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Miscelánea.

Friday, May 24, 2013

Alectores

Rodeado desde siempre por lectores, ya fuesen de tebeos, novelas románticas, ensayos políticos, alta o baja literatura, recuerdo que me sorprendió la primera vez que entré en una casa donde no había libros por ninguna parte. Tan acostumbrado estaba a ver las enciclopedias de casa, los libros mejores y peores en las estanterías, las revistas y periódicos, los apuntes de Dios Sabe Quién que acumulaban polvo en una caja de cartón, que no había considerado la posibilidad de que hubiera viviendas sin libros de ningún tipo.

De hecho, miento, no las hay: en cualquier casa siempre encuentras una docena tonta de libros. Uno de cocina que nadie usa. Dos que venían gratis con el periódico, tres que te han ido regalando a lo largo de los años, siempre por compromiso y sin criterio alguno, gente que no sabía qué regalar. Otros tantos que le han regalado a tu mujer o tu hijo. Un par más que son lectura obligatoria del colegio de alguien. Las páginas amarillas dentro de su plástico. Las páginas amarillas del año anterior. Y en medio de esa biblioteca, negra, una agenda que te dio la caja de ahorros por domiciliar una factura, hace ya tantos años.

Una vez superado el shock incial uno se percata de que hay mucha más gente sin libros de la que uno pensaba. Están todos por ahí, danzando, con sus caras de Humano Básico Sin Complementos, en el supermercado, la cola del banco, la calle... Esos primos que no quieres ver, la vecina pesada y cotilla, mucha gente con uniforme, telepersonajes, chandalistas, vendedores de libros de El Corte Inglés, profesores de lo suyo y de lo mío, la lista es interminable.



Hace una semana pasamos un cuestionario (¡otro!) a los padres de las criaturas. La mitad han sido devorados en el proceso, quién sabe si por las alimañas o por los padres de las alimañas, así que no tengo estadísticas fiables, pero no me resisto a comentar un poquitín los resultados.

De diez, cinco dicen tener entre cincuenta y cien libros en casa. Uno dice que no llega a eso. Tres dicen que pasan de los doscientos y uno dice que se queda entre una y dos centenas.

Miro el cuadernillo. Hago un repaso mental de los alumnos. Recuerdo que, de nuevo, el sesgo es importante porque los peores estudiantes son los que se han comido la estadística. Y entonces me fijo en lo realmente divertido del asunto.

Las opciones de respuesta son: menos de cincuenta, hasta cien, hasta doscientos y más de doscientos.

Y ya está.

Más de doscientos y el infinito son lo mismo.

Ahí está el quid del asunto: los que están haciendo la encuesta tampoco tienen libros en casa.

Que alguien nos mate a todos ya.


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32 Comments:

At 24 May, 2013 08:02 , Blogger martinyfelix said...

Asumelo, la gente normal no tiene más que cuatro librejos (de las categorías que has mencionado tú) en sus estanterías. El espacio sobrante lo llenan con jarrones inútiles.
Y el caso es que me invade una sensación extraña, como se desasosiego cuando entro en una casa ajena donde no tienen libros. Es como si esas casas no fueran acogeadoras.

 
At 24 May, 2013 08:48 , Blogger Totoro said...

También esta la opción B, Efe que no lo has pensado: mi casa es digamos.... "acogedora" (por no decir minúscula) con lo cual me he desecho de la mayoría de los libros (ediciones baratas y libros horribles)y me he quedado con los que me gustan.. para todo lo demás: mi maravilloso y adorado Kindle (loado sean los dioses inventores de tan magnifico aparatejo).
Eso si... conozco gente que ha comprado libros a "granel" para llenar las estanterías... y por colores (no vaya a ser que no le conjunten con el sofá...ñeg)

 
At 24 May, 2013 08:57 , Blogger Pétalo said...

Que no hombre, que lo que pasa es que todos usan Kindle!!

No, no cuela. Sobs. A mí me pasó como a ti. Patidifusa me quedé, toda tierna y adolescentica.

