miércoles, 29 de febrero de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
Hugo
Hugo Cabret es un pobre niño huérfano que vagabundea por una de las estaciones de trenes de París. Su tío y su padre eran relojeros y él continúa la tradición familiar: mantiene en funcionamiento los relojes de la estación y roba piezas a un viejo juguetero para luego usarlas para reconstruir un autómata que heredó de su padre.
El viejo juguetero, que tiene un pasado misterioso, también tiene una ahijada muy mona que adora leer y vivir aventuras. En la estación donde trabajan hay otros personajes que se entrecruzan con los protagonistas: un gendarme malhumorado y su doberman, un anciano, una señora y su perro...
¿Se han dormido ya?
Nosotros sí, más o menos a los diez minutos.

Scorsese ha realizado una película que, como un besugo en un charco, boquea desesperadamente buscando aire. Hugo es huérfano, el viejo es George Méliès, el gendarme fue herido en la guerra, la chica quiere vivir aventuras, el anciano quiere seducir a la señora... Todos son mecanismos rotos que hay que arreglar. La historia es previsible, el ritmo inexistente y la emoción ausente. Cada escena, cada frase, pretende conectar con el espectador, epatar con él y arrastrarlo a la historia.
Y fracasa una y otra vez. Es más, cuanto más lo intenta peor es el resultado.
Las historietas paralelas de la estación no aportan nada, el gendarme es un recurso cómico que sobra, la conexión entre Hugo y Méliès es rebuscada y ridícula, la aventura se limita a dos carreras y un par de revelaciones dramático-tontunas...
Scorsese ha intentado hacer una película como si fuese Spielberg y lo ha conseguido. Aburrida, ñoña, previsible y completamente idiota, La invención de Hugo es la peor película que he visto en bastante tiempo.
Y-mira-que-veo-truños.
viernes, 24 de febrero de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Conspiraciones
Dentro de las infinitas posibilidades potenciales del thriller de acción hay un subsubsubgénero cuya ejecución sigue ciertos pasos preestablecidos como si fuese un ballet: el thriller conspiratorio.
La pareja protagonista es siempre la misma. El Joven Boy Scout y el Viejo Cínico.
La película empieza con una coreografía en solitario del Boy Scout, quien danza alrededor de su novia, su vida plácida y bien estructurada, su aburrimiento cordialmente excesivo.
Luego entra en juego el Cínico. Su presentación es más movida. Es un personaje oscuro, que vive más allá de las reglas: sabe cosas que no debería saber, conoce secretos de estado, es un personaje incómodo, huidizo, peligroso, en permanente tensión.
Entonces se conocen y empieza el pas de deux. La coreografía, aunque sujeta a ciertas variaciones menores, sigue siempre el mismo esquema.
Primera escena: El Encuentro. El Boy Scout recela del Cínico. El Cínico se burla del Boy Scout. Los personajes masillas circulan a su alrededor en movimientos espasmódicos que indican que son malvados o poco de fiar.
Segunda escena: La Escapada. La pareja, por mor de las circunstancias, se ve obligada a huir de la mano. Tras ellos, las fuerzas del mal se revelan poco a poco. Pequeñas traiciones se suceden mientras la pareja se produce mutuamente el Síndrome de Estocolmo. El Boy Scout empieza a entrever la Verdad que oculta el Cínico. Éste, a su vez, comprende que el Boy Scout es un rayo de esperanza en el horizonte.
Tercera escena: El Relevo. Atrapados en un complot dentro de un complot dentro de un complot el Boy Scout y el Cínico bailan en un campo de minas del que es imposible salir indemne. Finalmente el Cínico muere y el Boy Scout comprende que ha recibido un testigo que no había pedido: se ha vuelto un Viejo Cínico tras un Curso Acelerado De Realidad, pero conservando su Luz Luminosa Luminiscente.
Cuarta escena: El epílogo. El Boy Scout realiza genuflexiones espirituales que le dan la victoria definitiva sobre El Mal. Los malos pierden, los buenos ganan... Pero los malos no se acaban nunca y la vida sigue.

