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Miscelánea.

Friday, January 8, 2016

La chansón du sofá

En mi salón hay dos sofás. La clásica combinación de dos y tres asientos que en muchas casas, por razones de economía doméstica, comodidad y pereza, ha ido deformándose hasta ajustar con precisión la curva de nuestras caderas y la hermosa gravedad de nuestros muslámenes. Son sofás con fundas carcomidas por el uso, sofás sepultados por cojines de diverso pelaje que atenúan como pueden la decadencia plástica de su gomaespuma, sofás que quedarían siempre de los últimos en cualquier competición de belleza. Sofás como perros viejos, a los que quieres más por los años que por sus pintas.

—Nene, hay que ver cómo están estos sofás. Hay que cambiarlos.
—Ni hablar.
—Podríamos ir a ver algunos modelos.
—No es época de sofás.
—El niño y yo pasamos el otro día por una tienda y vimos una oferta.
—Me gusta mi sofá.
—Eran baratísimos.
—Mi sofá y yo somos uno.
—Podríamos ir y así eliges dos con un color bonito.
—Está lloviendo.
—Mañana hará un tiempo estupendo.
—No quiero quitarme el pijama y salir a la calle.
—Pero no tenemos que ir lejos, está a cinco minutos.
—La calle está llena de gente.
—¡Mañana vamos!

La calle, poca gente se ha fijado, es un sitio que está fuera de la casa de uno. Consta de unos caminitos asfaltados cercados por otros caminitos, un poco más altos y hechos con losetas, que rodean unas construcciones monstruosas donde habitan personas. Hay personas de dos tipos. Están las hurañas y silenciosas, que miran mal a todo lo que se mueve, que son las buenas; y luego están las que corretean felices, haciendo ruido y hablando a voces, que son las malas. Cuando varias personas se encuentran de frente en un caminito normalmente se desvían hacia su derecha, evitando así la colisión.

Mi madre se desvía a la izquierda siempre, tropezando con todos los transeúntes.

Ay, perdón.
—Mami, ¿hemos llegado ya?
—No, no, es ahí.
—¿Ahí dónde?
—A la derecha.
—¿En qué calle?
—En una. Ay, disculpe.
—¿Falta mucho?
—No sé. El otro día estaba aquí.
—¿Dónde?
—A la derecha.
—Hace calor. Tengo sueño. La gente nos mira.
—Mira, creo que es ahí. Ay, perdón.
—¿Ahí? ¿Venden sofases en una cafetería?
—Quizás no sea exactamente ahí.
—Mami, que viene gente.
Ay, perdón. Disculpe. Señora. Ay.
—¿Falta mucho?

Una tienda es una especie de local grande donde una persona, normalmente de las malas, intenta convencerte de que compres cosas que no necesitas. Cuando esto no ocurre entonces es tu madre quien se encarga de esta tarea. El ser humano ha evolucionado para esto:

—Miren, tenemos estos colores y pueden elegir los que más les gusten sin recargo alguno.
—EL ROJO ES PRECIOSO.
—No vamos a poner sofás rojos en el salón.
—EL AZUL ES INCLUSO MÁS PRECIOSO AÚN.
—El azul no pega con nada de la casa.
—LA COCINA ES ROJA.
—También pueden combinar dos colores.
—AZUL Y AZUL.
—No.
—AZUL Y MARRÓN OSCURO.
—¿En serio?
—MI COCINA ES AZUL.
—El azul no pega ni a tiros con ningún color de la casa.
—ES MUY BONITO.
—Podemos elegir gris y verde. O este marrón y verde.
—ESTE VERDE NO ME GUSTA.
—¿Pero yo no había venido a elegir color?
—CLARO, ELIGE EL QUE TÚ QUIERAS. PERO ESTE VERDE NO.
—Ajá. El sofá quedaría bien en gris y azul pero no pegaría con nada.
—AZUL PRECIOSO.
—Está bien, total, al final le pondremos una funda que tapará el color.
—AZUL MI TESORO.
—Nos quedamos con los sofases en gris y azul.
—AZUUUUL.

¿He contado antes lo que es una calle?

Ay, perdón.

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8 Comments:

At 08 January, 2016 06:27 , Blogger Gárgamel said...

Espero con ansia el día que tu madre decida instalarse definitivamente en tu casa. Soy muy fan.

 
At 08 January, 2016 08:45 , Blogger Inés said...

¿Pagas tú los sofás? Porque si no es así...

Eso.

 
At 08 January, 2016 09:57 , Blogger pijacosadora said...

Muy fan de tu madre. Me recuerda a la mía, de la que no soy tan fan, no sé porque será...
Un beso

 
At 08 January, 2016 11:35 , Blogger Efe Morningstar said...

Gárgamel, mi madre no puede instalarse en mi casa porque tiene una nieta a trescientos kilómetros, gracias a los dioses.

Inés, qué dices, sólo me faltaba eso... Aunque no sería la primera vez que me la juega así.

Pijacosadora (¿bienvenida?), desengáñate, las madres son todas iguales, las hacen en serie en unas fábricas enormes que huelen a tergal, lentejas y pollo al horno.

 
At 08 January, 2016 13:01 , Blogger molinos said...

Como me gusta que sufras. Me hace tan feliz.

Los sofás azules son horteras.

 
At 08 January, 2016 13:46 , Blogger Salamandra said...

A mi me vais a perdonar, pero en un sofar (away) no hay que sentarse para decidir??? Y si no eres "muy" vergonzoso, despanzurrarse como si estuvieras en tu casa en camiseta imperio y calzones??? ...

 
At 08 January, 2016 14:46 , Blogger Miss Hurry said...

Como ente que en principio se resiste al cambio no lo veo. ¿Azul? lo veo menos. Espero que al menos lo probaras y fueran comodísimos porque para algo irías a la tienda, ¿no? jijijiji.

 
At 11 January, 2016 10:52 , Blogger Microalgo said...

Los sofás se compran una o dos veces en la vida y ya. A qué más.

Y consuélese, podría haber sido peor.

Podrían haber ido a Ikea.

 

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