prácticamente cualquier cosa de Twain, así que quizás no sea demasiado objetivo. En esta novela hay un detalle muy curioso que me ha encantado: cada capítulo se abre con una cita del protagonista, el cual apunta diariamente sus reflexiones en su almanaque. Parece una tontería pero este tipo de cosas se venden hoy día en cualquier tienda de regalos, ya sea con dibujos, viñetas, máximas o leyes de Murphy.

Como carezco de vergüenza, voy a saquearlo.

Adán era humano: eso lo explica todo. No deseaba la manzana por la manzana en sí misma: la deseaba sólo porque estaba prohibida. El error consistió en no prohibir la serpiente: entonces se habría comido a la serpiente.

El hábito es el hábito y no deberíamos arrojarlo por la ventana, sino conseguir que bajara las escaleras peldaño a peldaño.

La sagrada pasión de la amistad es de una naturaleza tan dulce, sólida y perdurable que puede llegar a durar una vida entera, si no se pide dinero prestado.

En cuanto al adjetivo, si dudas, suprímelo.

Octubre. Éste es uno de los meses especialmente peligrosos para especular con bonos del Estado. Los otros son julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, diciembre, agosto, junio y febrero.

Nada necesita tantas reformas como las costumbres de los demás.

4 de Julio. Las estadísticas demuestran que perdemos más tontos ese día que en todos los días del año puestos juntos. Esto prueba que un único Cuatro de Julio al año resulta insuficiente: el país ha crecido demasiado.

Pocas cosas son tan difíciles de soportar como el fastidio de un buen ejemplo.

No sirve para nada sobre la tierra; debería estar bajo ella, alimentando a los repollos.

Se da a menudo el caso de que el hombre incapaz de decir una mentira cree ser el mejor juez.


Se nota, a fin de cuentas, que Wilson no es más que una extensión del autor. Un tipo con la cabeza muy bien amueblada que pasa media vida siendo el objeto de burla de los tontos del pueblo. Lo que, según Twain, es un grupo que incluye a prácticamente todo el mundo. Al final, tras una trama que es poco más que un folletín, ganan los buenos y los malos van al Infierno, como debe ser.

Me encanta.

[1] Es interesante ver que Twain, indudablemente un progresista en su época, leído con el actual Manual del Buen Ciudadano, se ve como un esclavista sólo ligeramente bondadoso. Peldaños, lector, peldaños.

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viernes, 17 de diciembre de 2010

PeT nº 92 (nada y sueño)

Debido a ciertos misterios insondables, mi horario se ha escindido como ya ocurriera durante los procelosos años universitarios, de modo que mi ritmo interno se ha ajustado a ciclos de doce horas. Despierto, trabajo, como y me acuesto. Despierto, vagueo, meriendo y me acuesto.



Ser capaz de vivir como un alienígena tiene sus ventajas: la primera vez que crucé el Atlántico expandí automáticamente mis siestas de cuatro horas hasta las ocho y eliminé mi horario de sueño nocturno, que allí era diurno. Diez días después volví sin problemas a la rutina habitual de doce horas.

Y el jetlag ni verlo, claro.

Sin embargo también tiene una pega: ahora me despierto dos veces y, caramba, nada más levantarse no dan ganas de trabajar, así que llevo unos días escribiendo entradas justo antes de caerme trapezoidal en mi sofá ortoédrico de color amarillo albero.

Tanto forzar la suerte no podía ser bueno, así que un día como hoy, muerto de sueño y encuadrado bajo mi manta, en lugar de una entrada escribo esta excusa, ¡qué le vamos a hacer!

PS: Hace dos días me desperté de cualquier manera mientras tres sueños me abandonaban al son del despertador. El primero era un documental de arquitectura en el que, mientras la voz en off hablaba de los edificios, Batman trepaba por uno de ellos. En el segundo salía Rowan Atkinson, pero no recuerdo la trama. En el tercero conversaba con Zapatero, quien se mostraba extrañamente simpático, tras presentármelo uno de sus secretarios.

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Curso Súper Avanzado de Infocosas (2)

Tras tress semanas sin clases, vuelve el Curso de Herramientas Informáticas Súper Avanzadas, ahora más moderno que nunca, con más aplicaciones, más gráficas interactivas, esquemas, colorines y diagramas de los que ninguna retina humana ni ningún cerebro con gusto podría soportar. [1]




Tengo un presentimiento, una sensación. Lo noto en el aire, en el agua, en la nube que abraza Lanada por las mañanas, en la llama exigua del Sol y en las hojas caídas de los árboles. [2]

Este curso se dirige inexorablemente hacia el Power Point.

