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Miscelánea.

Thursday, September 7, 2017

El pijama y la sabana

Cuando la fauna de la sabana se reúne para pastar, aunque todas las especies compartan espacio y alimento, los grupos se mantienen separados entre sí. Los ñúes van por un lado, las cebras por otro, las gacelas pasean por allí lejos, las jirafas buscan las acacias que se levantan desperdigadas entre la hierba... Los grupos se cruzan pero mantienen su cohesión interna. Siempre hay algún espíritu problemático que busca los límites pero la mayoría jamás se aventura más allá de su zona de confort. Desde el punto de vista de una rapaz la sabana debe de parecerse bastante a una despensa bien ordenada.

En la cafetería del hospital pasa exactamente lo mismo.

Cuando uno llega por la mañana es difícil encontrar a las técnicas de laboratorio porque entran a trabajar media hora antes, pero siempre ves enfermeras, médicos, administrativos, encargados de mantenimiento, ingenieros y celadores. Algunos son muy fáciles de distinguir porque llevan ropa especial. Por ejemplo, los señores (todos son señores) que mantienen en marcha todas las tripas del hospital van de gris. Llegan temprano, piden cafés tan negros como el alma de un concejal de urbanismo, beben y se largan. Su lucha para mantener el aire acondicionado funcionando los convierte en dioses.

Los ingenieros, por su parte, van de civil. Nada de ropa especial. Viven en los sótanos del Edificio Viejo, más allá de la zona sinuosa donde habitan los cocineros. Atraviesas mil pasillos y llegas a sus talleres. Son un puñado de habitaciones mágicas donde huele distinto. Hay piezas grasientas, herramientas y cables pelados. Hay ecógrafos que no pasan por su mejor momento y detectores de radiación que funcionan peor que una buena imposición de manos. Hay tornos, microondas, estantes con maquinaria despiezada. Sin duda alguna es el mejor lugar del hospital para trabajar. Cuando vas a verlos, casi siempre llevando algún trasto rebelde, te miran como si fueras un inútil que no sabe nada de Lo Realmente Importante De La Vida.

—¿Qué quieres, Juan Nieve?
—Se me ha roto el desfibrilador escalotrópico.
—Eres un puto inútil, Juan Nieve. No sabrías arreglar ni ese iPhone falso que llevas.
—Sí, maestro. ¿Tardará mucho en arreglar mi desfibrilador?
—Ven mañana o pasado. No estará pero me gusta insultarte.


También va de civil el personal administrativo. Se sientan juntas y ponen cara de saber lo que secretamente se cuece en el hospital. Además, tienen acceso a las fotocopiadoras y al precioso material de oficina, algo que en algunas plantas es más importante que el turismo en Murcia. En mi servicio, por ejemplo, si se nos gasta el tóner nuestro trabajo se detiene. Peor aún, si nos cortan el suministro de grapas el registro de entrada de radioisótopos se vuelve caótico y miles de personas mueren en todo el mundo por ello.

Las enfermeras y las médicos suelen ir de blanco, y esto hace difícil distinguirlas a simple vista cuando llevan el pijama completo. Es decir, a menos que lleven visible su tarjeta identificativa, que es de un color u otro según su estatus en la sabana. Amarillo para médicos, rosa para todos los demás. A veces las médicos tienen consulta y entonces van de civiles con bata. La bata es un arma de poder, como la Espada de Grayskull. Sólo las llevan los médicos (y gentuza similar, como los radiofísicos). En mi cabeza la bata es de armiño y viene con un cetro a juego.

El pijama es comodísimo y quieres casarte con él una vez que lo pruebas.

Dentro del grupo de médicos hay una raza especial, los cirujanos. Son casi todos hombres. Hombres de pelo en pecho. Seductores. Hombres de verdad. Van de verde brillante. A primera hora están relucientes pero después de pasar por quirófano llevan medallas de sangre. Llegan a la cafetería, rugen, dejan que su melena oscile en la brisa del aire acondicionado, se miran en el espejo que hay junto a la puerta, guiñan un ojo a los demás médicos, se acercan a la barra, arrojan fardos de billetes de quinientos euros y jamás piden la vuelta. Todos beben café con leche y leche condensada; más el azúcar, claro.

