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Miscelánea.

Friday, July 22, 2016

Bicho a la sal

Pese a las promesas que nos hicieron Los Supersónicos, a día de hoy no contamos con esclavos robots ni coches voladores, por lo que sigue siendo necesario encargarse de la mayoría de labores del hogar. Es decir, al menos cuando no puedes engañar a nadie para que las haga por ti.

A veces, incluso, hay que entrar en la cocina y buscar algo de comer.

Algo que no sea pasta. Ni cereales. Ni tostadas. Algo que no venga en lata. Algo que no sea algún tipo de carne para hacer a la plancha. Ni partes desconocidas de pollo. Ni embutidos ni queso.

A veces hay que rendirse a la evidencia y bajar a la calle a capturar algo comestible. Algo que tenga pocos puntos de combate, sea fácil de cocinar y viva por tu zona. Algo como un pok... ¡como una lubina!



La lubina es un pez peligrosísimo, de un tamaño descomunal, agresivo, al que sólo puede vencerse en combate singular tras muchísimos esfuerzos.



Es por esto que es mucho mejor pasarse por la pescadería y comprarla ya vencida y desarmada. Para una persona de tamaño normal una lubina de algo más de medio kilo está bien. Si es usted un gordo, duplique esta cantidad con sanísima y despreocupada felicidad. Según mis últimas incursiones en el mercado el precio ronda los diez euros el kilogramo.

Si usted vive a quinientos kilómetros de la costa mejor capture otra cosa. Por ejemplo, un niño. En los parques infantiles hay muchísimos y probablemente nadie los eche de menos.

¡Hagamos la lubina a la sal!

Para ello, siga este proceso: 1) limpie la lubina; 2) humedezca ligeramente un kilo de sal gorda; 3) encienda el horno a 200 grados Celsius o poco más; 4) ponga una capa de sal de medio centímetro sobre una bandeja; 5) ponga la lubina sobre esa capa de sal y recúbrala con más sal, formando una capa a su alrededor; 6) ponga la bandeja con el pez en el horno durante diez o quince minutos y listo. 7) Cuando saque la lubina del horno, retire la sal (que saldrá como una costra rígida) y limpie el bicho.



Como el horno nos deja quince minutos libres, bien podemos cazar unas patatas, cortarlas en rodajas y freírlas. Si se siente con ánimos bien puede añadir pimientos y cebollas y hacerlas a lo pobre. Por supuesto, tenga muchísimo cuidado a la hora de elegir las patatas, son unos elementos de cuidado. Embósquelas sin que se den cuenta.



Si sigue todos estos pasos cuidadosamente comprobará que tarda sólo treinta minutos en preparar la comida y aproximadamente un tercio de ese tiempo en hacerla desaparecer de la faz de la tierra. ¡Ése es el problema de cocinar en casa, que no cunde nada y encima no tienes a nadie para que te traiga el café mientras pasas la sobremesa charlando con unos colegas con menos vida social que tú!



Nota del bloguero irresponsable: Todo este post ha sido realizado bajo la supervisión de varios adultos que salían muy pequeñitos en youtube haciéndole cosas a distintos peces, cada uno según su habilidad y sus manías.

Adjunto la prueba gráfica de que todo este proceso puede hacerse sin romper nada:



¡Seguiremos investigando!




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4 Comments:

At 23 July, 2016 00:51 , Blogger ca_in said...

¡Encender un horno en verano en la Capital del Sur! ¡Estás loco!

 
At 23 July, 2016 02:22 , Blogger Efe Morningstar said...

Qué va, si casi ni se nota el calor.

 
At 30 August, 2016 14:47 , Blogger goethita said...

En este blog falta un personaje nuevo. Por ejemplo, así sin pensarlo mucho, yo, Goethita, la chica de piedra sexi y misteriosa con sus inseparables gafas de sol de montura azul celeste.
P.S.: no me saques con lorcillas, gracias y al tajo.

 
At 05 September, 2016 10:38 , Blogger Microalgo said...

Yo he perdido mi toque en la cocina, no sé por qué (suspirito). Con lo que yo he sido. He perdido mi mo-jo.

 

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