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Miscelánea.

Thursday, April 24, 2014

Pollo para pobres

El pobre es un señor sin posibles pero con espíritu. Es por eso que ante la imposibilidad material de ir a un establecimiento y pedir medio cochinillo y dos botellas de Rioja pagando ciento veinte euros, que es lo que realmente le gustaría, hace un acopio de medios y baja al súper-híper del barrio a por víveres que conjuguen razonablemente.

El pollo para pobres lleva cosas de pobres: sal, pimienta, patatas, cebolla, ajo y pollo.
Pero lleva también aceite de oliva virgen extra (de variedad picual) porque lo cortés no quita lo valiente y porque en materia de aceites no podemos conformarnos con cualquier cosa.

Quizás podría usarse mantequilla pero eso es cosa de bárbaros y no estamos al norte de Despeñaperros.

Receta de pollo para pobres:

1. Consiga el material antes mencionado en un establecimiento adecuado. Calcule a ojo cuánto comen sus comensales. Sepa que un Friki Gordo puede ingerir raciones de medio kilo de pollo sin respirar, patatas y cerveza aparte. En esta receta cocinaremos para un Friki Gordo, que es equivalente a Dos Seres Humanos De Tamaño Pequeño.
2. Coja un par de patatas y una cebolla y córtelas en rodajas finas.
3. Tome una bandeja del horno, vierta algo de aceite en el fondo y ponga sobre él las rodajas de patata y cebolla. Las patatas al fondo y la cebolla encima, en dos capas.
4. Eche sal gorda y pimienta con alegría. ¡La sal es salud! ¡Y la pimienta más!
5. Coja el pollo. Se supone que lo tiene en piezas o algo así. Yo he comprado cuatro muslitos de pollo pequeñísimos, casi de Dieta de Friki Gordo. Salamos razonablemente el pollo y le hacemos una incisión a cada pieza.
6. Cogemos tres o cuatro dientes de año y troceamos cada una en tres o cuatro partes.
7. Metemos un trocito de ajo en la incisión de cada pieza de pollo. Si no le gusta el ajo cámbiese de blog o sáltese esta entrada, pero sepa que es un bárbaro.
8. Ponga las piezas de pollo sobre el lecho de patatas y cebolla.
9. Riegue alegremente con más aceite, pero no se pase. El objetivo no es que el pollo haga isla.
10. Si no se ha perdido debería tener algo como esto:



11. Encienda el horno.
12. Aunque el horno es un instrumento de Satanás que hace siempre lo que le da la gana, intente poner una temperatura de unos 180º. Si la temperatura es muy baja cocerá el pollo (matando su alma inmortal) y si es muy alta lo quemará por fuera y lo dejará crudo por dentro.
13. Recuerde: el pollo no es ternera, no hay que comérselo vivo.
14. Precaliente el horno mientras va al baño a lavarse de la pringue de manipular alimentos y pone a descargar alguna serie de epicidad controlada, como The Cien o The Arrow.
15. Tome la bandeja con el pollo y métala en el horno. Queremos que se haga por todas partes igual así que póngala en el centro y elija las opciones que no desintegren la comida. Si usted no entiende su horno, yo menos.
16. Deje el horno puesto y váyase a ver la serie que ha bajado.
17. ¿Han pasado ya veinte minutos? ¿Media hora? Será mejor que se levante y vea cómo va el pollo. Si todo va bien debería empezar a tener color comestible. No se precipite. Coja una de esas Cosas Para No Quemarse Las Manos y retire la bandeja. Dé la vuelta a las piezas de pollo para que no se hagan sólo por un lado. Deje la bandeja dentro de nuevo.
18. Siga viendo la serie.
19. ¿Cuánto tiempo lleva ya el horno puesto? ¿Tiene hambre? Aproveche para pasar por la cocina y picar algo mientras controla el pollo. ¿Está dorado y feliz? ¿Le molesta que quede menos hecho en el centro? En ese caso haga un par de cortes en cada pieza, pero sin destrozarlas.
20. Siga viendo la serie.
21. ¿Ha acabado ya? Seguramente el pollo también. Levántese del sofá y vaya a la cocina. ¿Le sonríe el pollo? ¿La cebolla ha desaparecido en una lámina transparente? ¿Las patatas parecen comestibles? ¡Eso es que ya está hecho!
22. Si el pollo le gusta algo chamuscado suba la temperatura del horno unos minutos y tómese una cerveza. Si no, saque el pollo y póngalo en una bandejita manejable.
23. Haga fotos que demuestren que no lo ha quemado.



24. Cómase el pollo con sus patatas y su cebolla.
25. ¡No se deje nada! ¡Por cada trocito que se deje morirá un chinito más en África!
26. El próximo día échele un chorrito de escocés después del paso 9 y luego me cuenta si queda bien. Es para un amigo.