Pues eso es El Invitado, con Ryan Reynolds y Denzel Washington: una película mortalmente previsible que no se sale del guión ni para que alguien eche un polvo falsamente liberador.
Juro que en el cine no echaban nada de nada. No es culpa mía, de verdad.
martes, 21 de febrero de 2012
Subnormales Anónimos (4)
Como todo el mundo sabe, para llegar a policía nacional hay que hacer unas exigentes pruebas de acceso, tanto físicas como técnicas y psicológicas. Es decir, que nadie medianamente tarado, lerdo ni irresponsable puede entrar en este cuerpo de élite.
Salvando, claro, los del porcentaje de integración...

Y los que, directamente, sean malos como la tiña.

Ésos entran todos.
Etiquetas: noticias, subnormales anónimos
domingo, 19 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Economía Über Simplificada
El Universo es una cosa muy grande que da vueltas y tiene lucecitas.
Mirado con un zoom importante aparecen en él unas cucarachas con corbata que compran y venden bocadillos de caspa. Eso es microeconomía. También hay musarañas que compran y venden acciones de las empresas que fabrican bocadillos de caspa. Eso es macroeconomía. Los gorgojos, finalmente, compran y venden seguros sobre la caída de estas acciones. Eso es especular.
Pero corro demasiado, vayamos por partes.
¿Qué son materias primas?
Son esos productos que esquilmamos alegremente de nuestro alrededor y que no siempre se renuevan como nos gustaría. Su característica esencial es su finitud espaciotemporal.
¿Qué es producir?
Producir consiste es saquear eficientemente nuestro alrededor para fabricar artículos de necesidad a veces innecesaria, ya sean bollitos de mantequilla o cohetes. Producir es transformar.
¿Qué son servicios?
Son los procesos de distribución (transporte, almacenaje, puesta en venta, manufactura) de los artículos producidos. Por ejemplo, yo me voy a un bar y pido un café. Sin ese bar para hacerme un café tendría que irme a nado a Colombia, coger yo mismo los granos, pegarle siete tiros al dueño de la platación, tostar los granos, molerlos...
¿Qué es un trabajador?
Es la máquina orgánica que realiza los saqueos y los procesos de distribución citados anteriormente. Su mantenimiento es relativamente bajo y su swing suele ser erróneo.
¿En qué consiste la educación?
Dado que los trabajadores vienen sin software de serie, es necesario dotarlos de la información necesaria para que puedan desempeñar su labor en el Universo. El formador es un tipo especial de trabajador cuya labor consiste en implementar el software a la siguiente generación de trabajadores.
¿Qué es el dinero?
Idealmente, es un constructo abstracto que mide el trabajo realizado. A efectos prácticos, sin embargo, el dinero valora la producción (o ahorro) de dinero que conlleva. Es decir, el dinero que se gana depende del dinero que se genera, directa o indirectamente. Esta tautología existencial produce monstruos inflacionarios.
¿Cuánto dinero hay?
En un instante dado el flujo neto de dinero en todo el Universo es cero. El dinero, inflación aparte, no se crea sino como resultado indirecto del aumento de la producción de materias primas. Por tanto, cuando se habla de producción de dinero se sobreentiende que se refiere al flujo que entra en un sistema dado.
¿Qué es una transacción comercial?
Es un intercambio de dinero por servicios o productos. En una transacción ideal el dinero equivale al valor del servicio, incluyendo por supuesto el trabajo realizado para obtenerlo. El sueldo es el dinero que cobra un trabajador por su trabajo.
¿Cómo se gana dinero?
Cobrando por un servicio algo más de lo que realmente cuesta. Paradójicamente, ganar dinero provoca que el dinero pierda valor.
¿Qué es la inflación?
Es la pérdida de valor del dinero. Dado que el dinero es un ente abstracto, la inflación no conlleva una pérdida directa de riqueza. Para el trabajador que cobra un sueldo constante, sin embargo, puede ser percibido así. Esto es debido a que se le está estafando legalmente al no subirle su sueldo proporcionalmente a la subida de la inflación.

