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Miscelánea.

Tuesday, August 27, 2013

Ellroy, Haldeman, Sapkowski, Jerome, Frankfurt, Camilleri, Jackson

Sin orden ni concierto, libritos.

Seis de los grandes es la segunda novela de la Trilogía Americana de James Elloy. Si en la primera se centraba en los Kennedy, la mafia y la guerra de Cuba, en esta segunda entrega el despelleje, como siempre brutal, se ocupa de Vietnam y el ascenso de Martin Luther King.

Ellroy, además de darle la vuelta a la historia oficial, lo hace con estilo, escupiendo las frases sin piedad y soltando nombres, datos y traiciones como si estuviera en un tiroteo. Grandísima.

La guerra interminable de Joe Haldeman es una novelita maravillosa que he devorado locamente y cuya historia ya conocía, ya que hace un par de años leí una adaptación en tebeo que no me gustó tanto. El libro original de Haldeman me emociona más, me resulta más interesante, más crudo, pero también más optimista, más feliz. Muy recomendable. Para lectores de CF, imprescindible.

Los guerreros de Dios es la segunda entrega de la saga de las guerras husitas de Sapkowski. Han pasado dos años desde Narrenturm y su protagonista ha aprovechado el tiempo: ha aprendido algo de esgrima, ha mejorado como médico sui generis, ha empezado a usar el cerebro y ha dejado de meterse bajo todas las faldas con las que se cruza. A cambio, se ha involucrado más en las operaciones husitas, lo que significa que ha añadido enemigos nuevos a todos los que ya tenía anterioremente.

Humor socarrón, guiños verdaderamente frikis (Cthulhu incluido), romances y mucha escaramuza con espadas... Esto no es ni fantasía heroica ni novela histórica, es un libro de caballerías como Dios manda. Muy fan.

Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro) es una novela cómica de Jerome K. Jerome cuya existencia conocía por el libro casi homónimo de Connie Willis (que no olvido recomendar). La historia es sencilla y el humor, de un blanco resplandeciente. Tres amigos aquejados de una terrible hipocondria deciden remontar el Támesis durante dos semanas, a ser posible evitando todo esfuerzo, con la certeza absoluta de que el ejercicio ligeros es, sobre todo cuando lo realizan tus compañeros de bote, sanísimo para el cuerpo y para el alma.

Por momentos descacharrante, tiene caídas de ritmo puntuales cada vez que el autor toma aire y nos cuenta alguna batallita histórica. Pese a eso, muy divertido. Un clásico.



On bullshit, de Harry G. Frankfurt, es un ensayo sobre las gilipolleces que se dicen continuamente, especialmente en los medios y en política. Es cortito y es curioso pero se enfrenta a un problema de partida que se me antoja brutal y que no creo que esté bien resuelto: la traducción pisotea sin piedad las sutilezas de la jerga del autor. Y no es un problema del traductor (no del todo, al menos) sino algo intrínseco de las traducciones: no hay una correspondencia biunívoca entre palabras de distintos idiomas. En otros temas nunca me había preocupado todo esto pero con este librito me parece esencial.

En cualquier caso, no pasa nada por ignorar este ensayo.

La sonrisa de Angélica es la última entrega de Montalbano que ha pasado por mis manos. Ya lo conocen: policiaco mediterráneo con protagonista impulsivo, brillante y tocacojones, aquejado de un fuerte sentido de la honradez, burocratitis y con un excelente gusto para la mesa.

Que Camilleri lleve a Montalbano a la tumba en acto de servicio es una cuestión de tiempo. Que sea Montalbano quien se meriende antes al autor es una posibilidad que tampoco hay que descartar. Ya veremos quién entierra a quién.

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson, narra la historia de dos hermanas que viven marginadas, junto a su tío inválido, en un pequeño pueblo de la América profunda. La autora, usando el punto de vista de la hermana menor (una impagable y maravillosa Merrycat) va contando poco a poco la historia de una familia que, aunque parece loquísima, siempre resulta más simpática que sus crueles y normalísimos vecinos.