Y tengo miedo.

[1] No queda lejos el diorama sobre el mundo sin dioramas.
[2] Esta mañana la nube estaba a tres grados y, posada sobre el pueblo, impedía ver más allá de quince o vente metros. Conducir en esas condiciones es mucho más divertido, eso sí.

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martes, 14 de diciembre de 2010

Megamind y Tamara Drewe

Ocurre de vez en cuando que los proyectos de unas productoras se filtran de modo que coinciden dos o más películas de temática similar en la cartelera. Ocurrió hace veinte años con los proscritos de Sherwood, hace quince con los meteoritos destructores, hace diez con las hormigas parlantes y este mismo año con los genios villanos malvados megalómanos simpáticos. Tuvimos a Gru no hace mucho y ahora toca Megamind.

Hace un porrón de años un agujero negro se tragó un sistema estelar con un par de planetas habitados incluidos. En ellos habitaban un par de avanzadas especies humanoides que, justo en el último momento, consiguen salvar sendos bebés, cada uno en su nave [1]. Uno de ellos, Metroman, se convertirá en el típicamente perfecto (y cretino) all-american, mientras que el otro, nuestro sexi protagonista, hará carrera como supervillano nerd, tímido, megalómano e inadaptado.

Entre uno y otro, una reportera, su inseparable cámara, Metrócity (o Metrocity), robots gigantes, drones para todo, planes que salen mal, planes que casi salen bien, carcajadas maléficas... Comedia romántica, superhéroes, villanos de opereta... Mola.

Menos infantil que Gru y sin nada tan mono como los minions, Megamind probablemente guste menos a los niños pequeños pero más a los niños mayores (de treinta) que compran tebeos y se lo pasan teta con las historias clásicas de chico-chica.

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Tamara Drewe es una comedia de Stephen Frears que transcurre en un pueblecito de la campiña inglesa [2]. La película comienza con un hombre-hombre sin camiseta clavando postes a base de maza y continúa con Tamara, una chica lozana que vuelve pasados unos años al lugar donde nació para arreglar la vieja casa familiar, venderla y volver locos a todos los hombres de la localidad. Frears, perro viejo, monta una comedia muy divertida, con una mala baba muy inglesa, cuya única pega es un tercio intermedio demasiado largo donde se pierde un poco el hilo de a dónde va la historia.

Al final se atan todos los cabos sueltos, ganan los buenos, los malos pierden, dejando algún imprevisto y algunas lágrimas (de los personajes, no de los espectadores) por el camino. Muy intrascendente y muy divertida.

Mención especial el gag genial con el que se presenta la casa alrededor de la cual va a transcurrir buena parte de la historia: la Casa de Retiro para Escritores. Divertidísimo.

[1] No serían tan avanzadas cuando sólo son capaces de salvar sólo un bebé cada una. Hasta las cucarachas espaciales de Starship Troopers son más listas, lector. Imagínense.
[2] Por cierto, es la adaptación de un tebeo de Posy Simmonds que acaban de publicar recientemente aquí. Aún no he leído, así que ni idea sobre si es una adaptación fidedigna o no.

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Problema Imaginario

El Diablo, cuando se aburre, mata moscas con el rabo.


Hace unos días leía en la prensa una noticia acerca de la bajísima cantidad de mujeres que ocupa altos cargos en la administración, así que me planteé hacer numeritos para comprender bien el problema. ¿Y cómo hace eso un niño con gafas? Con un modelo matemático-tetérico de andar por casa.

Recordemos que un modelo es una simplificación brutal de un problema cuyo objetivo es comprender el comportamiento cualitativo del mismo y también el orden de magnitud de las cifras implicadas. Así pues, un modelo no pretende dar cuenta (normalmente) de detalles demasiado finos.