¿Qué es un banco?
Un banco es una empresa de servicios que opera con dinero. Lo presta, lo acumula, lo invierte, lo pierde... Es decir, los bancos mueven dinero y cobran por ello: los bancos producen dinero a partir del dinero de sus clientes. Lo sisan, en el mejor de los casos, y lo saquean, en el peor.
¿Qué es la bolsa?
Es un mercado donde se compran y se venden participaciones de las empresas de producción o servicios. Idealmente, el precio de estas participaciones aumenta cuando la compañía tiene éxito y baja cuando no, de modo que dan una medida del valor real de la compañía. En nuestro universo, sin embargo, las variaciones de dicho precio pueden provocar pánico (lo que provoca una infravaloración brutal de la compañía), burbujas (sobrevaloración exponencial) y otras divertidas formas de arte abstracto.
¿Qué es una acción?
Es un título que representa cierta fracción de la propiedad de una compañía. Si una empresa obtiene beneficios puede repartir parte de ellos entre los poseedores de sus acciones. El beneficio asociado a cada acción se llama dividendo.
¿Qué es un inversor?
Idealmente, un inversor es una máquina orgánica, a veces un trabajador, que compra acciones de una o varias compañías con la esperanza de obtener dividendos de ella.
¿Qué es especular?
Especular consiste en provocar artificialmente caídas o subidas bruscas de la bolsa, de modo que se consiga dinero en las transacciones que provoca el proceso. Al especular se consigue dinero del resto de inversores. Un especulador es un inversor maligno. La mayoría de inversores son especuladores.
¿Qué es riqueza?
La riqueza es una medida de la producción. Tomado el Universo como un todo la riqueza equivale a la producción de materias primas. Tomado un subconjunto del mismo (por ejemplo: Murcia), la riqueza equivale a la suma de la producción de materias primas más el flujo de dinero entrante.
¿Cómo se puede aumentar fácilmente la riqueza de una región?
Saqueando las demás regiones.
¿Cómo puede ganar dinero fácilmente un humanoide?
Saqueando a otros humanoides.
¿Qué es una estafa piramidal?
Es una maniobra inversora considerada fraudulenta en algunos países. En el resto es legal siempre que no se haga descaradamente. El procedimiento es siempre el mismo: vendes duros a cuatro pesetas, pero cobrando por adelantado las cuatro pesetas. Cuando los inversores intentan cobrar su duro descrubren que te lo has llevado de paseo a las Islas Caimán y que, sorprendentemente, has olvidado el camino de vuelta.
¿Qué es el Estado?
Una cooperativa que ofrece unos servicios mínimos (seguridad, educación, sanidad, transporte, comunicaciones, etc) a cambio de una serie de cuotas llamas impuestos. La dirección de dicha cooperativa se basa en una serie de despropósitos orgánicos denominados en su conjunto democracia. En ocasiones la gente cree que es algo más, pero no, qué va, son ínfulas.
Viva el Mal.
Viva el Capital.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Béisbol y space-chicklit
Moneyball es una muy buena película que se llevará el viento de los años sin ningún problema. Estupendos los actores y los diálogos (♫ Sorkin otra vez ♪), muy bien la historia, la dirección transcurre plácida sin que decaiga el ritmo; me sobran los flashbacks (me sobran casi siempre, de hecho), aunque tampoco molestan demasiado.
Lo mejor y lo peor que tiene Moneyball es su carencia de épica garrafón. La historia no se centra tanto el béibol como en el trabajo entre bambalinas de los gerentes, contando cómo un equipo pequeño logra pasar a la historia a base de jugadores buenos pero raros o desahuciados (es decir: baratos y con ganas de demostrar cosas).
Es decir, es interesante y original pero le falta esa mezcla de testosterona desesperada e idiotez optimista y desafiante que caracteriza las películas deportivas al uso.

