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Miscelánea.

Monday, October 8, 2012

Los libros

Desde hace ya muchos años Die Junten gestiona un servicio de préstamo de libros que propicia que cualquier ser humano, vegetal, animal o cosa pueda realizar sus estudios obligatorios sin hacer ningún gasto.

La idea es razonable: ya que el estado obliga a los chavales a estudiar lo lógico es que también les dé los medios para hacerlo, independientemente de su nivel económico. Se podría argüir que para eso Dios ya creó las becas de estudio, que prestar libros supone una puñalada para las editoriales [1] o que los ríos de las cuencas mediterráneas son tremendamente estacionales, pero es innegable que el principio en que se basa está bien asentado.

Luego, como siempre, vienen los problemas.

Para empezar, los libros son carísimos, por lo que no se renuevan cada año sino cada cuatro [*]. Esto provoca que cada curso que pasa los libros estén más estropeados. Nada de olor a nuevo, nada de páginas relucientes, pero tampoco nada de apuntar con bolígrafo los ejercicios ni de subrayar las majaderías que indicamos los profesores. Las páginas simplemente se arrugan, amarillean, se doblan, se mojan, se almidonan al secarse, se manchan de típex, de tinta, de grasa del bocata de boquerones... Que un libro llegue al cuarto año sin desintegrarse es un milagro que sólo puede deberse al azar.

Y eso suponiendo que no los adopte un berzas de ésos que creen que las mochilas están para jugar al fútbol en los pasillos.



Según avanzan los cursos uno se va dando cuenta, además, de que los libros se pierden con una frecuencia mucho mayor de la esperada. Algunos alumnos abandonan los estudios sin dejar rastro, otros olvidan los libros en alguna parte, otros deciden que prefieren tener libros nuevos (y que lo mejor es perder el usado que te dan para que tengan que darte uno nuevo)... El caso es que los libros desaparecen y Die Junten, con esa habilidad para hacer el idiota que Dios ha dado a las administraciones, se inhibe.

La teoría dice que si pierdes los libros tienes que pagarlos o quedas excluido del sistema de préstamos.

¿Qué ocurre?

Que los alumnos que abandonan probablemente usen sus libros para iluminar la noche de San Juan. Y, claro, tras abandonar, ¿para qué sirve excluirlos del programa de préstamos? Para nada. ¿Hay alguna forma de hacer que esa familia pague esos libros? Absolutamente ninguna.

Podríamos pensar que una medida razonable sería amenazar a esos padres irresponsables con excluir del programa al resto de sus hijos, pero es que no siempre hay hermanos a los que agarrarse.

¿Pero qué ocurre con esos alumnos que pierden libros y siguen asistiendo a clase como si tal cosa? Ocurre que salvo en contadas excepciones, ante el mareo burocrático que supone el control de los libros [2], los chavales siguen perdiendo libros como si tal cosa, curso tras curso.

La solución es obvia.

Quien pierda un libro o lo paga o es arrojado al foso de los cocodrilos. Y sus padres y sus hermanos con él. [3]

[*] Cuatro años por cuatro cursos, siete para los señores enanos en sus palacios de pierdra, nueve para los hombres mortales condenados a morir.
[1] Imaginen un hijo único. Si hace la ESO gastará cada curso unos 200€ en libros. Es decir, 800€ en total. En caso de que se le presten, como cada libro dura cuatro años, a Die Junten le sale el niño por cuatro veces menos, 200€. Eso significa que las editoriales han perdido en el proceso, grosso modo, un 75% de sus ganancias. Siendo imaginativos esto significa que disponen de ese 75% de pérdidas para sobornar a los políticos y que entierren la idea misma del programa de préstamos. Ejercicio: ¿En qué comunidades autónomas existe este programa?
[2] Háganse una idea: diez libros cada niño por quinientos niños da cinco mil libros que hay que guardar y gestionar como buenamente se pueda.
[3] Nota mental: estudiar la viabilidad de un foso de cocodrilos. Llamar a la mafia rusa y preguntar cuánto cobran ellos por hacer desaparecer cadáveres.