Vamos a suponer lo siguiente:

1. Imaginen que tenemos un puesto de trabajo cuya número de plazas no varía con el tiempo.
2. Como la gente trabaja unos 30 años, vamos a suponer que cada año se jubila (o se muere) un 4% de dichos trabajadores. Voy a llamar a ese porcentaje J. (J=4/100=4%). [1]
3. Como venimos de un mundo injusto y troglodita, vamos a suponer que inicialmente hay un 100% de hombres en ese puesto de trabajo. (Ergo ninguna mujer).
4. Como vivimos en un mundo ideal de luz y de color, vamos a suponer ahora que en promedio cada año se reparten las plazas perfectamente, un 50% para las chicas y un 50% para los chicos.
5. Voy a llamar M al porcentaje de mujeres que trabajan en ese puesto de trabajo. y H al porcentaje de hombres. Obviamente M+H=100.
6. Vamos a suponer que ambos géneros son igualmente eficientes en el trabajo, que a ambos les gusta exactamente lo mismo, que sus ambiciones son idénticas y que sus prioridades en la vida son indistinguibles. Esto es mentira, pero algunos se sienten cómodos pensando así.

Con todos esos supuestos la variación del porcentaje de trabajadoras con el tiempo es:

dM/dt= -MJ + 50J

Donde MJ indica el tanto por ciento de mujeres que se jubila al año y 50J el porcentaje de las que entran nuevas cada año.

Eso es una ecuación de primer grado que cualquier ser humano puede comprobar que tiene de solución:

M(t)= A + Be-Jt

Donde t es el tiempo medido en años y A, B y C son constantes que se determinan usando las peculiaridades del problema de partida.

Como al principio (t=0) somos mega machistas, se tiene que M(0)=0: de inicio no hay ninguna mujer trabajando. Por otra parte, al final, cuando ya somos un país súper moderno e igualitario, tendremos que M(∞)=50: es decir, la mitad de los trabajadores son chicas.

Eso significa que el porcentaje de mujeres en nuestro modelo vendrá dado por:

M(t)= 50 - 50e-Jt

Bonito, ¿verdad? Y más sencillo que un trompo, ojo.

Vamos a calcular ahora cuántos años tienen que pasar para que el porcentaje de mujeres pase del 0% al 45%, que equivale ya a un empate técnico. No es complicado, sólo hay que poner que M(t)=45 y despejar el tiempo de la ecuación. Paso a paso:

45= 50 - 50e-4t/100

50e-4t/100= 50-45

50e-4t/100= 5

e-4t/100= 5/50

-4t/100= ln (5/50)

t= 100ln(50/5)/4

t= 100ln(10)/4

Ahora bien, el logaritmo neperiano de 10 es: ln(5)= 2´3.
Por tanto el tiempo será t= 230/4≅ 58 años. [2]



¿Qué significa todo esto? Significa que el tiempo necesario para lograr la igualdad porcentual entre dos géneros es del orden de décadas, no de años, y eso suponiendo que —idealmente— a partir de la igualdad de derechos y demás, ocupen los nuevos puestos al 50%, sin forzar la situación de uno u otro lado y asumiendo que el interés por dicho puesto de trabajo es idéntico (algo que me parece muy discutible a priori).

Desde luego si el porcentaje anual de jubilados (defunciones incluidas) es mayor esto se logra más rápidamente. [3]

Obviamente la discriminación positiva existe para disminuir ese tiempo. Y obviamente tiene el problema de que, oh, vaya, es discriminatoria.

Reflexión: Diarios del Mundo, dejen ya de darnos la brasa con el porcentaje de mujeres que trabaja en tal o cual alto cargo, el tiempo necesario para que ese porcentaje se acerque al 50% de forma justa y natural es de una o dos generaciones, no de una ni dos legislaturas. [4]

Así que:

¡Caaaaaaaaaaaaalmaaaaaaaa!



[1] En realidad pensaba poner que se retiraba un 3% de trabajadores al año, pero me ha parecido muy bajo. Si no les gusta ese 4% sólo tienen que cambiarlo y poner un 6%, un 8%, un 11% o lo que más les guste. Otra opción es consultar el INE y poner la cifra real en cada trabajo particular, pero es que es una web tremendamente desorganizada y me da pereza.
[2] El porcentaje de profesoras de universidad es aproximadamente del 37%. Llevamos 35 años de democracia.
[3] Si en lugar del 4% se retiran al año un 8% entonces los tiempos que he calculado se reducen a la mitad. Pero siguen siendo un montón de años: esto es un modelo cuya única finalidad es saber si diez años es mucho o poco, si doce meses significa rápido o rapidísimo, si cincuenta años es algo terrible o completamente normal.
[4] Tengan en cuenta el caso particular de las cátedras universitarias. Hace treinta años no había apenas profesoras, así que debido a que las catedráticas salen de ese grupo, una vez hubiera paridad de género entre titulares aún faltarían otros veinte o treinta años más para que se alcanzase la paridad en las cátedras. Suena lógico, ¿verdad? ¡Si quieren hago otro modelo!

