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Miscelánea.

Friday, February 22, 2013

Adolescencia y tragedia

Cuando Wilson MacCanahan escribió Adolescencia y tragedia allá por los años ochenta la obra fue un fracaso absoluto de ventas que, para colmo, dejó congelada a la crítica especializada. No era el momento adecuado para publicar un estudio que, como se vio en décadas posteriores, se había adelantado a su tiempo.

La obra consta de cuatro partes en las que el autor disecciona la adolescencia basándose en su aparición como trope, permitanme el barbarismo, a lo largo de cuatro mil años de historia literaria. Así, en la primera parte, MacCanahan define al adolescente usando sus primeras apariciones reconocibles, cuyo arquetipo es Romeo: un enamorado idiota capaz de llevar a la ruina a toda su familia con tal de llevarse al huerto a una Julieta que no le va a la zaga. Los jovencitos son pues alocados, irresponsables, carentes de luces, pasionales y ridículos.

En la segunda parte el libro recoge la evolución del arquetipo siglo a siglo, pasando de Verona a la campiña inglesa, del Montesco a las hermanas Bennet, pequeñas mujercitas adorables de buen seso que pasan el día pintando, cantando, llorando y acostándose con soldados sin fortuna. Es el momento cumbre de la adolescencia precinematográfica, que por fin adquiere una pátina de respeto y de épica, como todos podemos ver.

Continúa luego el autor preguntándose, sin embargo, por qué esa escasez de héroes juveniles en la ficción. Por qué los mejores héroes jóvenes son o bien infantes o bien miniadultos hipermadurados. Dónde quedan esa rebeldía característica, ese original gusto por la moda, esa refrescante miopía existencial que serían tan característicos a partir de la segunda mitad del siglo veinte. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Era el adolescente como lo conocemos hoy día ninguneado? ¿Por qué se obligaba a los jóvenes españoles a ir sin afeitar y en pantalón corto hasta bien cumplidos los dieciocho? ¿Por sadismo estético? ¿Por venganza? ¿Por qué Un Capitán De Quince Años es un niño y D'Artagnan un resabiado con más kilometraje que George Clooney? ¿Es que realmente no existía el adolescente actual? ¿Y el acné? ¿Antes no había acné?

Todas estas preguntas son respondidas por MacCanahan en la parte final del libro, cerrando así las bocas de asombro y muda admiración de sus siempre descontentos lectores: el adolescente no existía, efectivamente, sino que fue un invento americano de los años cincuenta.



Consideremos dos posibilidades. Quizás en épocas anteriores los niños pasaban de simpáticos diablillos a jóvenes avispados y luego a adultos, aunque había un lapso temporal que sólo producía vergüenza propia y ajena que todos intentaban evitar mostrar. La rebeldía, los granos, las poluciones nocturnas, los suspiros con la almohada, el nihilismo de borracho estando sobrio, el olor corpopral en desbandada, las quince horas de sueño al día... Todo eso o bien permanecía oculto bajo una conspiración mundial o bien no existía. MacCanahan, un ockhamista declarado, lo ve claro en su tesis final. Tal y como hemos adelantado, el adolescente no existía y los niños crecían, como en Big, de la noche a la mañana, ganando todos en felicidad.

En 1950, sin embargo, EEUU empezó a experimentar la guerra bacteriológica con sus propios ciudadanos, ampliando por error el proceso de maduración física y mental hasta un máximo de cinco años. Esto produjo algunos desajustes menores que pudieron ser controlados pero más adelante, ya en los setenta, se empiezan a considerar los beneficios de una larga adolescencia. Ante la crisis del petróleo, el fin del sueño americano y el aumento del paro los gobiernos occidentales (y los orientales casi de forma simultánea), deciden que el mejor modo de eliminar el desempleo es alargando cinco años más (¡o diez) ese lento proceso de maduración que antes se hacía en un fin de semana. Se postergaba así la inclusión en el mercado laboral, y, como efecto colateral (uno de tantos) se abrían nuevos mercados para esa nueva subespecie humana.

Finalmente, en el epílogo de Adolescencia y tragedia MacCanahan adelanta el germen de su siguiente publicación, insinuando cómo esa ralentizada maduración exige una profunda transformación social: idiotización de la educación (lo que antes se aprendía en un mes ahora necesita de tres años), aumento de la atención cultural específica (vídeojuegos, Mario Casas, Bieber, Pitbull), creación de mercados específicos (Tuenti, Omegle, porno online), aparición de drogas populares (con dibujitos), simplificación del lenguaje (producto de la idiotización anterior), etc.