 
At 24 May, 2013 09:28 , Blogger bequipequi said...

Pues yo tengo pocos libros (por la misma razón que Totoro y con la misma solución que ella) y metidos en armarios con puertas, porque los joíos tienen la puta costumbre de atraer el polvo casi tanto como la tele (que no la meto en un armario porque entonces no la veo).

Quien visita mi casa y no pasa del salón no ve ni un libro.

 
At 24 May, 2013 09:28 , Blogger Microalgo said...

Hace unos meses me pasó lo mismo, y cuando mi muhén y yo salimos al ascensor, de vuelta, fue lo primero que comentamos. En este caso no había NI UNO. Creo que las únicas letras que había en todo el salón eran las de la palabra "SAMSUNG", y sí, el televisor ocupaba una muy buena parte de la pared.

 
At 24 May, 2013 09:33 , Blogger Peque said...

Pues yo tengo verdaderos problemas para encontrar sitió para guardarlos. Y mis hijos tienen las estanterías llenas, eso si , Superman, Asterix, Batpat, Batman, El diario de Greg, cosas que le gustan, pero lo importante es que se aficionen.

 
At 24 May, 2013 10:51 , Blogger NáN said...

Primero respondo a ca_in su comentario del post anterior. ¡Por supuesto que "felicidades". Lo malo de alcanzar una "cierta edad" es que estadísticamente te mueres antes. Pero me han dicho que un microsegundo después de morirte, ya no te enteras de nada. Así que, ¿quién dijo miedo?

Lo importante es que, mientras sea una rata apestosa consciente, voy a vivir de vosotros.

Y ahora, al grano. Creo que la última opción está mal fraseada. La opción, correctamente planteada, sería "Tengo una barbaridá d'ellos".

¿Te has dado cuenta, Efe, de que el héroe literario nacional es un tipo que se volvió loco de tanto leer? ¿Qué padres desalmados pueden querer dar mal ejemplo a sus hijos, leyendo ellos, para que los churumbos acaben locos?

 
At 24 May, 2013 11:17 , Blogger Goethita said...

Supongo que ahora con el ebook lo normal será no tener ninguno en casa. Uno de mis recuerdos de toda la vida es ir a las estanterías de casa (de suelo a techo y ocupando toda la pared)a buscar algo para leer. En fin, los tiempos cambian.

Yo cuando voy a casas ajenas y veo una estantería, SE ME VAN LOS OJOS. Tengo que hacer auténticos esfuerzos para no ir a cotillear como las locas a ver qué hay.

 
At 24 May, 2013 11:23 , Blogger Goethita said...

Peque, mis padres, según entraba por la puerta, me gritaban: "¡¡Y NADA DE LIBROS!!" porque si no, no hacía los deberes.

Otra frase habitual: "¡¡Nada de libros en la mesa!!" o la famosa "voy cuando acabe el capítulo"

Mis padres se volvían locos porque nos poníamos a leer y no queríamos ir a comer, ni a bañarnos, ni a estudiar ni a nada.

 
At 24 May, 2013 11:28 , Blogger Ana María said...

Más razón que un santo el señor NáN, el héroe nacional enloqueció de leer. Y Goe, a mí me pasa como a ti; la primera criba es ver si hay o no libros, y la segunda, es comentar con el dueño si hay alguno que haya leído: si no sabe salir de esa es como si no tuviera libros... Nunca te zumbes a nadie que no tenga libros en su casa...

Efe, me quedo con esto: "Una vez superado el shock inicial uno se percata de que hay mucha más gente sin libros de la que uno pensaba. Están todos por ahí, danzando, con sus caras de Humano Básico Sin Complementos, en el supermercado, la cola del banco, la calle... Esos primos que no quieres ver, la vecina pesada y cotilla, mucha gente con uniforme, telepersonajes, chandalistas, vendedores de libros de El Corte Inglés, profesores de lo suyo y de lo mío, la lista es interminable." Humano Básico Sin Complementos es como la Nancy pero en carne mortal.