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viernes, 10 de diciembre de 2010

Narnia Mola

La Saga de Narnia mola porque:

1. Es como un parque temático para niños con problemas.
2. Y como un videojuego multiplayer online en el que juegas con Dios...
3. Donde Dios es el administrador del juego y lleva a Aslan...
4. Que es un león todopoderoso que no interviene más porque, errr, porque no.
5. Los buenos ganan, los malos pierden y nunca muere nadie.
6. Salvo los bichos feos y los nazis en elipsis.
7. Y salvo quienes se dejan morir porque, errr, porque sí.

Mientras que tiene algunas pegas como:

1. Que nunca muere nadie, salvo los malos...
2. Y los nazis en elipsis.
3. Que los malos son intercambiables porque carecen de personalidad...
4. Especialmente en esta última película, en la que el antagonista es La Niebla Verde Ominosa.
5. Poderoso enemigo que no dice NADA en toda la película.
6. Lo que quizás se note poco ante la inclusión de un nuevo niño.
7. Que es bastante odioso incluso para ser un niño.




Y no olvidemos detalles importantes:

1. Los bichos están cada vez mejor hechos y ya no dan vergüenza ajena.
2. El vestuario sigue siendo de mercadillo.
3. Dan ganas de atravesar a Aslan con una lanza.
4. ¡Sale un dragón!
5. ¡Sale un leviatán marino! ¡Absurdo pero necesario!
6. ¡Niños! ¡Quién necesita niños en una película para niños!
7. Esta saga pide a gritos pero-que-ya una princesa guapa o, mejor, guapérrima.

En resumen concluyo que esta entrega de Narnia es mejor que la precedente y difícil de comparar con la primera. En lugar de ser un cuento clásico con brujas, armarios y bichos, esta película es una gymkana de aventuras marinas. Pierde un poco en cuanto al argumento general, que está muy cogido por los pelos, pero gana en cuanto a la aventura.

En este aspecto, de hecho, es la mejor de la saga y la más divertida. Se nota, y mucho, que hay un niño menos y que los que hay son algo mayores. Esto revierte en dos cosas: una, se reparte menos un guion que no es de Aaron Sorkin precisamente, y dos, el nivel de tontería moñas es menor. Aleluya.

Bastante recomendable. Si alguno huyó de la segunda película, que sepa que ésta mola bastante más. ¡Todo es mejor cuando hay marineros de por medio!

A menos que haya togas, claro. Yo no pierdo la esperanza.

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jueves, 9 de diciembre de 2010

Vida Alienígena en California (etc)

Cada vez que abro la sección de ciencia de los periódicos siento un pequeño escalofrío de placer ante lo que anticipo será una lectura plagada de marcianos, dinosaurios redivivos, bestias abisales, poderes suprasensoriales y viruses exterminadores.

La sensación apenas sobrevive a la lectura de los titulares, pero es siempre un pequeño placer.

Esta semana empezaba con el anuncio que anunciaba la NASA que anunciaría, nada menos que un gran descubrimiento que iba a poner sobre el tapete toda la mismísima mismidad de la investigación exobiológica planetaria. Que si habían descubierto alienígenas invasores, que si habían encontrado una cabra telépata venusiana, que si millones de bacterias nos llovían en cada meteorito, que si... Cuanto más precisa era la noticia menos interés parecía tener, hasta que al fin se quedó en una nota escueta que apenas interesaba a los biólogos, a los frikis y a los frikis biólogos.

Los astrobiólogos de la NASA habían encontrado una bacteria capaz de comer arsénico y, lo que es más interesante, de substituir por él el fósforo de sus moléculas, incluido el sacrosanto ADN.

Un descubrimiento que amplia las posibilidades de encontrar vida extraterrestre, ya que muestra la insultante capacidad de los organismos para adaptarse a medios realmente demenciales.

Desafortunadamente muchos esperaban una nave de combate Klingon sobrevolando Moscú, por lo que las lágrimas de decepción inundaron las salas de prensa, vacías en cuanto el sagaz representante de la agencia espacial aclaró que los periodistas habían entendido digo donde ellos habían dicho Diego. Una confusión trivial que acontece aproximadamente cada cuatro meses, que es el tiempo máximo que puede sobrevivir la NASA sin el calor del público y, sobre todo, sin el dinero que trae consigo. [1]

Pobres.