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16 Comments:

At 08 October, 2012 00:18 , Blogger Óron Mornen said...

¿El foso de los cocodrilos? Te estás ablandando. ¿Dónde quedó el Soylent-fish?

Ahora en serio, la gente debe pensar que los impuestos los producen duendes mágicos.

 
At 08 October, 2012 00:29 , Blogger Lenteja said...

Jope, lo de chantajear a los padres con excluir a los hermanos me parece un chantaje feucho. Bastante tendrán con tener un hermano capullo como para que el sistema les haga pagar por ello (en el bello e hipotético caso de que no sean como él). Que el Estado nos hermane lo justo, por favor.

 
At 08 October, 2012 08:17 , Blogger Inés said...

A mí la ídea del préstamo de libros (según la renta familiar) me parece bien. Insisto, la idea.

Porque luego la aplicación, como siempre, muestra lo mal que funcionan estas cosas en España. Por la mal llamada picaresca, claro.

 
At 08 October, 2012 11:08 , Blogger bequipequi said...

Igual es absurdo, pero ¿no se le ha ocurrido a nadie que cada niño deje un depósito de, digamos, el 10% ó 20% de lo que cuestan los libros y el deposito se les devuelva en Junio cuando reintegren los libros en buen estado? Vamos, que la idea del préstamo de libros me parece buena, pero no hay que pasarse de "bueno" hasta llegar al extremo de "tonto"

Por otra parte, odio a los pitufos, yo siempre fui más de Gargamel

 
At 08 October, 2012 12:37 , Blogger Ana María said...

De acuerdo con Bequi. Y si no, pues que se le descuente a los padres de sus ingresos, ya verás los palos que les caen a las criaturitas si a sus papás les falta pasta a cuento de los libritos de marras.

Lenteja, ni jope ni penita, esos padres son los que luego vienen a darte el coñazo porque TÚ has suspendido a SU retoño, pero jamás remarcan que su retoño va al insti a ver cómo envejeces.

Más palo y menos zanahoria es lo que hace falta en según qué sectores de la educación de este país. Efe, foso de cocodrilos ya.

:*

 
At 08 October, 2012 12:43 , Blogger Goethita said...

Bequi, Gargamel era IDIOTA. A mí me ponía de los nervios. Y los pitufos unos listillos. La verdad es que ahora que lo pienso... ¡¡vaya mierda de dibujos!! ¡¡ODIO a los pitufos!!

Efe, te gano en mi afán odiador. Por otro lado, no negaré que el Pitufo Gruñón te queda como un guante.

Y ahora me veo en la obligación de añadir: ¡¡No me pitufes!! (Obviamente soy la Pitufa Macarra)

 
At 08 October, 2012 12:48 , Blogger Goethita said...

Por cierto, ¿es Gárgamel o Gargamel? ¡Las esdrújulas son mucho más épicas! ¡Llamadme Goéthita a partir de ahora!

 
At 08 October, 2012 14:34 , Blogger daniel said...

¿No está claro el contrato? Lo pierdes = lo pagas. Y punto.

Editoriales: ¿Con las tiradas que hacen por título pierden dinero? ¿A la pasta que los venden? ¡Anda ya! Que bajen los precios y compraremos más, que si ha salido el sistema de préstamo es por la indecencia de los precios, así que la culpa es suya.

Gargamel: ¿Se inspiraría en los políticos, su autor?

 
At 08 October, 2012 15:32 , Blogger Lenteja said...

¿y qué tiene que ver eso con los hermanos del niño...? O_O

 
At 08 October, 2012 16:27 , Blogger Microalgo said...

Amo a vé.

Si el Peletérito Cuerpo de la Guardia Ceví te pone una multa, tienes tres únicas opciones: la pagas, o bien la pagas, o por otro lado puedes pagarla. Si no, te lo sacan de la cuenta y sanctas pascuas.

Pues con esto, igual.

Dicho sea sin demérito de la idea de los cocodrilos, que puede, asimismo, aplicarse en otros muchos casos (padres que llegan con su hijo suspendido con un 0,8 y que alegan "que zu shikiyo ejtudia musho", por ejemplo).

