cabecera

Miscelánea.

Friday, June 14, 2013

La mala suerte

Corregir exámenes es una tarea que puede ser muy fastidiosa si uno tiene muchos alumnos de muchos grupos diferentes. Es por eso que, en la medida de lo posible, tiendo siempre a poner el mismo a todos los grupos del mismo nivel. No suelo cambiar ni una coma porque he notado que los alumnos son tan lamentables que ni siquiera intentan informarse de qué he preguntado en otros grupos.

Esta mañana estaba en la sala de profesores saboteando una calculadora cuando una compañera ha venido buscando a un profesor de matemáticas para que le aclarase unas dudas que le habían preguntado unos alumnos. Me enseñó entonces un folio donde había apuntadas un par de las preguntas que puse ayer a un grupo y que pensaba repetir hoy. Estaban mal escritas pero eran reconocibles, así que le expliqué a mi compañera lo mejor que pude cómo se calculaba todo y ella volvió a clase donde la esperaban, precisamente, mis alumnos.

Mientras ella les explicaba (mal, como vi luego) cómo se resolvían esos dos ejercicios cogí el examen y los cambié por otros dos que no tenían mucho que ver. Después cogí otras dos preguntas y cambié tres datos entre un maremágnum de cifras. En los ejercicios de estadística aparecen un montón así que no se notaban mucho si uno no estaba pendiente.

Media hora más tarde les puse el examen a los chavales.

De una clase de veinticuatro, uno abandonó oficialmente el instituto hace meses, otro viene un día de cada tres y cinco más entregan los exámenes sistemáticamente en blanco. De los diecisiete exámenes restantes cuatro de ellos presentaban una peculiaridad: en lugar de responder a las preguntas que se les pedían, los alumnos habían respondido a las preguntas que les había hecho al otro grupo.

Es decir: que habían copiado la solución de parte del examen (bastante mal, encima) y la habían usado de chuleta sin pararse a comprobar que no había alterado nada. Divertido, ¿verdad?

Pues mejora.



Resulta que en siete de los diecisiete exámenes (los cuatro anteriores y tres más) los datos que aparecían en el resto del examen eran también los incorrectos. Los tres marcadores estaban allí, delatores. Ni los habían visto.

Pero no seamos mal pensados, siempre existe la posibilidad de que todo fuese producto del azar, una coincidencia desafortunada.

Imaginen: tienen una lista de veinticinco datos del uno al nueve y tienen que contar con qué frecuencia se repite cada uno. Es posible confundirse contando, desde luego, y que alguna frecuencia varíe en una unidad arriba o abajo, pero sería muy extraño que varios alumnos se equivocaran exactamente de la misma forma en exactamente los mismos números.

Mirando los exámenes uno podía comprobar que los siete repetían los mismos tres errores: dos de ellos se correspondían con mis cambios de última hora y el tercero era un error de recuento. El mismo error de recuento en todos los casos, algo que no es de esperar a menos que todos copiasen la errata de la misma fuente.

Hagamos unos numeritos. Si la probabilidad de que un alumno se equivoque en un recuento es p (que es siempre un número entre cero y uno), la probabilidad de que se den tres errores determinados de una lista de nueve es:

P(tres errores) = p3·(1-p)6

Que es una función de p que no supera jamás el valor 0'0033. Es decir, la probabilidad de que se diesen tres errores concretos en una lista de nueve es menor del 0'33%. Y eso que no estamos considerando que hay distintos tipos de errores. Si se tuviesen en cuenta que hay varias posibilidades diferentes (un número hacia arriba o hacia abajo, un erros de dos unidades o de tres) esa cifra disminuiría aún más.

Sin embargo me he encontrado con siete casos de diecisiete, un 41%. Incluso descontando los cuatro que se han copiado sin ninguna duda, serían tres de trece, un 23% que sigue siendo demasiado alto.

La conclusión está clara: ¡tres de mis alumnos son setenta veces más desafortunados de lo normal! ¡Pobres!


PS: El tercer marcador ha tenido menos éxito porque muy pocos alumnos se han atrevido a meterle mano al ejercicio donde aparecía. De todos modos, un par han caído con todo el equipo.

Labels: , , ,

15 Comments:

At 14 June, 2013 01:34 , Blogger Àlex Esteve said...

Seguro que hay alguno que se cabrea porque "es imposible que haya suspendido"

 
At 14 June, 2013 01:43 , Blogger Miss Hurry said...

Jijijiji, a mí un compañero me copió en ejercicio en un examen y la profesora nos llamó para que lo repitiésemos a ver quién lo había copiado; Se dio cuenta porque el chico empezó con una nomenclatura y luego siguió con la mía (el muy lers). Por su culpa (más bien por la mía, que me dejé copiar con los consiguientes nervios) tengo un suficiente en lugar de notable en esa asignatura.

¡Me encantan los reflejos multicolores de las pompas de jabón! XD

 
At 14 June, 2013 01:48 , Blogger Pal said...

Disfrutas un huevo con todo esto, ¿no? yo lo haría.

Por cierto, ¿Cuándo le robaste la chaqueta/gabardina a Barragán? Eso no lo has contado.