Si querían buscar vida alienígena más les habría valido investigar el Ministerio de Interior, comandado por el simpatiquísimo Capo Rubalcaba, cuyos superpoderes aún se desconocen por completo, o bien el simpar constructo legal sueco, capaz de poner a uno de sus ciudadanos en busca y captura internacional por, cómo decirlo, acostarse con dos chicas con promiscuidad y alevosía. Esto es, sin avisarlas previamente de su falta de corazón, de su torpeza con los condones (fingida o no) y, lo que es más grave, de su desapasionado interés por cada una de ellas.

Menos mal que ya antes de que la gorda cante los justicieros de Capital Mundi han sancionado con anticipación al terrible criminal, saboteándole su página web y pintándole la fachada de su casa de naranja, color desasosegante que produce docenas de suicidios anuales en Estocolmo.

¡Qué haríamos nosostros sin los superhéroes de El Capital!

[1] Sin embargo leo hoy esta noticia, en la que los científicos niegan rotundamente que puede existir vida en un gigante gaseoso porque "este tipo de objetos no tiene una superficie en la que pueda desarrollarse la vida" ya que "por lo que sabemos hasta ahora, para que pueda haber vida primero es necesario que se trate de un planeta rocoso". De donde se infiere que este chico conoce algunos cientos de planetas rocosos con vida, lo que es un notición brutal para meter en las entrelíneas de la noticia, ¿verdad?

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martes, 7 de diciembre de 2010

Agrícola y Runewars

"Además de martirizar lectores con reseñas de películas, series, libros y tebeos, ahora va y empiezas con los juegos de mesa. Hijo mío, menos mal que tus amigos no te leen."


Runewars es un juego de mesa que recuerda al Twilight Imperium, pero que lo mejora en una cuestión fundamental: las partidas duran la mitad de tiempo. Por lo demás, el juego es similar. Cada jugador lleva un tipo de raza diferente y tiene que realizar varias misiones a lo largo de la partida, cuyo objetivo final es conseguir controlar media docena de runas que se pueden adquirir de diverso modo. Como es un juego americano el azar interviene bastante en el desarrollo, lo que puede ser ciertamente crispante en más de una ocasión.

Entretenido, con bonitas y detalladas figuritas para que los niños grandes digan cosas como "¡mola!", "¡bazinga!" y "¡mi héroe es heroína y tiene tetas!", tiene una pega espantosa que lo hace un incordio: sólo pueden jugar cuatro personas a la vez. Quizás en USA sea raro tener más de tres amigos pero en mi pueblo es bastante común tener alguno más, lo que hace que el juego quede descartado en casi cualquier reunión.

No lo recomendaría para comprarlo, la verdad, querido lector friki imaginario. Mejor engaña a un amigo majara que sea comprador compulsivo para que se lo pille él.



Agrícola es el mejor juego que descubro desde el Carcasone y el Imperial. Es un juego alemán así que prescinde del azar en todo el desarrollo de la partida, excepción hecha del reparto inicial de algunas cartas que determinarán la estrategia de juego de cada cual y poco más.

El juego es muy peculiar. Cada jugador tiene una terrenito en el que tendrá que edificar su vivienda, arar y sembrar sus campos, cercar los terrenos para ganado... Nada de peleas ni misiones idiotas: el objetivo de juego es conseguir gestionar la mejor granja posible, de modo que al acabar las rondas que hay prefijadas gane quien tenga el mayor número de puntos posible.

Agrícola es un estrés. Cada jugador tiene tantas acciones por ronda como miembros su familia. Cada acción puede ser empleada en buscar recursos, aprender oficios, avanzar su granja de diverso modo... Pero ampliar la familia es complicado, conseguir comida para mantenerla es un infierno, los recursos son escasos, las rondas pasan rápido... Y hay que tener muy claro qué diablos quieres hacer para que todo cuadre y al final de la partida no seas un guiñapo mendicante y lloroso.

Repito que no hay batallitas, como tampoco hay muñequitos de plástico realizados con detalle, sino toscas figuras de madera. Ni hay dados ni comercio ni naranjas. Es-una-maldita-granja y la interacción más importante que se da entre los jugadores es el fastidio indirecto (te quito tal recurso, me pisas tal opción, etc), que tampoco se puede hacer a lo loco por propio interés.

Es decir, hay que pensar lo que se hace, hay que ser un buen gestor y hay que ser un bicho sibilino. Me encanta. A comprarlo ya.

