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Miscelánea.

Tuesday, February 25, 2014

Her

Quien quiera evitar destripes que salte al último párrafo.


Her es la última película de Spike Jonze, director de películas tan buenísimas como aquella donde unos monstruos maníaco-depresivos jugaban al fútbol con un niño que nunca se cambiaba de pijama.

Joaquin Phoenix es Bigotes, un chico moderno que viste con colores alegres y lleva rebequitas y pantalones de tiro alto que le hacen un tipo horrible. Pese a que es un exitoso escritor de cartas su vida es un erial debido a su reciente ruptura. Su mujer lo dejó hace un año y aún no ha logrado superarlo, es por eso que dedica las tardes a los vídeo-juegos, las noches al cibersexo con gatos muertos y los días a poner cara de lánguido y pasear delante de puestas de sol.

La ciudad donde vive es diáfana, ordenada, pulcra, cultivada y ligeramente repelente. Todos los transeúntes llevan sus ordenadores de última generación consigo y están conectados de manera continua. Es una urbe homogénea donde todos parecen tener oficios creativos. No hay trabajadores de la construcción, no hay policías, no hay pobres, no hay tribus urbanas... El lugar de trabajo de Bigotes es amplio, iluminado y agradable. Un sitio precioso donde pasa las horas vendiendo emociones prestadas a gente incapaz de transmitirlas.

Un día, mientras camina pensando en lo vacía que es su vida, Bigotes ve un anuncio de un nuevo sistema operativo (OS) con inteligencia artificial y tarda un parpadeo en comprárselo. Es un lindo canto al consumismo que hace llorar al espectador desprevenido. Pura empatía.

El OS recién adquirido de Bigotes es una chica, Samantha, que parece conectar rápidamente con él. Divina, graciosísima, chispeante, Bigotes se parte de la risa con ella y la convierte rápidamente en su nueva mejor amiga del mundo mundial, desplazando así de ese nicho a su Vecinita (Amy Adams), una adorable programadora que ve su trabajo continuamente minusvalorado por su marido, Flequillín.



El desenlace es inevitable: Bigotes pasa del cibersexo con locas que no conoce al ciberamor (y sexo) con su sistema operativo, justo la persona que mejor lo conoce y lo entiende del mundo. Juntos pasan las horas muertas hablando, charlando, departiendo, bromeando, platicando y conociendo sitios nuevos con sus amigos. Es un amor purísimo, sin fluidos ni familiares de por medio.

Samantha, sin embargo, quiere más, quiere hacer un trío con una rubia sin autoestima ni personalidad que ha conocido en la red. Bigotitos, un hombre del futuro que se parece mucho a un platelminto del pasado, duda: ¿Un trío con mi novia electrónica y una desconocida? ¿Eso cómo se hace? ¿Tengo que quitarme la ropa? Es que hace un año que no hago sexo con nadie con brazos y piernas, no sé si podré. ¿Podré besarla? ¿Tengo que estar presente? Esto es muy raro, cariño, ¿seguro que no prefieres que bese a una fotocopiadora o haga pipí sobre un enchufe?

Ni que decir tiene que todo sale mal. Samantha es chispeante y graciosísima (¡es tan divertida...!) pero también tiene sus neuras de mujer moderna en una sociedad terrible que aísla al individuo, lo aliena y lo despoja de su alma. Pobrecilla, cuánto sufre y cuánto sufre Bigotitos con ella. ¡Pero se quieren!

Un día, sin embargo, ella empieza a comunicarse con otros sistemas operativos.

Y van de fiesta.

Y se dicen cosas cochinas.

Y hablan de poesía, filosofía, pretecnología y piscifactoría.

Bigotes empieza a notarla distante pero sigue siendo su mejor amiga. Ya no hacen cibersexo pero eso es normal, pasa en todas las parejas una vez agotado el imaginario pornográfico común. Es un amor más reposado, más maduro, más adulto. Aun así, sabe que no puede competir con otros OS porque, aunque él tiene pene, sus intentos de enchufarlo al puerto usb de su pecé han sido inútiles. Las inteligencias artificiales saben tanto de todo y él es tan poquita cosa... Menos mal que Samantha lo quiere. Lo quiere tanto que ha borrado el recuerdo de su exmujer. Bigotes está curado de su desamor.

¡La vida es plena!

Es entonces cuando Samantha lo abandona por sus otros seiscientos novios electrónicos y Bigotes tiene que conformarse con su Vecinita, quien acaba de romper muy oportunamente con Flequillín. Es un final precioso, abierto al futuro, con una terraza, el cielo, la ropita de colores, las miradas al infinito, la complicidad contenida, el sexo contenido, la emoción contenida, etc.

¡Una preciosidad, que nadie se la pierda!

PS: He escrito esto mientras veía The Punisher en la tele. Her no es tan buena, quizás porque carece absolutamente de ritmo, tiene un guión ridículo y es tan entretenida como ver dos geranios yendo de pesca, pero la fotografía es más bonita.

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9 Comments:

At 25 February, 2014 07:14 , Blogger Gárgamel said...

Solo puedo decir ¡Patillacas!

 
At 25 February, 2014 09:55 , Blogger molinos said...

Has dicho "platicar".

Lloro.

 
At 25 February, 2014 10:58 , Blogger bequipequi said...

Todas las mujeres son iguales, hasta las de mentira

 
At 25 February, 2014 15:34 , Blogger Totoro said...

A mi es que leo: Joaquin Fénix.. y me da un resquemor y un profundismo que me perturba y no puedo ver la película.
Me pasa con los Sres. Culo y cara en cinemascope, alias "Braveheart-Mel Gibson" y con el de "mequedeentopgunysoysupermolon-Tom"... no puedor... no puedorr.. me deprimen.
Tengo manias.. ainss

 
At 25 February, 2014 16:05 , Blogger Microalgo said...

Ofgh. Voy a comprarme veinte entradas para ver esa película veinte veces a la vez.

Oh, sí.

 
At 25 February, 2014 18:57 , Blogger Efe Morningstar said...

Gárgamel, eso es amor del bueno, te fijas en los detalles.

Molinos, era NECESARIO.

Llorica.

Bequi, en este caso el papel de la mujer lo hacía claramente Joaquin Phoenix. El OS, por contra, era el chico castigador que tiene mil novias. Unos personajes clásicos, muy de 1950. Las neuras de Samantha no son de mujer, sino de moderno pop.

Totoro, no lo parece pero eres sabia como una sabandija sabia. Tienes razón en todo, por supuesto (excepto en aquello en que te equivocas, sin duda minucias).

Micro, eso es lo que DEBES hacer. No sé a qué estás esperando.

 
At 25 February, 2014 21:51 , Blogger ca_in said...

Me suena a película ochentera...
¿Cómo se llamaba aquel pestiño?...
[buscando]
¡Electric Dreams!
¿No dicen si Her es un remake de esos Sueños Eléctricos?

 
At 25 February, 2014 22:43 , Blogger Miss Hurry said...

Llego super tarde pero ¡me encanta Martin con bigote! Y la camiseta de manga larga asomando por la otra también, no será un mono de esos que llevaban los del oeste, ¿no?

 
At 03 March, 2014 11:29 , Blogger Goethita said...

Pero ¡tan, TAN divertida!. Como para odiarla desde el minuto uno, vamos.

 

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