De modo que yo soy partidario de que los libros sean de uso gratuíto, pero no gratuítos. Y un libro destrozado cuanta como no-libro, claro.

 
At 08 October, 2012 17:05 , Blogger Álex Esteve said...

Eso te pasa por vivir en tierras comunistas. Aquí, en las tierras del norte, el Govern pasa de los libros así que toda la vida de Dios la gente los ha pagado de su bolsillo. En el caso de ser pobre-pobre como una rata pobre-pobre existen las becas.
Recientemente en algunos centros se ha implantado un sistema de "socialización de libros" para que las familias no tengan que pagar tanto por ellos cada año pero algo de dinero sí que hay que poner (y si lo pierdes/rompes/cambias por una cabra lo pagas) y encima es cosa de las AMPAs, el centro ni pincha ni corta.

 
At 08 October, 2012 18:09 , Blogger Burbuja said...

Cuando yo estudiaba (que cavernícola ha quedado) te prestaban los libros al principio del curso y los devolvías al final tal y como te los habían prestado.
Ay de tí si perdías alguno, lo escribias con bolis o lo rompías... a pagar como debería hacerse en cualquier sitio.
Si les rascas los bolsillos a los padres, vaya si se preocupan de lo que hacen sus churumbeles!

 
At 08 October, 2012 22:40 , Blogger ca_in said...

¡Hala! Te has dibujado con el rabo al aire.

 
At 08 October, 2012 23:19 , Blogger Efe Morningstar said...

Óron, la gente cree que los impuestos son para pagar a los políticos únicamente. De hecho, los duendes mágicos son los que hacen las carreteras y esas cosas.

Lenteja, no. Ten en cuenta que los niños son menores de edad y los padres sus responsables. El castigo de la expulsión del programa debería recaer en los padres directamente y, por tanto, en todos los hermanos.

Inés, la idea es buena. Está llevada a cabo como el culo. Como todo.

Bequi, la idea de un depósito no me gusta mucho y también sería un lío. Ten en cuenta que parte del problema del control es que lo llevamos los profesores y ya con el curso empezado. Si encima tuviésemos que manejar dinero sería una catástrofe.

Ana María, pobre gente, no tienes corazón, quieres acabar con la picaresca y la irresponsabilidad, eso es antiespañol, que lo sepas.

Daniel, está muy claro pero no hay forma efectiva de control, simplemente. Lo de las pérdidas, obviamente, afecta, aunque sí es cierto que los libros de texto son un pastizal enorme que mueve tiradas de decenas de miles de ejemplares al año... No como las novelitas. Pero, insisto, si antes ganabas cien millones y ahora sólo cincuenta, pues te jode.

Goe, tienes razón: los pitufos eran insoportables. Y yo siempre he dicho Gargamel, nada de esdrújula. Te chinchas. Goéthita es impronunciable, pasamos de ti.

Micro, me parece muy bien, que venga la Benemérita al centro y que se encargue de toda la gesitión de los préstamos. Y, de paso, de la disciplina.

Álex, sí, te entiendo, vivís en 1980. No pasa nada, no pasa nada, en la capital del reino están igual. Si cuando yo digo que al norte de Despeñaperros sólo hay bárbaros es por algo.

Burbuja, ya, sí, es relativamente fácil hacer que los padres de un niño modelo paguen porque su hijo ha perdido —de verdad— un libro. Hacer que los padres de un berzas paguen los siete libros que su hijo ha quemado en San Juan es más complicado, sobre todo porque ellos mismos le prestaron el mechero y la gasolina.

Caín, perdona, eso no es un rabo. Los pitufos tenemos colita.


 
At 09 October, 2012 00:02 , Blogger Lenteja said...

Supongo que vivimeos en una sociedad católica apostólica y no hay nada que hacer.

 
At 09 October, 2012 17:51 , Blogger NáN said...

Nosotros cadaverizamos a buen precio. Para "desapariciones", consulte el catálogo de la mafia albanokosovar.

Gracias por su llamada.

 

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