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lunes, 6 de diciembre de 2010

Diferencia de Cuadrados (¡Sufrid!)


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sábado, 4 de diciembre de 2010

Crónica Aeroportuaria

Viernes 3 de Diciembre de 2010, 15:00.

Pequeño Efe sale del trabajo tras una entretenida mañana laboral sin descansos de ningún tipo pero sí con el papeleo y las maravillas habituales de la enseñanza.

16:20.

Pequeño Efe deja su coche en un parking. A nueve euros por día, multiplicado por tantos días sale tanto, me llevo tal. Caramba, casi mejor dejarlo en la calle y jugármela.

16:40.

La caza del Whopper Texas Power Ranger, o como se llame esa mezcla insana de jalapeños y mostaza. Un manjar de dioses, lástima la falta de pepinillo.

17:20.

Mierda, me he traído las tijeras que cortan en el bolsillo. Y una goma, facturas, fiso, notas de alumnos, llaves del instituto... Debería limpiar los bolsillos. Mañana. De momento voy a esconder las tijeras en una de las fuentes del agua. A ver si recuerdo recogerlas a la vuelta.

17:30.

Paso el control eficientemente: no llevo ni botas ni cinturón, mi bolso va dentro de la maleta y todo está en los bolsillos del abrigo (verde). El resto de pasajeros juegan a desnudarse a trozos... ¡Amateurs!

17:25.

Librería Luces dentro del auropuerto. ¡Gran idea! Me pillo un tebeo de DC en formato minimal. Justicia, de Alex Ross y compañía. Típica historia de Ross, con mucha pose, mucha épica garrafón y mucha mítica superheroica.

18:00.

Un momento, ¿qué hora es?

18:01.

Un señor nos informa de que el cielo ha caído sobre nuestras cabezas, que los malvados viruses invernales han hecho una escabechina en los pobres controladores hispánicos y que "han tenido que abandonar masivamente sus puestos de trabajo" (sic). Nos informan de que no tienen nada más que informar, que en una hora nos informarán de más desinformaciones que tengan.

Vaya, parece que la idea de substituir a los controladores por robotes no era tan mala. ¡Todo es siempre mejor con robotes!

18:02.

Aprecio que en los paneles de información no se dice que el vuelo tenga retraso. Y sigo leyendo Justicia. Batman mola mogollón en elipsis, cuando todos dicen lo listo que es mientras él permanece callado bajo su capa poniendo cara de misterioso.

18:30.

Café con leche y dulce de hojaldre con jamón york y queso. Ñam, ñam. Los niños me miran pero sus padres no creen oportuno darles café ni azúcar. Muy listos.

19:00.

Ohh, se me ha acabado el tebeo. ¿Me darán algo de comer? ¿Dirán algo además del mensajito de megafonía anunciando que ellos no son responsables de nada (dicho sutilmente)?

19:15.

El mismo chico de antes surge de las tinieblas del sistema para anunciarnos que el vuelo quizás no salga pero que aún no no han cancelado. De hecho en los paneles del aeropuerto no dice ni eso. Seguramente el chico que los controla también ha pillado un virus. Pobre.

Nos sugieren que salgamos de la zona de embarque y preguntemos a nuestra compañía. Como soy un as y me muevo rápido, llego el primero al stand de Air Pasandodetí.

19:25.

Las opciones están claras: o bien cambio mi billete o bien me espero. En el primer caso la compañía se quita el muerto de encima sin problemas, en el segundo no garantizan más que disgustos y algunos víveres para detener la bilis que todos empezamos a exudar. Como resulta que no hay vuelos hasta el domingo, considero que ya se ha ido el puente al garete y decido esperar a ver si se aparece la Virgen y toma el control de los puestos de control.

Primicia primiciosa: el bocata que dan para que los pasajeros no se quejen NO es de jamón. Repito: NO es de jamón. Se prevé un motín.

Ah, no, no dan bocata. Dan un cheque.

¡Diez euros no dan para nada! ¡Con esto no se puede cenar, me siento insultado! Tendré que ir al VIPs, sigh.



19:55.

Tras quemar el cheque en dos sandwiches (pollo cajún y pavo con no-sé-qué) que acompaño con una tónica schweppes, oigo de otros pasajeros que por fin han cancelado el vuelo, así que busco el ministand de AENA para reclamar.

Recojo mis tijeras escondidas.

20:00.

Hay cola. Es mínima pero el sistema está diseñado para desalentar al viajero: sólo hay un libro de quejas y no puede darse más de un formulario cada vez.