Una campaña civil, la sexta novela de Lois McMaster Bujold que leo seguida este año (voy a acabar majara y harto, lo sé), es la novela dedicada a la chicklit de la saga de Miles Vorkosigan.
Tras muchas aventuras político-policíaco-espaciales, Miles, ese antihéroe raruno, casi siempre genial y completamente idiota el resto del tiempo [1], se queda en su propio planeta intentando arreglar un par de disputas políticas que pueden avinagrar la boda del emperador. Mientras, para liar un poco las cosas, tres parejas diferentes (que son cuatro) intentan sacar adelante sus romances sin que el mundo caiga sobre sus cabezas.
Divertida pero irregular. Los mejores libros de la saga siguen siendo los primeros.
[1] A Bujold se le escapa a veces el control de su personaje. En ocasiones, y esto es un problema grave, Miles no ve las soluciones obvias a los desafíos que plantea la historia. Más aún: ni se las plantea, lo que es una torpeza importante de la escritora.
PeT nº 132 (Pimpinela)

—Iván, ¿Pimpinela?, ¿en serio? ¿Qué edad tienes? ¿Cincuenta años?
—Profe, es muy conocida, seguro que todos en la clase se la saben, ¿verdad?
—...
—¿Verdad? ¿No? ¿Nadie?
—...
—Ajá, fin de mi alegato.
Etiquetas: anecdotario, PeT
lunes, 13 de febrero de 2012
Tecnología
—Oye, Paco, ¿se puede?
—Sí, hombre, pasa.
—Nada, que quería preguntarte un par de cosas sobre cómo van éstos.
—Éstos...
—PROFE, PROFE, ¡se me ha soltado la segueta!
—La segueta... Sí, trae.
—PROFE, PROFE, ¡a mí también!
—Ah... ¿Pero es que no saben cambiarle el pelo roto?
—¿Cambiarlo? ¿Roto? Si no está roto, hombre, está suelto.
—¿¿No saben apretar una tuerca??
—¿¿Éstos...??
—PROFE, PROFE, ¿está bien cortado esto?
—¡Dios mío, Luis, qué es esto...!
—Es que se me ha torcido un poco, pero está bien, ¿no?
—Sí, sí, anda, a ver si puedes arreglar un poco esta parte. Mmm, bueno, ¿sabes qué? Mira, no importa, déjalo y ponte con lo siguiente.
—Oye, ¿y por qué no liman las maderitas después de cortarlas?
—¿Pero tú has visto cómo cortan el contraplaqué? Eso no se arregla ni limando toda la tarde.
—Ya, eso sí.