Una gran obra que nadie debe perderse. Muy recomendable.

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26 Comments:

At 22 February, 2013 01:56 , Blogger Miss Hurry said...

Emmmmm ¿sí? interesante... eso explicaría muchas cosas, pero éste definitivamente no me lo voy a leer.
¡¡Me encantan tus sábanas, yo tengo unas igual!!

 
At 22 February, 2013 08:46 , Blogger Microalgo said...

Esto lo ha escrito un viejo cascarrabias. ¡Viva Sensación de Vivir!

 
At 22 February, 2013 09:04 , Blogger NáN said...

Totoro no tiene bló, ¡ay!

Alex es un vago redomado, ¡ay!

Bequipequi no tiene bló, ¡ay!

 
At 22 February, 2013 09:15 , Blogger Pal said...

Juro que tengo un borrador que escribí hace dos días sobre la invención de la adolescencia. Acabo de alucinar con tu entrada y éste sí que me lo voy a leer peroqueya.

¿Has escrito "porno"? Es un error, ¿¿no?? ¿Lo ibas a poner en el buscador y se te ha colado?

 
At 22 February, 2013 09:30 , Blogger breadbimbo said...

Sensación de vivir? Viva salvados por la campana! Viva al salir de clase!

 
At 22 February, 2013 10:42 , Blogger NáN said...

Un libro digno de ser leído si no fuera porque todo lo importante ya lo has contado.

Lo de la inexistencia del acné te lo explico yo. De todos es sabido, porque nos lo repetía incasable el Padre Braulio, que el acné es un efecto colateral de la masturbación compulsiva.

En tiempos no muy anteriores a los míos, los jivencitos de 13 folgaban como locos, con hembras placenteras. Los hijos de los trabajadores, por ende pobres y viviendo en un mundo amoral, por todas partes. Los de la clase media, porque era costumbre sana que el padre presentara al hijo en su burdel de preferencia cuando este cumplía los 13 o los 14 años (desconozco el motivo de esa diferenciación).

Se producían entonces diálogos tan interesantes:

- Pero Don Francisco, ¿a quién nos trae hoy?
- A mi hijo, que desde hoy es ya un hombrecito. Lo que gaste a partir de ahora, me lo pasas a mi cuenta.
- Marijul, encárgate de Paquito, que hoy lo bautizamos. -dirigiéndose a Paquito- Eres un mocito muy guapo, ¿sabes?

 
At 22 February, 2013 12:03 , Blogger Goethita said...

¿Sensación de vivir? ¿Salvados por la campana? Anda que no estáis pasados...

¡¡VIVA CANDY-CANDY y sus lágrimas como puños!!



 
At 22 February, 2013 12:06 , Blogger Pal said...

Y los muy muy feos con las ovejas NáN no te olvides de las ovejas... qué tiempos aquellos! No hacía falta ir al bar para ligar, cualquier prado era bueno.

 
At 22 February, 2013 12:45 , Blogger Salamandra said...

Qué cantidad de cojines, gensanta

 
At 22 February, 2013 13:38 , Blogger Ana María said...

Qué clase de cerebro enfermo como el tuyo puede mezclar a Romeo con las Bennet y con el porno...

BTW, yo también tengo unas sábanas así (la de arriba ha desteñido como mil veces). Oh, maravillosa mezcla de colores de los cojines. ¿Daltónico? ¿Aberrante cromático? Jesús ¬¬

:*

 
At 22 February, 2013 15:05 , Blogger Be said...

XDDD Eres un Borges de la vida...

 
At 22 February, 2013 19:16 , Blogger NáN said...

Sí, Ana María, pero si te excedías ibas a la cárcel. Es decir, si te enamorabas de una en particular, que con la especie, oyesh, un desahogo viril, pero con una individua concreta, un asalto a la moral.

 
At 22 February, 2013 19:49 , Blogger Efe Morningstar said...

Missurri, muy bien, veo que has captado LO ESENCIAL del post. Las sábanas, digo.

Microalgo, yo he sido un viejo cascarrabias desde muy pequeño, que ya me lo decían todos.

O eso o suavón.