Cuando dejaron de caber libros en las estanterías de mi habitación, me regalaron el Kindle. Leyendo vorazmente, como si no hubiera un mañana, claro.

Lectores... Esa raza en extinción.

:*

 
At 24 May, 2013 11:35 , Blogger Óron Mornen said...

Mi librería de 3 x 3 agradece la invención de los libros digitales. Ahora puedo tener libros para el resto de mis dias en una unidad de estado sólido del tamaño de mi uña. :D

 
At 24 May, 2013 12:14 , Blogger Miss Hurry said...

¡Qué suerte tenéis todos de que vuestros padres tuviesen muchos libros y os inculcasen el valor de la lectura! ahora podéis horrorizaros porque la gente, que el único contacto con libros que ha tenido ha sido la lectura obligada de La Celestina y que no sabe que hay otro tipo de literatura, pase de leer.

 
At 24 May, 2013 12:28 , Blogger Microalgo said...

En mi caso fue más mi hermano. Yo iba leyendo los que él dejaba caer.

Por su sulpa-culpita, de los tres tomos del Ceñó de lo Zaniyo que editó al principio Minotauro, el primero y el segundo en los que leí esa historia, eran primeras ediciones en castellano (el tercero, fue ya una segunda edición). Ahora tienen que valer una pasta loca, porque seguro que hay un montón de frikis deseosos de hacerse los tolkinianos viejos siendo unos malditos conversos de después de la película.

Ptuájh!

 
At 24 May, 2013 13:11 , Blogger JJ said...

No, efe, no es que los que hacen las encuestas no tengan libros (por atractiva que sea la idea, si las han hecho cargos no políticos de las consejerías me fío más que de los ceporros que salen en las fotos). No, se trata de que no quieren analizar la realidad, con su displicencia hacia las clases bajas. ¿Te suena ese paternalismo en la administración?

 
At 24 May, 2013 15:49 , Blogger Lain said...

Yo creo que lo que te están matando son las encuestas.
No las pases. Invéntate resultados felices n.n

 
At 24 May, 2013 17:17 , Blogger Sil said...

Yo conozco a varias personas que no tienen un libro en su casa. Así que sí, existen.

Y con respecto a estos cuestionarios, ¿para qué leches sirven? Porque para que se lea más, no, eso es seguro...

 
At 24 May, 2013 17:21 , Blogger breadbimbo said...

En mi casa sin contar cómics habrá unos 400 libros, quizás más.
Yo de pequeño me hice ayudante en la biblioteca del cole para poder sacar más de un libro a la semana.
Sigo leyendo unos 10 libros al año (libro arriba, libro abajo), y sin contar los cómics.
Y mírame... para que veas, crecer rodeado de libros y leer con asiduidad no te garantiza nada.

 
At 24 May, 2013 17:58 , Blogger Biónica said...

Yo ahora tengo cómics. Bastantes... Igual les hago foto, que estoy muy orgullosa xD. Para todo lo demás, Kindle!

Y la mayoría de los que me rodean no tienen ni un solo libro en su casa. Triste pero cierto.

Peor los que se jactan de no leer desde que terminaron la carrera... :-S

 
At 24 May, 2013 18:22 , Blogger ca_in said...

¿Ponerme a contar cuántos libros tengo en casa (obviando los que se quedaron en las mudanzas)? Sí, hombre... Más de 200 y vas que chutas.

Por cierto, ¿las grapas se consideran libro? ¿Es necesario un lomo? ¿Cómo de grueso?

De todas formas, yo soy un desnaturalizado. En mi familia, las generaciones anteriores eran sin libros, y también lo son algunos de mi generación.

 
At 24 May, 2013 19:29 , Blogger Efe Morningstar said...

No me puedo creer que nadie diga nada de lo mona que me ha quedado la guillotina, ni de que tiene un brazo muy largo o muy gordo, o que es muy alta o muy baja.

Martinyfelix, es que no son acogedoras. Son hoteles o decorados de película.