—PROFE, PROFE, la segueta se me ha salido.
—¡Pero, a ver, no os podéis apañar cinco minutos sin romper nada!
—PROFE, esta pieza no se puede atornillar, está esto en medio.
—Jajaja...
—Pero, profe, no te rías.
—Susana, hija, saca primero el motor, atornilla el soporte y luego vuelve a colocar el motor.
—¡Profe, que tú no eres de tecnología! ¡Le decía al otro profe!
—Dios mío, Paco, ¿de verdad son así todo el rato?
—Así. Todos. Todo. El. Rato. No saben hacer la o con un canuto, macho. A ver, niña, trae eso. Mira, sacas primero el motor, atornillas el soporte y luego vuelves a colocar el motor.
—Ahhh.
—Mira, estos alumnos tuyos, ¿cómo te lo diría...? Ni para un puesto de pipas.
—Hombre...
—¡Les pones un puesto de pipas y te lo hunden!
—SEÑO, SEÑO... ¡PerdónquierodecirPROFE, PROFE! ¡Se me ha salido la segueta!
—¿Ves?
—PROFE, PROFE, ¿cómo funciona el destornillador?
—No, ¿en serio?
—¿Esto cómo va? ¡Es que no sé!
—...
—...
—Mira, ¿ves este borde plano?
—Sí.
—Pues se mete en esta ranura plana y se gira.
—¿Se gira cómo, profe?
—...
—Bueno, Paco, te dejo con la clase. Creo que ya me hago una idea de cómo van.
—¡Ni para un puesto de pipas! ¡Lo que yo te diga!
—PROFE, PROFE, la segueta...
Etiquetas: anecdotario, clase, ego
domingo, 12 de febrero de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
Adornos Capilofaciales Chispas
Desde el principio de los tiempos los hombres de verdad han llevado barba.
Las alternativas consistían, una vez descartadas las causas genéticas, en ser un querubín o bien carecer de una cara donde tener barba. Lo primero se solventaba con el tiempo mientras que lo segundo solía ser la consecuencia —definitiva— de elegir al oso de las cavernas como mascota.
Más adelante, con el descubrimiento del metal, llegaron la cuchilla y el afeitado, lo que abrió la puerta a todo tipo de posibilidades capilares. Unas, espantosas, otras, épicas.
Dentro del terreno de las espantosas se destacan las barbitas perfiladas, las perillas cobardes, las patillas de tiralíneas, los mil bigotes erróneos... Un caos que, sin embargo, puede ser convenientemente organizado según su tino.
La barba.
Una buena barba queda siempre bien. Si es de pocos días raspa y pica como el demonio pero según crece se vuelve suave. Al cabo de unos meses tiene tendencia a esponjarse o a crecer lánguida y gandalfiana, por lo que conviene mantenerla a raya para no acabar pareciendo ni Valle Inclán ni el Príncipe Vultan.
Tener una barbita espeluchada o perfiladita y demasiado recortada es de nenas, se ponga uno como se ponga.
Las patillas..
Las patillas pueden ser lamentables apéndices de bandolero andaluz, ridículas tirillas de metrosexual, moderneces popis... Es decir, algo terriblemente triste. Pero también pueden ser gloriosas construcciones que se extienden hacia la barbilla, desafiando las modas del último siglo. En ese punto, unir las patillas con un bigote imperial —británicamente imperial— es algo que sólo pueden hacer un puñado de elegidos.
Por ejemplo, el rey masón de Kafiristán.

El problema de las patillas es que, aunque no te gusten, jamás puedes prescindir de ellas sin correr el riesgo de convertirte en Nicolas Cage.
La mosca.
La mosca es un complemento que puede bordear la insignificancia o el ridículo si va mal acompañado. Con un bigote de mosquetero, sin embargo, es un gran invento. Desafortunadamente, parecer un mosquetero sólo queda bien en un pequeño entorno espaciotemporal centrado en Luis XIV. Más allá es tremendamente arriesgado.
La perilla.
La perilla es el hermano tonto de los adornos capilares. Es la barba que llevan los que no se atreven o no pueden llevar barba. Quieren ir salvajes pero accesibles, atrevidos pero sin pasarte, viriles pero cuidados... Y acaban llevando una triste perilla en cualquiera de sus múltiples manifestaciones. [1]
La perilla es tan EPIC FAIL que le queda mal incluso a Sean Connery o Errol Flynn [2]
El bigote.
El bigote es el reto definitivo, la cumbre más alta, el imposible más inaccesible: a diferencia de la barba, que le queda bien a cualquiera, o de la perilla, que es un error por definición, el bigote o te ama o te odia. Los hombres se dejan el bigote y o bien huyen espantados o bien son seducidos para siempre.
Pero el bigote es cruel. Puede destrozar una cara, dejar en evidencia un labio insuficiente, dejarte con cara de tonto, hacerte parecer un pervertido, un miembro de la Falange... Sólo unos pocos pasan la prueba del bigote. Eso sí, una vez se lleva demasiado tiempo, quitárselo es como quitarse un brazo: una mala idea.
Ni siquiera se lo pregunten: esas cosas sobre el labio que llevaban Hitler y Cantinflas no eran bigotes, eran porquerías de hacer el tonto para llamar la atención. Daddy issues, seguramente.

