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Miscelánea.

Wednesday, May 18, 2011

Perfiles: Arianna Stasinopoulos

Arianna era joven cuando nació en 1950. Llevaba pañales no desechables y hablaba un fluidísimo balbuceo griego que con los años y una mudanza al Reino Unido consiguiría convertir en un precioso inglés de chica bien.

Pasada ya su alocada juventud, durante la que gustaba votar a los partidos conservadores, visitar zoos y desarrollar una carrera como periodista-con-opinión-propia, se casó con el señor Huffington, un político americano que le abrió las puertas del universo y le dijo: Si te casas conmigo, la mitad de todo lo que ves será tuyo.

A lo que ella respondió: Claro, y cuando me divorcie, será todo mío. Inexplicablemente el señor Huffington no apreció maldad en sus palabras, sino un delicado y precioso sentido del humor. El amor es como el miolastán, te deja tonto.

Arianna se hacía mayor y veía que sus convicciones políticas giraban pi radianes lanzándola de cabeza a convenciones demócratas donde todos los Kennedy wannabe del mercado de la carne electoral americana le ponía ojitos mientras se rebozaban en un tímido alborozo. Sabían que la chica valía mucho, sólo era cuestión de tiempo que lograra ser Califa en lugar de Califa.

Su carrera profesional, mientras tanto, iba viento en popa. Sus libros (unos más acusados de plagio que otros) y su trabajo en televisión y prensa la situaban como una intelectual de amplias miras, capaz tanto de reparar un roto como un descosido. El Cielo la esperaba, especialmente esa porción con vistas dedicada a los periodistas millonarios.



El pelotazo definitivo llegó con The Huffington Post, un periódico on line cuya mayor virtud era que recogía la sesuda —y gratuita— opinión de centenares de blogueros amateurs. Éstos redactaban artículos sin ambición alguna más allá de darse a conocer con la calidad de sus contenidos. Era pues gente extraña, peligrosa, que disfrutaba haciendo un trabajo no remunerado y que se contentaba sabiéndose leída por los miles de lectores que atraía el periódico.

Arianna sabía que los blogueros eran prescindibles, intercambiables, igual que lo eran sus lectores. La gente ama leer en internet y cualquier cosa que le demos se la tragará sin preguntar siquiera. ¡Son adictos!, decía la periodista en sus fiestas privadas. Debido a esta verdad evidente la empresaria de izquierdas jamás pensó en retribuir de ningún modo a quienes le escribían el periódico. Hay quienes dicen que, quizás, no habría estado mal pagar alguna cantidad simbólica a aquéllos que arrastraban miles o decenas de miles de lectores diarios. Pero, claro, ellos no estaban haciéndose ricos, qué sabrían de estas cosas.

¡Son unos neoliberales comunistas, eso es lo que son!, gritaba Arianna en sus aposentos privados cuando creía que nadie la escuchaba.

Por fin sus esfuerzos periodisticoeconómicos cristalizaron con la venta de su periódico a una multinacional. Centenares de millones de dólares cayeron como maná sobre sus cuentas en Suiza mientras todos la aclamaban como la diosa de las finanzas que era. Las editoriales del mundo la bendijeron y derramaron amor sobre ella. Sus blogueros, encantados de su inmerecido e indirecto éxito, cantaban el cumbayá.

Sin embargo, algunas manzanas podridas —sin duda poquísimas— se quejaron discretamente —nada de napalm, sólo acción tribunal— del extraño concepto que tenía la Gran Dama acerca del reparto equitativo.

—Verá, se ha hecho rica gracias a nosotros, así que podría darnos parte del pastel. Algo pequeño, humilde, una fracción razonable...
—Ni hablar, nadie te obligaba a escribir. Lo ponía en la letra pequeña.
—Ya, lo sabemos. Pero, ya que ha vendido el periódico habría sido una muestra de generosidad recompensar a quienes...
—Pero, vamos a ver, ¿tú quién eres, pitecántropo?


Arianna era rica, famosa y envidiada, ¿qué importaba que algunos masones traicioneros intentaran hacerle la cama? Era cuestión de tiempo que se reconociera su valía a todos los niveles.

Y efectivamente, así sucedió.

Ahora que es Consejera de Administración de El País no podemos sino aplaudir. Un periódico al que tenemos en tan alta estima ficha para su gestión a una periodista a la que estimamos aún más. A partir de ahora el periódico no podrá sino mejorar.

Sobre todo su sección sobre blogs.