NáN, ¿qué?, acabas de descubrir que espiar a la gente era mucho más difícil en el siglo en que viven esos tres, ¿verdad?

Por cierto que ese diálogo lo he visto yo en no menos de mil películas españolas así que debe de ser cierto.

Nota: Un amigo mío me confirmó en tiempos una escena similar pero cambiando su padre por su hermano. Así era el siglo pasado, así.

Ahora ya no se hacen esas cosas, CLARO.

Pal, efectivamente, yo quería poner "concupiscencia en línea" pero el iphone me ha corregido.

Bimbim, tú no has tenido una infancia, tú has tenido un sabotaje.

Goe, tú no has visto más lágrimas que las de papel, no te tires rollos, que tienes la empatía de un roboto japonés de Go Nagai.

(Que estrictamente son vehículos y no robotos, pero bueno).

Salamandra, uno nunca tiene suficientes cojines en casa. Eso es así.

Ana María, la duda ofende: ninguna clase. (Los cojines tienen que ser de colores o no ser, como los calcetines).

Be, qué va, Borges de principios variacionales no sabía nada y de tonos de verde menos.

 
At 22 February, 2013 19:56 , Blogger Miss Hurry said...

Lo sé. Al principio dudé entre las sábanas y los cojines, pero veo que elegí bien :D

 
At 22 February, 2013 20:28 , Blogger Pal said...

Pss Efe... ¿Por qué NáN me llama Ana María? Ya me lo llamó en otra entrada, ¿no? ¿Está loco?.. PREGUNTO.

 
At 22 February, 2013 22:16 , Blogger NáN said...

Sí, respondo. Pero aparte de eso, leo en diagonal porque se me ha puesto chungo el ojo derecho. No se puede discutir en los bares con gente más grande que tú. Ya no hay educación ni respeto.

Pal, perdón. Perdón, Pal. (Con el copypaste lo podría hacer eterno, pero creo que el mensaje llega).

 
At 23 February, 2013 14:11 , Blogger Ana María said...

Por qué me obvias, Pal, sufro mucho, sábelo :(

 
At 23 February, 2013 21:03 , Blogger Pal said...

Nooooo no sufras!! Si que me confunda contigo no es problema!!
Yo sólo pregunto porque he escuchado en la TV que un porcentaje de los internautas estamos locos y como yo sólo me conozco a mi (y mal no te creas) pues para saber en qué lado estáis cada uno.

 
At 23 February, 2013 22:30 , Blogger Álex Esteve said...

NáN, yo? No entiendo a que viene esta afrenta.

 
At 24 February, 2013 08:32 , Blogger NáN said...

¿Acuála es la afrenta, Alex, que me estoy perdiendo?

Anda, ¡que si estamos escribiendo todos desde el mismo frenopático...!

 
At 24 February, 2013 13:15 , Blogger Álex Esteve said...

"Totoro no tiene bló, ¡ay!

Alex es un vago redomado, ¡ay!

Bequipequi no tiene bló, ¡ay!"

No entiendo la referencia xD

 
At 24 February, 2013 18:52 , Blogger bequipequi said...

This comment has been removed by the author.

 
At 24 February, 2013 18:53 , Blogger bequipequi said...

hay que ver, falto un día y me montais un chat, qué poca vergüenza!

 
At 24 February, 2013 20:25 , Blogger NáN said...

Coooooño, Alex, que estuve haciendo una visita oficial de todos vuestros blós y no actualizas desde el 2 de mayo de 2011, hijo mío, y tienes otro bló esperanzador que no tiene ninguna entrada.

¿Qué quieres que te llame, "hormiga laboriosa"?

 
At 24 February, 2013 22:09 , Blogger Álex Esteve said...

Ah, abandoné el blog porque no me apetecía escribir pero no lo he cerrado porque no me arrepiento de él (solo de la forma de escribir, cosa que repararé algún día). Y el otro blog es colectivo de la universidad y la asignatura acaba de empezar.
Pero no te voy a negar que soy un vago. Lo de la afrenta era bromita.

 
At 25 February, 2013 00:03 , Blogger patan said...

Curioso, justamente el otro dia estaba viendo "Casi Famosos" y la insufrible madre del protagonista, contracorrientista estricta y aborrecedora de todos los topicos de la sociedad, le dice a su hija "La adolescencia es un invento de marketing".

 

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