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Miscelánea.

Tuesday, March 27, 2012

Lecturas

A la hora de corregir ejercicios hay que tener cuidado en distinguir el mero cálculo mecánico, que cualquier chimpancé alienígena cibernético podría hacer, de los problemas que exigen razonar un mínimo, ya sea a la hora de plantearlos o cuando se trata de comentar los resultados.

Que un alumno sepa calcular una media ponderada no sirve de nada si cree que el maorí promedio mide 77 mm de altura. Tampoco es útil que saber poner satélites en órbita si se cree que un radio orbital aceptable es 240 m. Además de saber cómo se hacen las cosas es esencial saber por qué se hacen y qué significa haber obtenido unos y otros resultados.

Un punto en el que el profesor debe andar con ojo y que le atañe directamente es la eliminación de metaproblemas que puedan distraer al alumno. La típica y tramposa pregunta de ¿qué ocurre cuando un objeto irresistible choca contra un objeto inamovible? sólo tiene solución si se recula y se admite que es imposible plantearla tal cual. Si existe algo inamovible no puede existir a la vez un objeto irresistible. Fin de la discusión.

En la vida real, donde hay pocos maoríes en el Mercadona de Serrano y los niños no ponen satélites en órbita, también hay que tener cuidado con las pequeñas trampas del lenguaje.

¿Es posible, por ejemplo, que en una competición deportiva ganen todos los contendientes? Si dejamos de lado las películas de Steven Spielberg es obvio que la respuesta es negativa, es por esto que se suelen dar premios extra para compensar a todos esos merecidamente tristes perdedores. Medallas de plata, diplomas, Miss Simpatía, clasificación para la UEFA, la variedad es infinita.

Es importante, en cualquier caso, dejar muy claro de que se está hablando ANTES de enfrentarnos a un problema, una guerra, una liga de petanca o una competición de country.



Imaginemos, por ejemplo, el conocido caso de las elecciones de los minipiés, esa olvidada raza galáctica tan estudiada por el profesor Wilson McCanahan. Esta raza salvaje tiene un congreso formado por cien diputados que celebra elecciones periódicas. El sistema actual es muy sencillo: los minipiés votan, hacen un recuento y asignan de forma proporcional el número de escaños. [1]

El proceso a partir de ahí no tiene desperdicio. Primero los congresistas del partido más votado recibe una medalla y los congresistas perdedores reciben una paliza. Luego se forma el gobierno, ocurriendo a veces que unos partidos que han perdido pueden aunarse para dejar fuera del mando al partido más votado. Entonces los congresistas del gobierno ganan una medalla y los demás se llevan una paliza.

Después, se da una rueda de prensa y los votantes dan una paliza a sus congresistas y se quedan con todas sus medallas, porque creen con razón que los gobiernan un puñado de idiotas a quienes sólo les interesan las medallas.

En nuestra civilización, mucho más avanzada socialmente, está perfectamente aceptado que se puede estar cabreado por fracasar ganando, disfrutar de un éxito habiendo perdido o que es posible reírse en mitad de la debacle absoluta. [2]

Aunque, eso sí, nadie jamás lo explica con tanto detalle, de modo que todos dicen que han ganado, ya sea porque tienen más votos (aunque hayan perdido cientos de miles de votos), porque hayan salvado los muebles (y su eterno rival esté segregando bilis) o porque hayan mejorado enormemente sus resultados. Esto no es mentir, ni siquiera es neolengua: es un tercio de autoengaño, dos quintos de imagen y un cuarto de cabezonería. Lo demás, mera manipulación informativa.

Pero el sistema de los minipiés es mejor. Habría que darles a todos una paliza.


[1] Como son un pueblo muy ahorrador han decidido calcular el porcentaje respecto del total del censo de votantes y no respecto de los votos totales, para así pagar menos sueldos e invertir en piscifactorías. Con una abstención del 30% hay 70 congresistas, con una del 60% hay sólo 40. Los minipiés son una raza genial a imitar.
[2] Creo que podría dar algún ejemplo de esto.

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11 Comments:

At 27 March, 2012 08:55 , Blogger bequipequi said...

Me apunto a darles a todos una paliza!

 
At 27 March, 2012 09:06 , Blogger Ana María said...

Yo como tú y como bequi, voto por paliza.

Besos!!

 
At 27 March, 2012 09:21 , Blogger Inés said...

Me encanta el regreso estelar de los minipiés.

Ellos sí que saben.

 
At 27 March, 2012 10:12 , Blogger Goethita said...

¡Oh! ¡No recordaba la entrada de los minipiés! ¡Es GENIAL!

Y por supuesto, ¡¡¡PALIZA!!!

 
At 27 March, 2012 11:55 , Blogger Óron Mornen said...

Los minipies deberían dominar el mundo. Lo de la paliza genial. ¡Te alabamos oh gran lider de secta! (Cartel de ironía)

 
At 27 March, 2012 14:05 , Blogger ZoeRavenclaw said...

La violencia no es la respuesta

 
At 27 March, 2012 14:17 , Blogger raindrop said...

Uf, aquí dices "paliza" y se apunta la mayoría. Demasiada violencia, ¿no?

Bueno, lo que pasa es que los minipiés ignoran lo que es la propaganda. Eso nunca hará de ellos "buenos políticos".
Eso que ganan.

 
At 27 March, 2012 16:52 , Blogger Goethita said...

¡¡Las palizas son terapia!! ¡¡desestresan un montón!! Bueno, al que recibe los golpes puede que no le desestrese tanto, eso sí.

 
At 27 March, 2012 18:28 , Blogger Efe Morningstar said...

Bequi, psicópata.

Ana María, sociópata.

Inés, minipiópata.

Goe, goeópata.

...

Óron, NADA DE IRONÍA, ¡me lo merezco!, ¡yo debería gobernar! ¡YO!

Zoe, no, claro que no, es mucho mejor la incineración.

Raindrop, los minipiés son puros de corazón, como yo, por eso no conocen la maldad. Ni la propaganda, por consiguiente.

Estáis todos fatal. Sabedlo.

 
At 27 March, 2012 19:37 , Blogger ca_in said...

Me quedo con cualquier chimpancé alienígena cibernético, no sólo calculará mejor, seguro que además también gobernará mejor.

 
At 27 March, 2012 22:10 , Blogger Burbuja said...

Bah, una paliza a todos, que se la han ganado a pulso... xD

 

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