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Miscelánea.

Friday, November 25, 2011

The Rising of Evil Clembuterol

Aunque hace ya un par de años que Contador, ese maldito hijo de Satanás, fue pillado in fraganti tomando dosis masivas de clembuterol durante el Tour, el asunto aún colea en los juzgados, habida cuenta de que la justicia deportiva poco tiene que ver con la civil, la divina o la poética. Las competencias son difusas, qué duda cabe, cuando uno toma un poderoso broncodilatador para facilitar la respiración durante una carrera en bici.

Ahora, aunque nos pille un poco a destiempo, es el momento perfecto para recordar y demonizar a Contador. A fin de cuentas, si se le han detectado cincuenta picogramos por mililitro de clembuterol indudablemente es porque se ha revolcado en él como un cochino jabalí.

Aclaremos, eso sí, la magnitud del delito. Cincuenta picogramos por mililitro significa que si Contador fuera una medusa de una tonelada de peso habría tomado cincuenta microgramos de clembuterol. No parece mucho pero lo es. Imagínense que cogen una pastillita de ibuprofeno de 600mg y la dividen en doce mil partes iguales. Bien, cada una de ellas pesa cincuenta microgramos. Brutal, ¿verdad?

Hay algunos escépticos que podrían esgrimir en defensa de Contador que él no es una medusa de una tonelada (¡cosa que no sabemos con seguridad, podría ir disfrazado!), pero es que el clembuterol es una droga con una vida media de treinta y cinco horas, lo que significa que dos o tres días antes bien podría habérsele detectado, qué sé yo, incluso doscientos picogramos por mililitro.

Si no se le detectó es porque, probablemente, el ciclista no era suficientemente conocido como para hacerle controles a diario. Eso pasa: se hacen más controles a los que van ganando etapas y van primeros en la prueba. Es una medida claramente injusta y fascista pero es que el Deporte Mundial es una Mafia controlada por los Pequeños Competidores. Comunistas, por tanto.

Volvamos un segundo a los cincuenta picogramos por mililitro. ¿Es eso mucho? ¿Es eso poco? ¿Nos podríamos hacer ricos metiendo a Contador en una licuadora gigante (¡se lo merece!) y sacando toda esa enorme cantidad de droga para luego venderla y hacernos ricos? Indudablemente sí.



Los escépticos dirán de nuevo que estamos locos y que un picogramo es una unidad pequeñísima, pero de eso nada de nada. Un picogramo es la millonésima parte de un microgramo, que es una cantidad gargantuesca llena de ceros por todas partes.

Por ejemplo, en el cuerpo humano podemos encontrar unos sesenta microgramos de hierro por miligramo. Eso es muchísimo. El molibdeno, un oligoelemento fun-da-men-tal, se encuentra en concentraciones algo menores pero también altísimas, de cien mil picrogramos por miligramo [1]. ¡Son elementos esenciales, por eso hay más que el clembuterol! Pero, vamos, no hay tanta diferencia.

Cien mil, cincuenta. Cincuenta, cien mil. Son casi del mismo orden de magnitud. Si alguien no lo ve es que no tiene ojos. Además, el clembuterol es una droga potentísima que se usa en enfermos de asma, obviamente su efecto es miles de millones de veces más potente que el de un miserable oligoelemento que no sabíamos ni que existía.

Es más, es tan potente que licuar a los ciclistas que lo toman para obtenerlo de ellos es una posibilidad que se maneja cada día más en el mercado negro. Me consta, lo sé por mis alumnos rusos, que las mafias eslavas están ya buscando ciclistas infractores para procesarlos y vender su clembuterol a precio de oro.

Imagínense, cincuenta picogramos de clembuterol por mililitro. Si consiguiésemos pasar por la minipímer a los dos cientos mil ciclistas internacionales que se dopan a diario podríamos obtener cinco millones de litros de ciclista, que a su vez contendrían doscientos cincuenta gramos de clembuterol puro. Nos haríamos de oro.

De hecho, una vez afinada la tecnología necesaria para conseguir este proceso bien podríamos ajustar nuestra másquina (¡el CONTADEITOR!) para sacar el oro del mar. A fin de cuentas el oro abunda muchísimo en los océanos, hay aproximadamente cuatro picogramos por mililitro, que es una barbaridad.

Mejor aún, podríamos usar el CONTADEITORTM para sacar uranio del mar. Hay tres mil doscientos picogramos por mililitro, ¡sesenta veces más que clembuterol en el organismo de Contador!, figúrense la de dinero que íbamos a ganar vendiéndoselo a Irán. Los ojos me hacen chiribitas.

Contador dice, por cierto, que unas cantidades tan bajas (sic) de clembuterol bien podrían deberse a que es una droga que se usa ilegalmente en el ganado y que él se dio un festival de solomillo el día antes del control antidopaje...

¡Paparruchas!

De todos modos, qué más da, ¡olvidemos el ciclismo y todo este asunto!

¡El dinero está en el uranio del mar!

[1] Algunas cantidades las doy por miligramo y otras por mililitro, según hayamos pasado o no por la exprimidora al ciclista. No es culpa mía, es culpa de los gnomos, como siempre, que hacen las tablas de datos sin pensar en mí. [2]
[2] De hecho, no tomen los números como un dogma porque he tomado diversas fuentes y los números bailan un poco.

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13 Comments:

At 25 November, 2011 01:24 , Blogger Cattz said...