Menos mal que llevo un libro en el bolsillo. Ante la adversidad, Mark Twain.

20:05.

Una señora nos pregunta si queremos hablar con la radio para quejarnos. Nadie quiere. Al final me pasa el teléfono a mí, que no tengo ni idea de nada, salvo que Brainiac es malo malísimo y que Cabezahueca Wilson carece de inteligencia social. Hablo con no-sé-quién, supongo que en antena para alguna radio ignota.

20:15.

El señor de AENA empieza a crisparse y la gente con él. Se ha quedado sin hojas de reclamaciones. Yo propongo sutilmente que lo matemos y nos bebamos su sangre, pero creen que es un chiste. La culpa de todo la tiene Muchachada Nui.

20:25.

Vuelta al mostrador de Air Peste, donde me informan que ellos no me pueden reembolsar el dinero: tengo que llamar a la web donde compré el billete y pedirles el dinero, porque los de la web a su vez reclamarán las reclamaciones reclamadas a Air Susmuertos. Es como en "Cadena de Favores" pero al revés.

Un chico a mi lado me pregunta por los vuelos al Lejano Levante. Está pensando en hacerse en coche 900km. Le propongo matarlos a todos con un hacha, pero se ríe. ¡Este país no funciona porque todo se toma a broma!

20:30.

Llamo a los señores del parking para que me recojan.

20:40.

Los señores del parking no me cobran nada por haber cuidado mi coche durante cuatro horas. Hago una pequeña cuenta mental. Con esta broma han perdido casi tres mil euros y no van a recuperar nada. Es una empresa que parece familiar. Hay una niña por ahí dando vueltas y los encargados parecen hijos/yernos del jefe. Imagino que les compensa no cobrar a cambio de quedar bien. Insisto pero no quieren cobrar nada.

Mando telegrama a Spielberg para que haga una película con esto. Sugiere llenarla de niños y álienes babeantes y no cerramos el trato.

20:45.

Salgo hacia Lanada Interior a recoger las llaves de mi piso en la Capital del Profundo Sur, un par de jerséis, mi ordenador y un libro infame que necesito reseñar. De paso, hago un monito rápido y me leo mil webs.

03:00.

Llego a casa tras haber recorrido un trayecto de hora y media en tres horas. Me he parado dos veces por el camino porque estaba dando cabezadas. ¡Qué cansado es coger el avión, caramba!

PS: Anque el origen del problema haya sido la lamentable gestión de AENA por parte del gobierno, eso no quita que la respuesta de los controladores haya sido ilegal, desproporcionada y, lo que es más grave, una hideputez dirigida a los viajeros que les dan (indirectamente) de comer y que no tienen culpa de nada. Mi propuesta es quemar a Pepiño Blanco en una hoguera y, a continuación, a los controladores. No se preocupen por la moral de este acto, yo no tengo ninguna y me ofrezco a prender la pira.

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viernes, 3 de diciembre de 2010

La Paja en el Ojo de Dios

De todos los títulos espantosos posibles...

La Paja en el Ojo de Dios es una novela de CF de Larry Niven y Jerry Pournelle que trata del tema del primer contacto entre humanos y alienígenas. En un futuro razonablemente lejano los humanos han colonizado decenas de planetas y al fin encuentran por casualidad una especie extraterrestre inteligente, con la que tendrán que negociar si intercambian tecnología y recursos o si, tristemente, están condenados a matarse unos a otros.

La creación de los bichos es muy precisa e interesante. Los autores básicamente crean nuevas piezas para su propio lego y se lo pasan teta haciéndolo: los alienígenas son asimétricos, altamente especializados, pesimistas... Básicamente antihumanos, aunque comparten algunas características comunes con nuestra especie. [1]



La novela tiene dos puntos fuertes, la creación de los bichos y su mundo y la resolución del conflicto, y también un par de excelentes personajes que, sin embargo, son completamente secundarios. En su contra tiene algunos capítulos absolutamente prescindibles (todos ocupando el tercio central de la novela) y una ausencia alarmante de carisma en sus protagonistas, que se transfiere a sus completamente insípidas subtramas personales.

Afortunadamente, la parte de CF es suficientemente buena para hacer una novela recomendable. La ciencia y también los conflictos éticos y políticos están llevados perfectamente, así que la historia será muy disfrutable para quienes se diviertan con eso, no así para quienes busquen una space opera, un ejercicio de filosofía sin sentido o un bobo romance intergaláctico.