Totoro, yo llevo un par de años controlando qué compro en papel sencillamente porque no sé dónde meter nada. Siempre estoy pensando qué mueble "sobra" y puede ser reemplazado por una estantería. El kindle es el mejor invento de la historia.

Pétalo, sí, claro, claro, kíndeles en los ochenta y noventa. Yaaaaa.

Bequipequi, ¿insinúas que debería quitar el polvo de los libros del salón de vez en cuando? ¿Y el de los libros de los cuartos también? Qué locura, eso es demasiado trabajo. Seguro que la Señora Que Limpia se queja.

Micro, es que seleccionáis fatal a las amistades. Espero que no volváis más, a menos que sea armados con hachas.

Por cierto, yo me hice fan de ESDLA con Bakshi. Decir esto y la edad, misma cosa es.

Peque, tus hijos no van a leer muchas cosas mejores que el Astérix de Goscinny por muchos años que tengan. Esa mala baba y ese humor tan fino (y tan disimulado tras los guantazos) son inimitables.

NáN, resumiendo de cualquier manera, las grandes aportaciones españolas a la literatura son: la picaresca del Lazarillo, los antihéroes del Quijote, la quimera del Don Juan y la puta vieja Celestina.

Marca España.

Para que luego nos quejemos de la leyenda negra.

Goe, la pelea de los libros en la mesa estaba perdida desde el principio. La paciencia de un niño leyendo Mortadelo es desesperante para un adulto. Y lo de "espera que llegue a un punto y aparte" da para una tesina sobre métodos de combate psicológico.

Ana María, ¿"nunca te zumbes..."? Pero, por quién nos tomas, nosotros somos gente etérea, espiritual, carente de pulsiones animales. Además, mis supersentidos nazis detectan esas carencias antes de ver ninguna casa. Antes de saludar, me atrevería a decir.

Óron, sí, pero por muy sexi que sea el kindle, no se acerca a la felicidad de tener una madriguera con las paredes invisibles, ocultas tras los libros.

Missurri, bueno, en mi casa no leía todo el mundo, pero había bastantes libros. Yo conseguí pronto mi propio mueble y mi estantería para colocar mis adoradas posesiones tebeíles, aunque no empecé a acumular libros propios hasta que no dispuse de dinero para comprármelos a mi gusto cada vez que quería. (Los tebeos, ahora esto parece un imposible, entonces eran más baratos).

JJ, desengáñate, estas encuestas concretas las hacen las mismas mentes preclaras que hacen las pruebas de diagnóstico. Ni han visto un niño en la vida ni tampoco un libro.

Laín, rellenar una treintena de cuadernillos es algo que no se me ocurriría ni harto de Macallan. Además, no puedo inventarme la felicidad, me sale siempre torcida.

Sil, los cuestionarios sirven para conocer al enemigo (y luego venderle cosas). Seguro que toda la información recogida acaba en manos de Planeta, Movistar o Amazon.

Qué gente más rara conoces.

Bimbim, los tebeos son incontables. Si olvido los de grapa, en su inmensa mayoría tan valiosos como papel de estraza, en formatos tipo álbum o libro debo de tener centenas, tanto o más que novelas. Todo muy chupi pero un día me volveré loco y tiraré todo lo que me parezca insuficientemente bueno.

No, mejor los quemaré en la chimenea. Mmm. Necesito una chimenea.

Biónica, la gente que se jacta de no leer es como la gente que se jacta de no pagar impuestos o la gente que se jacta de comer bebés foca.

Es gente, vaya.

Caín, yo no cuento los tebeos como libros y ya está. Si tuviera que contar tebeos me explotaba la cabeza. En mi familia no lee todo el mundo. Mis abuelos no eran nada lectores. Son mis padres (y algún tío) los que salieron mutantes. El resto, eeerrrr...

 
At 24 May, 2013 21:26 , Blogger NáN said...

Sigo teniendo mi Kindle en el paquete de cartón, esperando tiempos mejores. Que llegarán pronto, seguro.