Los enfermeros de quirófano también van de verde pero no es lo mismo. Llevan otro aire. A los profanos que necesitamos entrar a quirófano para cualquier cosa nos dan un pijama azul hecho de un material tan biodegradable que prácticamente se deshace con el sudor. Te lo pones y te sientes la Reina Alien. No está mal pero no es un Auténtico Pijama Verde de Cirujano. Es un drama que por las noches te produce pesadillas angustiosas.



Otros médicos divertidos son los pediatras. Llevan unos pijamas especiales, también blancos pero con dibujitos. Yo quiero, necesito, un pijama de ésos. He intentado que me den uno pero el personal de lavandería no se deja engañar fácilmente. Te miran fijamente y saben —SABEN— que no eres esa eminencia italiana en pediatría que has dicho que eras. "¿Míster Mondonguini? No, no me suena".

He sugerido a mi grupo que deberíamos pedir unos pijamas temáticos propios para nosotros. Algo elegante con bonitos dibujos de diagramas de Feynman, representaciones atómicas obsoletas y ecuaciones de procesos radioactivos. Se lo han tomado a broma pero creo que es una idea con potencial. También podríamos hacer tazas y ganar un sobresueldo vendiéndolas en la cafetería.

Los celadores van de celeste. Están por todas partes, normalmente moviendo cosas y limpiando todo lo que vamos ensuciando los demás. Por mi servicio pasan poco porque somos gente astuta que no permite que nos invadan los pacientes y sus miasmas, pero cuando voy a la lavandería veo un millón de ellos. Pasan por mi lado y me ignoran, como si yo fuera un fráguel y ellos estuvieran levantando una importante construcción en mi cueva. Tienen pinta de hacer mejores fiestas que las enfermeras, pero no tanto como las técnicas.

Las técnicas de laboratorio se lo pasan mejor que nadie. Cuando sea mayor, si no llego a ministro, me haré técnico de radiología, aprenderé a hacer tartas con mucha leche condensada y prosperaré como ser humano. El futuro me llama.

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5 Comments:

At 07 September, 2017 07:26 , Blogger Inés said...

Los pijamas de papel son el horror. Aquí, si pasas pronto por quirófanos (a buscar un arco, por ejemplo) puedes coger prestado un pijama verde (si no vas temprano, tendrás que aguantarte con tallas enormes). Eso sí, como no va marcado, no esperes que vuelva a tus manos.

Y nuestro pijama (blanco) se transparenta, así que mis bragas de colorines me impiden usarlo :P Que me perdieran uno (de los dos que tengo) la primera vez que lo eché a lavar no ayuda, no.

 
At 07 September, 2017 08:08 , Blogger Mezclalina said...

Jajajajaja. Qué bueno!!!!
Es un mundo paralelo
Phaskyy

 
At 07 September, 2017 08:19 , Blogger breadbimbo said...

Scrubs no te preparo?

 
At 07 September, 2017 13:21 , Blogger Microalgo said...

En el fondo me alegro de trabajar en un sitio donde, si viniera vestido de gitana, daría igual.

 
At 07 September, 2017 22:42 , Blogger Efe Morningstar said...

Inés, estoy GESTIONANDO la adquisición/robo de un pijama verde. TENGO UN PLAN. (Básicamente, poner cara de necesidad y urgencia y luego suplicar mucho). Mi pijama blanco no transparenta nada, es una tela buenísima, suave y delicada, con la que bien podrían hacerse velas de barco.

Mezclalina, ¿Phasky? Phasky me suena. ¿Eso era un nick antiguo? ¿Vienes del pasado?

Bimbim, de Scrubs sólo recuerdo al Doctor Kelso y al perro disecado. De momento no he visto nada parecido por aquí. Una pena.

Micro, hombre, yo de gitana puedo ir, siempre que me pusiera encima la bata cuando saliera del despacho a pasearme por ahí con mis tontuneces.

 

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