En resumen, que mola.

[1] Vuestra. Yo me bajo en la próxima parada.

PS: Hay una secuela escrita mil años después, lo que me da muy mala espina. Si alguien la ha leído y puede informarme...

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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Códigos Pines (crónica de una desilusión)

El ser humano corriente, enfundado en sus vaqueros, su jerséi y sus zapatos de ser humano corriente, deambula por el universo ajeno a las cifras que bailan a su alrededor. El ser humano que esto subscribe tiene, sin embargo, una insana tendencia a fijarse en los numeritos que lo rodean.

Hace ya un tiempo empecé a notar que los códigos de confirmación de netload.in, que son de cuatro dígitos, parecían seguir alguna pauta.

En particular, la observación de los números mostraba que se repetían algunas de sus cifras con muchísima frecuencia, lo que parecía indicar que algo apestaba en Dinamarca. La primera cifra era igual a la segunda, o la tercera a la cuarta, o la primera a la tercera... Cualquier coincidencia parecía un indicio de que algo no iba bien. Es decir: ¿y si en realidad los cuatro dígitos de confirmación no eran aleatorios? [1] [2]



El mejor detective del mundo probablemente habría ido a los bajos fondos disfrazado con unas mallas, habría golpeado algunos estómagos, habría roto muchas costillas y al final de la noche habría vuelto a su cueva con una respuesta.

Desafortunadamente, la falta de presupuesto me llevó a comprobar antes algo: ¿Y si resulta que es normal que se repitan tanto las cifras por puro azar? ¿Y si estaba viendo gigantes y no molinos? ¿Y si los molinos tenían barba?

Así que decidí comprobar primero cuál era la probabilidad de que se repitiera alguna cifra en un número de cuatro dígitos elegido al azar. O lo que es equivalente, había que contar cuántos números de cuatro dígitos tenían alguna cifra repetida.

Hay (al menos) dos formas de hacer eso:

Método tonto, o de la Abuela: se hace una lista con las diez mil posibilidades (0000, 0001, 0002... 9998, 9999), se cuentan los números con repeticiones y se divide entre diez mil.

Es un método agotador pero eficaz.

Método lógico, o de Profe Es Que Esto No Nos Lo Habías Explicado Antes Del Examen: se calculan cuántos números no tienen ninguna cifra repetida, los que falten hasta diez mil son los que tienen alguna repetida. Conseguidos éstos, se divide entre diez mil.

Como somos gente humilde y no nos gusta contar, acudimos al segundo método:

1. Vamos a construir un número sin cifras repetidas. Tenemos diez dígitos y no podemos repetir ninguno, así que elegimos una primera cifra al azar: hay diez posibilidades. Luego elegimos la segunda cifra: hay nueve opciones. Para la tercera cifra sólo hay ocho y para la cuarta hay siete. En total hay 10·9·8·7= 5040 números sin cifras repetidas.
2. Si hay 5040 números sin cifras repetidas significa que el resto, 4960, tienen alguna repetición.
3. La probabilidad de que nos salga un código con alguna repetición es de 4960/10000= 49,60%. [3]

Conclusión: En un número de cuatro cifras elegido al azar, la probabilidad de que haya cifras repetidas es altísima, ergo no hay (necesariamente) una conspiración encubierta, ergo no quedan gigantes por ninguna parte, ergo los molinos están por todas partes moliendo trigo y quién sabe qué más cosas

Ah, es un momento tan cósmica y matemáticamente triste que voy a dejar de mirar números en un tiempo.

Sobs.

El universo es un rollo.

[1] Con aleatorio quiero decir que se producen por puro azar. El azar es, por lo demás, completamente imposible de generar para una máquina, aunque sí es razonablemente imitable. Existe software que genera números cuasi aleatorios. Hay buen software y hay mal software. Este último se distingue porque los números que produce encierran ciertas pautas que no deberían existir. Por ejemplo: repeticiones inesperadas, acumulaciones extrañas, distribuciones heterogéneas en mapas de varias dimensiones...
[2] Habría molado tanto descubrir que los números los inventa un gnomo...
[3] Como curiosidad, que haya repeticiones en números menores es lógicamente más extraño. En números de tres cifras la probabilidad de darse de morros con alguna repetición es de 1-10·9·8/1000= 0'28= 28%. En números de dos cifras es del 10%. En realidad es todo muy razonable, pero las mazas de los gigantes molan más que las aspas de los molinos.

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