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12 Comments:

At 24 April, 2014 23:34 , Blogger Cattz said...

El Jeréz le sienta de fábula, que lo sepas. Y me fascina tu evolución culinaria.

 
At 24 April, 2014 23:35 , Blogger ca_in said...

Tanto lío para algo que sabe a pollo.

 
At 24 April, 2014 23:37 , Blogger Miss Hurry said...

Hey! yo lo hice el otro día pero me salté le paso 22 y, claro, no es lo mismo... esto me convierte en pobre y mala cocinera, ¿tenías que restregármelo?
P.D.: 'Recuerde: el pollo no es ternera, no hay que comérselo vivo.' ¡Racista de pollos!

 
At 25 April, 2014 00:16 , Blogger Àlex Esteve said...

Ahora me iré a dormir hambriento...

 
At 25 April, 2014 11:57 , Blogger NáN said...

Ya me dirá cómo puede comer tumbado en un sofá, con la bandejita manejable y los candelabros en peligroso equilibrio, que se caen, prenden la batamanta y acaba usted más chamuscado que el pollo.

Que no me piensa bien las cosas, Hombre, ya.

 
At 25 April, 2014 12:34 , Blogger Holden said...

O en lugar de un chorrito de escocés también podrías echar el zumo de un limón exprimido, que eres un licoreta. ¡Tiene buena pinta!

 
At 25 April, 2014 12:51 , Blogger Óron Mornen said...

¿Te has comido eso de una sentada???

Con eso comen 4. Con ensaladita antes, claro.

 
At 25 April, 2014 12:55 , Blogger NáN said...

Eso habría sido lo suyo, Óron, con unos vasos de vino, pero este friki que nos representa se lo ha comido ¡de una acostada!

Estas cosas me ponen de los nervios.

 
At 25 April, 2014 17:51 , Blogger Efe Morningstar said...

Cattz, sí, eso me temía, pero es que en casa sólo tengo whisky, ron y rioja. Somos pobres, como en las películas.

Caín, la otra opción era cocinar a uno de mis vecinos más ruidosos pero es que es imposible decidirse por uno.

Missurri, en realidad ese punto lo he puesto por si acaso, a mí me quedó bien de primeras. Simplemente, como no paré de picar, no tenía ni hambre ni prisa por sacar el pollo. Es la Paradoja Del No Parar De Picar.

Álex, hombre, no, antes de dormir hay que hacerse un bocadillo o algo; si no, es imposible mantener la línea.

Holden, vaya, pues limones sí que tengo un montón. Aunque no sé qué decirte, ¿eso no sería demasiado sano?

Óron, ya he dicho que son cantidades para un Friki Gordo o dos Humanos Pequeños. Para más gente no, es imposible, morirían de hambre o se devorarían unos a otros.

NáN, lo único que aprendí viendo peplum es que se podía y se debía comer tumbado mientras un par de esclavos nubios te abanicaban y un par de esclavas te hacían carantoñas y un masaje de pies. El presupuesto sólo me llega para el sofá, tristemente.

 
At 26 April, 2014 14:08 , Blogger molinos said...

El pollo así parece pájaro.
Una receta en este blog...es el fin del mundo.

 
At 26 April, 2014 16:03 , Blogger Ana María said...

Mi madre, en vez de salpimentar, coge una pastilla de avecrem y se la echa por encima desmigajada, y es una PUTA LOCURA.

Probadlo, que es el cielo convertido en pollo con apariencia de pájaro.

:*

 
At 28 April, 2014 15:44 , Blogger Microalgo said...

Toma glutamato monosódico... Sí, estará bueno, Dama Ana María, pero un gourmet no se puede permitir esas cosas.

(Y Cattz, se le ha escapado una tilde en Jerez, y el Niño Jesús llora muchísimo con esas cosas).

¿Qué hay en contra del pollo, hombrepordiós? Si fuera carísimo sería un manjar de dioses...

En cuanto al pollo asado, qué vamos a decir. Constituyó para nosotros una experiencia gastronómica fundacional. Personalmente, cuando vi al alcance de mi tenedor la primera pechuga con la piel churruscada, el mundo me pareció perfecto para haber sido hecho en siete días y consideré lógico que los mamíferos nos comiéramos unos a otros con naturalidad.
―Los pollos no son mamíferos ―advirtió mi hermano.
No le llevé la contraria porque sacaba sobresaliente en Ciencias Naturales y estaba más informado que yo de la cuestión, pero a mí aquella carne me parecía muy semejante a la nuestra. De hecho, comprendí entonces el canibalismo, aunque luego lo he rechazado por razones culturales
(Juan José Millas: Articuentos).

 

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