PS: Habría jurado que en El País había alguna editorial acerca de la queja de los blogueros de The Huffington Post tras la venta de dicho pariódico a AOL pero no he sido capaz de encontrarla. Seguramente la habré soñado. Siempre hemos estado en guerra con Eurasia.

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11 Comments:

At 18 May, 2011 08:12 , Blogger Martes said...

Qué fuerte, qué cosas me cuentas. Y qué mal, qué mal anda El País. Y qué fiel te ha quedado el retrado...

 
At 18 May, 2011 08:14 , Blogger breadbimbo said...

Eres un ser perverso y abyecto, te has recreado en las arrugas del cuello.

La historia la había leído ya no recuerdo donde. Supongo que trasladará su "alto sentido moral" a sus acciones en el nuevo cargo que desempeña en El País.

Haciendo un ejercicio de cinismo podría decir que tenemos la tv que nos merecemos, los políticos que nos merecemos y los periódicos (y periodistas) que nos merecemos.

 
At 18 May, 2011 09:01 , Blogger Inés said...

¿Realmente te sorprende que la hayan fichado? ¿A ti? ¿Que conoces gente que ha pasado por las galeras de El País/SER/Grupo Prisa en general después del famoso máster?

Es sólo el siguiente paso. Después de explotar becarios, explotar bloggeros.

 
At 18 May, 2011 09:58 , Blogger Goethita said...

Bimbo, tienes razon!! se ha cebado con las arrugas del cuello!! y le ha puesto un ojo mas alto que el otro..tiene mirada de loca!!!!!

 
At 18 May, 2011 10:47 , Blogger molinos said...

Yo he leido lo de las quejas de los bloggeros en algún sitio..en el Pais creo...me suena.

 
At 18 May, 2011 11:41 , Blogger Efe Morningstar said...

Martes, gracias. Teniendo en cuenta mis monitos habituales, no ha quedado mal del todo.

Dombimbo, que no, que soy amor y bondad. Esas arrugas son sin duda debidas a que dibujo viendo la descacharrante The Wire.

Inés, claro que me sorprende. Hay que ser muy cínico para asociar tu nombre con el de esta señora... Tan pronto.

Goe, caricaturizo fatal, así que no vale cebarse. Mmmm, la mirada me ha salido muy alucinada, influencia de Pedro Vera, seguro.

Moli, lo de las quejas está, aunque no lo han enlazado en la noticia promocional de su fichaje. Lo que no sé es si había alguna editorial sobre el asunto.

 
At 18 May, 2011 12:11 , Blogger raindrop said...

juer, qu'elementa.
Interesante la frase casi al comienzo en la noticia del Páis (sí, Páis): La entrada de esta nueva consejera refleja la vocación global del periódico y afianza su objetivo de responder a los retos de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de la información.
(juaaasssss, menuda declaración de intenciones)

en otro orden de cosas, Inés ha cambiado de afoto ^^
(ya, es evidente, pero solo lo comento)

 
At 18 May, 2011 12:14 , Blogger Inés said...

Oh, sí, he cambiado de foto again. A ver si ésta me dura más.

Y Efe, no hay tanta distancia entre echar a Vigalondo por su tuit y esto. Y lo sabes. Es la evolución natural de un medio que pasó de ser "el diario independiente de la mañana" al "periódico global en español".

 
At 18 May, 2011 12:34 , Blogger Goethita said...

Que?!?? desde cuando no vale cebarse??

ohh!! horror!! he resquebrajado tu ego!! es eso?? ahora explotara y me culparan a mi!!!

 
At 18 May, 2011 14:32 , Blogger Totoro said...

Pues vamos mas que listos! si ya la politica es de chiste, la television produce dolor de panchita verla y los periodicos son el horror, si ademas ya empezamos con los blog. Creo que pedire asilo en Groenlandia.
Efe.. tu ni caso que el arte abstracto no se entiende asi a la primera!!

 
At 18 May, 2011 16:03 , Blogger Efe Morningstar said...

Raindrop, pues sí, creo que esta señora lo más que puede aportar a cualquier empresa es su máxima de "coge el dinero y corre", de eficacia probada.

Inés, tú es que eres una descreída antisionista y lo ves todo de colores malvados.

Goe, mi ego es esencialmente indestructible y seguramente nos entierre a todos.

Totoro, pues, la verdad, creo que Groenlandia va a ser un sitio estupendo para vivir el siglo que viene. No es mala elección, no.

 

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