Hay un homenaje claro a Phineas y Ferb.

 
At 25 November, 2011 02:18 , Blogger Inés said...

El monito mola mucho.

Y bueno, yo es que de esas cosas tan pequeñas no sé, que yo trabajo con bichos de 10^15 M_sol.

Ey! Si usamos el CONTADEITOR™ en uno de mis cúmulos, seguro que conseguimos clembuterol suficiente para todos.

 
At 25 November, 2011 09:54 , Blogger Bruja Naranja said...

Me pregunto que sacaríamos si te pasásemos a ti por la licuadora.
Pobres ciclistas, por cierto.

 
At 25 November, 2011 11:27 , Blogger Goethita said...

Arghhh!!!! HORROR!! la cancion de bajo el mar!! ODIO esa cancion!!! Desconozco el motivo de mi odio, supongo que es algun trauma oculto y terrible de mi infancia...

PS: apoyo la propuesta de bruja naranja... efe a la licuadora!!! (necesitaremos una muy grande, claro)

PPS: cattz, gracias por el chivatazo!!

 
At 25 November, 2011 13:14 , Blogger raindrop said...

Desde hace unos años, el deporte en general (y el ciclismo en particular) ya no parece deporte sino clases de química o crónicas de yonkis. Lamentable.

Oye... ¿una nota en una nota? ¡estás enfermo!

 
At 25 November, 2011 13:34 , Blogger ca_in said...

Lo interesante no sería pasar a efe por la licuadora, sino a su EGO.

Además, podrías hacer unas comparaciones más inteligibles. Por ejemplo, ¿cuántos picogramos de alcohol hay en la sangre dos horas después de beberse un gintonic?

 
At 25 November, 2011 13:50 , Blogger Totoro said...

Angelicoooo si tiene una carita el pobre de "yo no he sido profe"...
Efe... malvado (si ya se que lo sabes y que tu sabes que nosotros lo sabemos, pero era por confirmarlo)

 
At 25 November, 2011 17:39 , Blogger Efe Morningstar said...

Cattz, sí, sí, ¡menos mal que alguien lo pilla! ¿Cuál dices que es?

Goe, ¿de tu infancia? ¿Tu infancia duró hasta la adolescencia? ¡Caramba, eres geológica!

Inés, es una viñeta que me encanta cómo ha quedado, sipe. Ya lo anticipé anoche por túiter. En tus cúmulos hay de todo excepto señores de Cuenca, no te tires tanto el rollo, jovencita.

Totoro, no sé de qué hablas, no tienes pruebas, soy inocente y belga.

Bruja, yo estoy formado enteramente de AMOR, soy como una princesa Disney. La licuadora, al verme, empezaría a cantar y bailar y se olvidaría de zumarme.

Raindrop, no te metas con el deporte, que gracias al fútbol yo pude hacer un estupendo examen sobre articulación de la rodilla en 3º de BUP. Básicamente todo me sonaba de lesiones de futbolistas.

Caín, mmmm, sí, eso habría estado bien, pero habría sido menos divertido. ¿O es que vas a comparar el Seagrams con el uranio 238?

 
At 25 November, 2011 21:27 , OpenID maireencuenta said...

Snif... Yo que estaba loca de contenta con mi super tablet Toshiba y resulta que tu blog no la quiere. Te dejé ayer un comentario y por lo visto no entró.

Estooo, yo he desayunado hoy manteca de lomo en la tostada. ¿Cuántos picogramos de guarrerías habré ingerido?

 
At 25 November, 2011 22:34 , Blogger bequipequi said...

Hala! Manteca de lomo... Muero de la envidia!

Y bueno, sí, que será muy poquito y lo que tu quieras, pero dopado iba, igual que todos

 
At 25 November, 2011 23:14 , OpenID maireencuenta said...

Bequipequi, ha sido un extraordinario. El otro día le comenté a mi madre que tenía ese antojo, y ayer fue al mercado y me trajo una tarrinita. Normalmente tomo margarina Ligeresa, ya ves.

 
At 26 November, 2011 20:20 , Blogger Efe Morningstar said...

Meireen, una tablet Toshiba, qué exótica. Nosotros los pobres no tenemos de eso. La manteca de lomo es sanísima y tiene cero picogramos de guarreridas, todo el mundo lo sabe.

Bequi, no, verás. A Contador le hacen controles continuamente, conociendo el ritmo de absorción del clembuterol puede saberse cuánto pudo haber ingerido días antes. Sólo hay que estimar la dosis mínima razonable para doparse (un gramo, dice mi amigo el asmático) y suponer que la toma justo después del último control que pasó limpio. Hecho esto se calcula qué dosis habría debido detectarse el día del control problemático. Si hay una diferencia de un factor diez a lo mejor no es concluyente, pero si resulta que el valor esperado de clembuterol en la orina es unas cien o mil veces superior al medido entonces la defensa de Contador (dijo que lo detectado son trazas debidas a la ingesta de carne alimentada con hormonas) gana credibilidad. Creo que Contador lleva razón y es justo lo que he dicho en la entrada.

¿Es que no me ha entendido nadie? Agh, malditos.

 
At 27 November, 2011 22:01 , Blogger Burbuja said...

Pues yo me acabo de meter entre pecho y espalda un chuletón de buey y me he quedado como una generala. Ahora, ¿cuántos picogramos de clembuterol tendré yo hoy en mi cuerpo serrano? XD

 

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