 
At 14 June, 2013 02:14 , Blogger Lain said...

Escena del comedor con exámenes XD

Pal, yo también disfrutaría.

 
At 14 June, 2013 09:13 , Blogger Gárgamel said...

Eres mala Muriel. Cualquier día de estos te rodearán a la salida del cole y te darán una paliza. Considéralo un agradecimiento a tu trabajo.

 
At 14 June, 2013 09:14 , Blogger Microalgo said...

Hasta para copiar hay que tener estilo.

Sherlock Holmes tenía razón: ya no hay criminales que den la talla, que supongan un reto para los criminalistas. Son todos unos mentecatos a los que ni se les puede achacar alevosía...

 
At 14 June, 2013 09:59 , Blogger Gwyn said...

¡Qué acusaciones más feas! Está claro que son una colmena y comparten una sola línea de pensamiento. Completamente idiota, eso sí.

 
At 14 June, 2013 10:31 , Blogger Ana María said...

Pienso para peces TODOS.

No se salva nadie, ay por favor ¬¬

:*

 
At 14 June, 2013 11:42 , Blogger JJ said...

El problema siempre surge cuando en la clase de al lado (en otra materia, quiero decir) aprueban haciendo eso. Después Matemáticas es dificilísima, pues por lo visto hay que utilizar (algo) el cerebro.
Yo he visto casos de: exámenes con las preguntas anunciadas varios días antes (en diferido-Cospedal Style), exámenes de bachillerato en los que partían del 5 y el camino solo podía ser ascendente, exámenes hechos al alimón en clase entre los alumnos y el profesor... Y materias en las que no suspende nadie desde el Antiguo Régimen. Deben de explicar la hostia de bien. A ver si un día se ponen a explicar problemas de los nuestros...

 
At 14 June, 2013 15:01 , Blogger Lola said...

Eres malvado y cruel!!! Aunque los chavales no te lo ponen muy difícil... Ende luego... Pienso pa' peces como dice Ana

 
At 14 June, 2013 16:02 , Blogger ca_in said...

¿Qué asignatura imparte la profesora cómplice (¿involuntaria?) de esos copiones?

 
At 15 June, 2013 11:28 , Blogger 300mundos said...

Ns xk os preoc tt x las nvs gnrazions, ttl son chikos listos ks ls apañn slos mu vn. Y ncstn aorrar tmp xa acer otrs ksas. Imptntes.

 
At 15 June, 2013 12:40 , Blogger Efe Morningstar said...

Álex, qué va. Antes de repartir los exámenes comenté los cambios en el examen y cómo ellos mismos se habían delatado. En su descargo hay que decir que se partieron de la risa y que ahora me adoran como a un Dios entre hombre. Como a Pan, concretamente.

Missurri, yo jamás he dejado que me copiasen nada. Una vez, harto de que una compañera preguntara bajito y mirara mi mesa le quité su examen, le hice lo que le quedaba a lápiz (era de inglés, sólo había que rellenar huecos) y se lo devolví. Ella estuvo histérica unos minutos pero a mí me dejó en paz.

Pal, me he reído lo indecible durante la correción y luego contándoles todo el asunto.

Lain, ¿escena del comedor?

Gárgamel, no pasa nada. En mi anterior trabajo me pasaba igual. La mitad de mis compañeros no me soportaba y mi jefa no me podía ni ver. Mmmm, cuando era yo el alumno me pasaba lo mismo. Seguro que hay una moraleja en todo esto pero no la veo.

Micro, pues no era tan difícil, sólo tenían que leer el examen antes de empezar a copiar. ¡Así está el nivel (de votantes)!

Gwyn, estamos invadidos por trífidos, eso es lo que pasa. Pero trífidos del porcentaje de integración.

Ana María, qué va, ha habido algunos aprobados más o menos dignos y, mmm, entre todos mis grupos (unos cien alumnos) creo que he puesto media docena de sobresalientes.

JJ, hombre, todas las semanas veo a los alumnos muy ocupados haciéndose chuletas de (sobre todo) CCSS y CCNN. En matemáticas, si me las cuelan, no acabo de notarlo porque las pocas veces que pregunto algo de teoría suelen expresarse como chimpancés... Y no les puntúo nada. Creo que el resto es un poco más comprensivo con la expresión escrita. Yo soy un nazi.

Tampoco suelo recibir muchas quejas por las notas pero me sorprende que auténticos vegetales sean capaces de aprobar algunas asignaturas sin saber leer ni escribir.

¿Pero quién va a quejarse de alguien que aprueba demasiado?

Lola, no soy nada malvado. Soy todo amor. ¡Yo soy el HÉROE de esta historia!

Caín, la profesora da lengua. Todo le sonaba a chino, claro.

300, no puedo. Se me va la vida. Lloro. ¿¿Impotentes??

 
At 16 June, 2013 08:56 , Blogger 300mundos said...

Impotentes, está claro.

 
At 17 June, 2013 02:12 , Blogger Pal said...

300 mundos, ¡¡¡Sal del efeplog ya!!!

 

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

Links to this post:

Create a Link

<< Home