Quería hacer unas puntualizaciones:

1. Una biblioteca en la que no tengas un 40% de los libros acariciados, hojeados, pero sin leer todavía, no merece la pena. El porcentaje alto de libros sin leer indica tu gran ánimo y fuerza espiritual y confianza en el futuro.

2. Trabajé muchos años como traductor de libros, me hice amigo de los editores y varias veces recibía en casa el regalo de todo el fondo editorial, así que solo por eso y por mi voracidad en la compra de novedades, nos vamos a cantidades de cuatro dígitos.

3. Me extraña, Efe, que no hayas establecido la relación. He estado en casas sin libros (o con unas inmundicias llamadas tales) y siempre coincidía con que estaban encendidas la TV de la cocina y la de sala (como si lo primero que hicieran al levantarse fuera quitar el paño que cubre la jaula del loro). Te llevan a la sala, te ponen una bebida ¡y no apagan la TV! Yo me pongo a hablar a voz en grito: "es que con la tv no os oigo bien y supongo que vosotros a mí tampoco”. Este truco no falla: ¡quitan el volumen!, aunque no osan desconectar el aparato, no vaya a ser que de ello dependa la circulación venosa de los habitantes

4. Queridos míos todos: habréis notado que se aproximan tiempos difíciles, prácticamente bélicos, o al menos de privaciones. Si jugáis en exclusiva la carta del e-book y las pilas en el Mercado Negro se vuelven inalcanzables, y la electricidad es un cuento para dormir a los niños, ya os podáis imaginar por dónde os podéis meter el Kindle o con qué haréis la sopa del domingo. A Efe y a mí, las paredes forradas de libros hasta nos pueden salvar la vida si estalla una bomba frente a nuestra casa.

Me he alargado, pero es que estoy viendo por la ventana cómo cae la luz, con un precioso dorado rojizo, indicando que ya es tiempo de ponerme unos pantalones, quitarme el jersey astroso e iniciar la Ruta del Escocés.

Como no era obligatorio leerlo, no me siento culpable de haber hecho perder el tiempo a nadie.

 
At 25 May, 2013 00:10 , Blogger breadbimbo said...

Ni se te ocurra, yo me hago 800 km y los adopto. O te cambio su peso en leña.

 
At 25 May, 2013 13:59 , Blogger HotBless said...

Me he sentido dentro de "La invasión de los ultracuerpos" o "Vinieron de dentro de..." leyendo este post

 
At 25 May, 2013 16:51 , Blogger Martes said...

Yo iba a hacer un comentario en la tónica habitual, pero me ha impresionado mucho el de Miss Hurry. Mis padres leían. Más aún: mis padres me leían. ¿Qué mérito tuve de ser una lectora voraz? Ninguno. Y seguro que vosotros tampoco.

Por ejemplo, más mérito tuvo mi padre que, siendo hijo de minero medio analfabeto, acabó doctor en historia y lector apasionado. No sé si es que eran otros tiempos. A lo mejor antes los analfabetos se avergonzaban de serlo y empujaban a sus hijos a leer. No lo sé, la verdad.

 
At 26 May, 2013 22:15 , Blogger NáN said...

Qué bonica la guillotina, oyes.

 
At 27 May, 2013 01:07 , Blogger Efe Morningstar said...

NáN, eres un manazas. Por partes: 1) Si yo tengo más de cuatro o cinco libros sin leer me abstengo de comprar más. Mis neuras poderosas en mí son; 2) normal, si uno se lee un libro a la semana durante treinta años ya salen mil quinientos, y tú tenías cinco o seis mil años, que me acuerdo; 3) nonono, en mi casa siempre teníamos la tele puesta y, a veces, también la radio: el silencio para leer es de débiles; 4) la electricidad es súper barata, sólo hace falta una bici, una dínamo y un esclavo pequeño.

Y 5), ahora ya no vale. Se siente.

Bimbim, no digas cosas como "leña" delante de tus libros, que luego tienen pesadillas.