Para fanes del gótico americano, las familias raras, los asesinatos merecidos y los gatos.

PS: Anoche olvidé incluir la primera novela. Menudo lapsus.

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10 Comments:

At 27 August, 2013 07:24 , Blogger Gárgamel said...

¡Veo que ha aprovechado usted bien el verano! Totalmente de acuerdo con todos menos el ensayo de Frankfurt, que no lo conocía.

 
At 27 August, 2013 10:29 , Blogger bequipequi said...

Toma viaje de reseñitas... Las reseñitas de series mañana, ¿no? Me apunto el último librito para cuando pasen los exámenes

Y por cierto ¿Señor Reno se ha graduado la vista o este alce miope es un personajillo del que no me acuerdo? (sí, soy un despiste andante)

 
At 27 August, 2013 12:39 , Blogger Totoro said...

Yipiii apuntados quedan! (menos el ensayo.. no soy mucho de ensayos... a propósito que es un ensayo...jijiji)
Efis... te ha cundido el tiempo!

 
At 27 August, 2013 12:48 , Blogger _Xisca_ said...


Una gentuza peligrosísima me ha regalado lo de Shirley Jackson y me ha dicho que es muy yo, dices:

"Para fanes del gótico americano, las familias raras, los asesinatos merecidos y los gatos."

"Asesinatos merecidos" es mi favorito, suena bien, creo que nos vamos a entender, ya volveré a opinar ^__^

 
At 27 August, 2013 17:53 , Blogger Ana María said...

Yo este verano he tenido Franzen (mucho) y Sapkowski lo tengo en la zona roja que es "lo siguiente conforme acabe lo que estoy leyendo ahora mismo", es decir, los juegos del hambre.

Sabes que los de Alamut se leerán esta reseña y la colgarán en su Facebook, ¿verdad?

Besitos y cariñitos :*

 
At 27 August, 2013 21:13 , Blogger Miss Hurry said...

¡Tengo demasiadas lecturas pendientes!
Me lo apunto todo (menos el ensayo), claro. Algún día llegaré... digo yo.

 
At 28 August, 2013 10:52 , Blogger Efe Morningstar said...

Gárgamel, sí, el verano ha sido propicio en libros, ya que no en cine. Lo que Dios te da de arena, te quita cal, más madruga.

Bequi, es el Sr. Reno (que es un alce), pero disfrazado de impenitente lector. Yo incluso diría que las gafas están poco o nada graduadas porque sus ojillos son los mismos de siempre.

Apúntate también el de Ellroy, el de Haldeman, el de Jerome y la saga de Sapkowski, no me seas floja.

Totoro, qué va, qué va. El secreto está en no ver la televisión (total, sólo veo series) y no perder la vida siguiendo túiter. Haciendo eso te lees cada día tropecientas páginas sin darte cuenta.

Xisca, al empezar la novela pensaba todo el rato: "Dios mío, Merrycat es Xisca". Y creo que no he sido el único. Cof, cof.

Ana María, ¿"Los juegos del hambre"?, ¿pero qué te ha dado ahora con las batallitas adolescentes...? Si vieses True Blood, como Dios manda, tendrías estas necesidades hormonales resueltas, claro.

Missurri, no puedes llegar, no se acaba nunca, es terrible, la gente no para de escribir... Lloro mucho.

 
At 28 August, 2013 12:05 , Blogger Ana María said...

Verás, es que Franzen me dejó "algo" jodida, y necesitaba algo que leer entre medias, algo de no pensar nada, folletín. Y ahí ando, acabando el último.

Cuando quieras discutimos lo de esta última temporada de True Blood, porque VAYA TELA.

:*

 
At 28 August, 2013 14:51 , Blogger bequipequi said...

True Blood es la mejor serie del mundo mundial, cuanto más desbarra más me gusta.

He dicho :D

 
At 01 September, 2013 01:36 , Blogger _Xisca_ said...


He venido aquí para darle la razón a Efe en TODO sobre "Siempre hemos vivido en el castillo".

 

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