Podemos concluir por tanto que barba sí, siempre; patillas según, mosca casi nunca, perilla jamás y bigote sólo en caso de ser los hijos secretos de Tom Selleck. En cualquier caso, ir recién afeitado no le queda bien a prácticamente nadie. Es algo tan grimoso como un pez sin escamas o una rata topo.
Ighs.
[1] En realidad yo también he llevado perilla. Era joven y no sabía lo que hacía. Mmm, tampoco lo sabía cuando llevaba patillas y mosca... Ni el fin de semana del bigote.
[2] Bueno, en realidad a Jhonny Depp le quedan bien sus cuatro pelos de chusmilla de los Cárpatos, pero es un caso prácticamente único. Es más, hay gente (muy poca) a la que le queda bien cualquier cosa, pero eso es trampa y no vale.
Etiquetas: cosmohéroe
miércoles, 8 de febrero de 2012
Subnormales Anónimos (3)
Hay veces que la sombra de los padres es demasiado alargada.
Uno querría alzarse de puntillas y saltar sobre sus proezas, llegar más alto que nadie, sentarse, mirar abajo, ver a tus padres contemplándote con orgullo satisfecho. Saber que uno es un poquito mejor que ellos o, al menos, más conocido, más eterno, más querido, más...
Pero eso no siempre es posible. A Hermann Tertsch, por ejemplo, siempre le quedará el resquemor de no haber podido ser comandante de las SA, como su padre. Escribir para el ABC seguramente le haga ganarse odios eternos, pero no es lo mismo. Seguramente tampoco consiga ya trabajar para una empresa judía, aunque lo habría logrado de haber seguido un poco más en El País. Más difícil aún será que consiga que su jefe le dé dinero suficiente —da igual si a fondo perdido, por voluntad propia o por extorsión— para empezar una carrera como marchante de arte en Londres, sobre todo en estos tiempos de crisis.
No digamos ya la dificultad que tendría empezar a su edad una brillante carrera diplomática en varios países (y en mitad de una guerra mundial), ser acusado de traición y encarcelado, huir del país disfrazado de cura católico, retomar la carrera diplomática y empresarial...

Hermann, pobre chico, aunque intenta sobrecompensar los logros y pecados paternos ahogándose en alcohol, peleas de bar y sionismo, ser popular a base de insultar desde su tribuna de opinión, vestir sus dogmas de temporada alta, resaltar en sus conversiones y sus delirios paranoides impostados, jamás logrará ser más que una versión wannabe de su señor padre, ese héroe.
La raza, ya saben, se está perdiendo.
Etiquetas: fauna, subnormales anónimos
martes, 7 de febrero de 2012
domingo, 5 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Miles, Torrezno, Bat Boy
Cuando uno se compra un kindle lo primero que hace es buscar ese puñado de libros que no encuentra nunca en ninguna parte porque hace demasiados años desde su última reedición.
Los libros, sépalo, improbable lector novel, o se compran en su momento o luego es una tortura encontrarlos. En papel, claro.
La saga de aventuras espaciales de Miles Vorkosigan, de Lois McMaster Bujold, reunían las características requeridas: divertidos, ligeros e inencontrables. Tras haber leído hace un año Barrayar, El aprendiz de guerrero y El juego de los Vor, este enero empecé a asaltar el resto de novelas del personaje como si no hubiera un mañana.
En Cetaganda hay intrigas palaciegas; Fronteras del Infinito recoge tres relatos largos, uno carcelario, otro una huida y el tercero un policíaco; en Hermanos de armas Miles descubre a su Clon Maligno Alienígena Gemelo Mutante; en Danza de espejos, seguramente la entrega más irregular, Miles y su clon marean y se marean intercambiando identidades; y en Recuerdos, que seguramente finalice mientras leen estas líneas, volvemos a la investigación policial-palaciega, seguramente el subgénero favorito de Bujold tras la space opera pura (y los rescates).
Miles es medio enano, algo amorfo, hiperactivo, obsesivo, genial y tiene ciertos problemas con la autoridad y las reglas. Además de eso, es adicto a la adrenalina y la inactividad y las pelirrojas altas lo vuelven loco.
Es decir, es un héroe atípico. Manipulador y liante, pero también buenista y con complejo de caballero andante.