HotBless, sí, sí, ¿pero te has sentido como un ultracuerpo o como un fornido héroe?

Yo voto "ultracuerpo".

Martes, a mí no me ha leído nadie en la vida. Mi padre siempre estaba leyendo (y así sigue) pero el resto de la familia no. Unos leían de vez en cuando, otros bastante, la mayoría jamás. Lo que sí es cierto es que me juntaba con los gafas de la clase que leían desde siempre.

Astérix lo descubrí, por cierto, en casa de un amigo (saluda si te sientes aludido) y no fue hasta más adelante que pedí que me compraran el primero. Que fue "Astérix Gladiador", ya que estamos. (Para mi gusto el mejor dibujado de todos).




 
At 27 May, 2013 07:59 , Blogger NáN said...

Sí a casi todo: si Ardilla está de viaje y se funde una bombilla, espero su regreso.

1.500 son ya cuatro dígitos.

En vacaciones de verano leía uno al día, lo que suma.

Soy un feroz lector de poesía & los petas son unos vagos que escriben rayitas dejando mucho espacio & los libros son chiquitos = ayer, por ejemplo, en la ruta del escocés, me puse en el bolsillo un librito de Ashbery, leía en la barra y al volver a casa ya lo había terminado (y subrayado en un 70%).

O sea, que un lector de poesía tiene un multiplicador de 3'7 del número de libros leídos.

A la TV: muerte.

 
At 27 May, 2013 09:44 , Blogger Goethita said...

Ah, que es una guillotina. Qué mona (JA! Sufre! Es Lunes y ODIO todo. Incluida tu guillotina)

Martes, mis padres ni leían ni mucho menos me leían (excepto el periódico, eso sí). Creo que trabajar y tener cuatro hijas les quitaba bastante tiempo (y las ganas de vivir). Eso sí, en mi casa había libros. Por todas partes. Y en navidad siempre caían 3 ó 4 (por cabeza).

Miss, sí, ME HORRORIZA que la gente no lea. Igual que me horroriza que 840.000 personas en España sean analfabetas. Obviamente yo lo he tenido muy fácil, pero me sigue pareciendo horrible el asunto. ¿A quién no?

 
At 27 May, 2013 09:55 , Blogger Goethita said...

Errr.. digo que ELLOS leían el periódico,no que me lo leían a mí... EJEM

 
At 27 May, 2013 10:25 , Blogger NáN said...

Joder, muchos analfabetos. En los tiempos de mi admirado Franco, con la mili obligatoria, los hombres se licenciaban sabiendo leer, escribir y algunas cosillas más.

Luego están los analfabetos funcionales, que deben de ser millones, incapaces de procesar los mensajes.

Después estamos los que en las formulitas de Efe vemos hermosos diseños de lápidas grecolatinas.

La cosa no pinta nada bien.

 
At 27 May, 2013 12:30 , Blogger Miss Hurry said...

No, si a mí también me horroriza, sólo digo que hay gente que no ha tenido una librería en casa donde poder elegir por lo que, al final, acaba por no leer nada y que es triste porque algunos de ellos leerían si alguien les hubiera introducido en el mundo de la lectura a tiempo, así que sí, me horroriza, pero no me gusta la posición “es un horror porque yo ya devoraba libros a los 14”.

 
At 27 May, 2013 13:47 , Blogger Goethita said...

NáN, los analfabetos funcionales SON LEGIÓN.

¿Ves hermosos diseños de lápidas grecolatinas en las formulitas de Efe? Jo, qué bonito, yo ahí veo MUCHO AMOR. Efe es un pelín más joven que tú, pero yo no desesperaría, ¡¡el AMOR todo lo puede!!

Miss, yo diría que a todos nos horroriza por lo que implica,al margen de que seamos unos abueletes cebolletas coñazos rememorando con nostalgia nuestra (muy) pasada juventud.

Yo sólo digo que leer es TREMENDAMENTE sexi. Y que yo leo COMO LAS LOCAS. No digo más... quien quiera entender, que entienda.


 

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