Bujold se aleja del humor de sus primeras andanzas y busca un tono más serio en las historias. A mí me parece un error conceptual de bulto pero las novelas siguen siendo divertidas de leer. Habrá que ver hasta cuándo. De momento, yo me lo paso teta leyéndolas.
La segunda entrega de Torrezno, de Santiago Valenzuela, salió hace mil años. Que yo la haya comprado ahora sólo obedece a una cuestión: vivo en un mundo gris y miserable donde ni el dinero ni el tiempo salen de los árboles.
Es complicado decir de qué va este saga: Un antihéroe desarraigado se vuelve el paladín de una tierra extraña. Un hombre crea un universo en su sótano. Los dioses se han ido. Los dioses quizás nunca fueron dioses. La guerra como necesidad. La religión como modo de control de las masas. La sociedad se muestra desnuda y patética. La Historia dentro de la Historia no es sino un reflejo de ella.
Es un tebeo marciano, dibujado primorosamente, fascinante, con un argumento que es una locura y, a la vez, perfectamente coherente en todo. Es una rareza quizás imprescindible... O quizás sea una boutade y Santiago Valenzuela un mago.
Bat Boy de Petter Bagge, es una tebeíto que narra las aventuras del desdichado monstruo protagonista a través del Paisaje Americano. Elecciones, viajes en carretera, asesinato, divas pop, políticos... Bagge pasea a su criatura por todos los rincones de la sociedad americana, aprovechando cada desatino para dejar su edulcorada bilis por donde pasa. Intrascendente, irregular, a veces divertido y otras demasiado burdo, es un tebeo menor del autor.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Las trampas de los niños
Hechos de los apóstoles según Wilson McCanahan.
Wilson McCanahan.
—Verá, ocurre que su hija ha bajado su rendimiento, no ya en mi asignatura sino en todas.
—Ya veo. Bueno, de todos modos no me gusta una cosa que hace usted.
—Ajá...
—Mejor le tuteo. No le importa, ¿verdad?
—Claro que no, adelante, adelante.
—Pues te decía que había algo que no me gusta. No me gusta que compares a mi hija con Chui Yang porque es un caso especial.
—Sí, saca más nota porque estudia más.
—Y además es más lista y mi hija si se compara con ella y no saca lo mismo...
—Se frustra, ¿verdad?
—¡Exacto! Yo no tengo nada en contra de Chui Yang, Dios lo sabe, pero es que es mucho más inteligente que mi hija.
—Mujer, Chui Yang es de diez y su hija de ocho o nueve, eso es cierto. Pero es que su hija está sacando cincos porque está todo el día pensando en las mariposas.

—¿Sabes qué pasa con Chui Yang?
—No...
—¡Que trabaja por las tardes!
—Ah...
—Cada tarde tiene que coger el cercanías dos horas para trabajar en el almacén de los padres.
—...
—¡Y en el tren se aburre tanto que hace toda la tarea! ¡Por eso trabaja más que nadie!
—Sí, ya veo. Definitivamente es una ventaja respecto a su hija. Es más, es una ventaja desleal.
—¡Eso mismo pienso yo! Yo la quiero mucho, porque es amiga de mi hija desde que son pequeñas, pero es que hace TRAMPA, entiéndalo.
—Claro, claro, trabaja toda la tarde y estudia en el tren porque se aburre. Es que se lo cuentas a cualquiera y no se lo cree.
—Yo creo que es algo cultural, ya sabe.
—No me diga más. En cuanto a su hija...
—Nada de compararla con Chui Yang.
—¡Desde luego que no, nunca más! Yo es que esto no lo sabía.
—¿Para qué estamos las madres miembros del AMPA y del Consejo Escolar sino para ayudar a los profesores a comprender la idiosincrasia de sus alumnos y de las circunstancias que los rodean?
—Eso digo yo, ¿para qué si no?
—Bueno, muchas gracias. Le dejo que tengo una reunión.
—A mandar.
—Eso sí, si la quiere animar comparándola con algún otro alumno...
—No se preocupe, como Vd. diga se hará. Tengo uno que suspende siempre que es perfecto para hacer comparaciones favorables.
—¡Excelente!
Etiquetas: anecdotario, clase, ego














